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Mucho se ha hablado del adiós de Nuria Espert (Hospitalet, 1935), después de que anunciara en abril pasado que no aceptaría «ningún proyecto más». Si ... algo queda claro en esta entrevista es que no quiere hablar de retirada, sino de «descanso» después de la gira de 'La isla del aire', la obra escrita por Alejandro Palomas y dirigida por Mario Gas que la trae el próximo viernes y sábado al Teatro del Soho Caixabank. Sea o no su última entrevista con SUR, la actriz se ha ganado el apelativo de 'La Espert' después de toda una vida subida a las tablas y de las que se resiste a bajar. Entre otras cosas porque le encanta su papel de matriarca en esta obra en la que hace reír al público, algo a lo que confiesa no estar acostumbrada. A sus 88 años asegura en esta charla por teléfono que no es nostálgica, pero mantiene fresca la memoria cuando responde al momento la obra de su debut en Málaga allá por 1960, cuando con 25 años ya tenía compañía propia e hizo su primera gira. 63 años después sigue girando.
–Se dijo que usted se iba a retirar, aunque después aclaró que le quedaba toda esta gira. ¿Podemos llamarla gira de despedida?
–La podemos llamar una gira exitosa, maravillosa y memorable, ya que hasta el final tengo por delante unas 80 representaciones. Esa cosa de que yo iba a terminar con el teatro fue un malentendido. Yo quería explicar que tardaría mucho en dejar 'La isla del aire' porque su éxito nos empujaba y se iba a prolongar. Eso se interpretó como que no iba a actuar más y eso es una confusión porque pocas veces he estado tan ilusionada como con 'La isla del aire'.
–¿Entonces aceptará más proyectos?
–Eso quiere decir que querré descansar y no me lanzaré como hago siempre de forma inmediata sobre algo nuevo cuanto estoy terminando el éxito anterior. Esto va a ser diferente porque la gira es también más larga de lo habitual. Me tomaré después un descanso.
Título: 'La hija del aire'
Autor: Alejandro Palomas
Dirección: Mario Gas
Reparto: Nuria Espert, Vicky Peña, Teresa Vallicrosa, Clàudia Benito y Candela Serrat
Fecha y hora: Teatro del Soho Caixabank, viernes 8 y sábado 9, a las 20 horas
–¿Lo de morir con las botas puestas en el escenario pasa por su cabeza?
–Esa es una buena manera de morir. Con las botas puestas, con las zapatillas puestas o con el traje de luces. Todo es hermoso en esta vida cuando se ha trabajado mucho, has amado tu profesión, te has sacrificado y has recibido el cariño de la gente que te ha permitido estar muchos años en la vanguardia del teatro de calidad.
–¿Se imagina su vida sin el escenario?
–No, porque para mí es un lugar de alegría, de tensión y, también, de temor. Cuando empiezas un espectáculo tardas unos días en saber si has conectado con la gente y que los espectadores vean la obra como suya. Eso que me ha pasado muchas veces en la vida es el escenario, una casa mágica.
–¿Cómo es Mencía, la matriarca de la familia en 'La isla del aire'?
–Es un personaje muy divertido y magnético que interpreto con ilusión. Es muy dulce escuchar las carcajadas, porque habitualmente mis papeles no crean esa reacción del público. Esta función me proporciona el premio de la risa y de la emoción que es muy fuerte. Me he encontrado con ese bombón que es un impulso para afrontar esta gira tan larga. Es un espectáculo divino y con un reparto extraordinario y espero con mucha ilusión la representación en Málaga. A pesar del tiempo que estoy viendo por la ventana de mi cuarto, espero que nos acompañe.
–Pues desde esta ventana, ya luce un sol magnífico.
–Fantástico porque necesitamos el agua, necesitamos el sol y necesitamos el teatro. La sociedad reacciona ante los problemas, pero también necesita que le ayudemos a vivir con alegría.
–¿Ayudar a vivir es la función del teatro?
–Sí, además de otras funciones como la de entretener y reflexionar, pero la más importante es que estamos juntos y que la emoción pase directamente de la cara del actor al corazón del espectador.
–¿Qué le queda por hacer?
–Esto no se sabe nunca. No es algo que puedas programar y que suceda ipso facto. He tenido una carrera llena de flores y de espinas, de amistades que han forjado una gran familia que nos protegemos los unos a los otros. Siempre he querido conectar con el público. Pero antes de eso, en 'La isla del aire' lo primero ha sido conectar entre nosotras, entre las actrices. Ahí es donde se produce el primer milagro y, después si tienes suerte, continúa en el espectador.
–El cine y la televisión tienen una presencia testimonial en su carrera. ¿Qué diferencia al teatro?
–Desde que era niña he escuchado eso de que el teatro iba mal. Por el interés del público compiten ahora más aspirantes audiovisuales que son fuertes, pero el teatro se lleva el gato al agua cuando lo que se pone por delante es el ser humano al contarte una historia que no olvidarás, que te traerá recuerdos de tu propia vida, te llenará de esperanza y te mostrará las contradicciones de la sociedad. Ese mosaico solo lo tiene el teatro.
–Entre sus muchos personajes ha encarnado a La Xirgú. ¿Qué le parece ya se hable de usted como La Espert?
–Bueno, esto sí que es un elogio, compararme con Margarita Xirgú. Era muy joven cuando empezó a verme el público y hemos crecido juntos, por lo que me ha regalado el 'la' como si fuera de la familia. Me emociona lo de 'La Espert'. Ojalá me lo merezca.
–Cuando le entregaron el premio Humanismo Solidario en Málaga recordó a la niña que recitaba ante sus padres. ¿Es tiempo de balance?
–No soy de mirar atrás. ni nada nostálgica. Todos aquellos comienzos fueron muy duros y ahora con la distancia parecen tiernos. Lo que te puedo decir es que estoy feliz de haberlo vivido.
–Vuelve al Teatro del Soho. ¿Recuerda cuando actuó por primera vez en Málaga?
–Pues con la obra 'Gigí', que fue la primera gira que hice cuando tenía 25 años. Y ahora vuelvo una vez más al Soho que además lo impulsa una persona que respeto y quiero, Antonio Banderas, que ha elegido uno de los caminos más difíciles y ha conseguido una carrera fuera del cine. Antonio ama el teatro y le ha regalado uno a la ciudad, en el que se trabaja de maravilla. Allí os espero.
–Tras esta gira, ¿qué pasará?
–¿Quién sabe? No sé lo que pasará después de esta entrevista.
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