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Cristina Pinto
Sábado, 22 de julio 2023, 00:20
En uno de los laterales de Marenostrum Fuengirola, muchas de las noches tras acabar los conciertos principales, está él. «Unas 19 veces en todo el ... verano», estima. Él es Wally López y, tras años de experiencia como DJ internacional, esta temporada de verano está en el recinto del Castillo Sohail para poner el 'after' de los espectáculos multitudinarios de este festival fuengiroleño. Justo horas antes del último 'sold out' de Marenostrum Fuengirola con el artista de reggaeton Feid el pasado domingo, el DJ madrileño se sentó con SUR para hablar sobre el verano. Aunque al final acabó reflexionando sobre la vida. Su vida.
–¿Había venido antes a este recinto?
–A Marenostrum, no. Pero sí que había pinchado en el Castillo Sohail en un festival hace ya unos quince años.
–Antes de este verano, ¿solía venir por Málaga mucho?
–Todos los madrileños veraneamos en Benidorm o Marbella. A mí me tocó aquí... Venía mucho de pequeño y, además, Málaga ha sido uno de los primeros sitios en el mundo que me aceptaron como DJ internacional.
–¿Recuerda su primera vez aquí?
–Fue en Marbella, cuando me estaba haciendo hueco en este mundo. Pero tengo una historia muy bonita allí, porque uno de esos veranos que venía con 13 o 14 años vi un cartel de Onda Cero y fui a por el chico que estaba allí, que era Ángel Rielo. Él me llevó a la radio y me hizo una entrevista de corazón y con mucho cariño, así la recuerdo.
–Y al final trabaja en la radio. ¿Qué es lo mejor de ella?
–Me apasiona muchísimo, no sabes quién te está escuchando y eso es una pasada. Y luego mucha gente que está mal te escucha y te dice que le has dado la vida.
–Un poco como la música, ¿no? Da momentos de alegría y buenos recuerdos.
–La música es una fábrica de recuerdos, también pueden ser malos.
–¿Se ha planteado dejar de trabajar como DJ? ¿O le ha cansado?
–¿Sabes qué pasa? Que la vida siempre me está poniendo energías nuevas para seguir por otros caminos dentro de esto, nuevas motivaciones. Tener dos niños me motiva para que vean que a nadie le regalan nada, que su padre se esfuerza y que hace lo que le apetece sin hacer daño a nadie. La vida es así, hay que intentar buscar la excusa para hacer lo que te gusta.
–Es usted muy zen.
–Bueno, es que hablo del momento que va a ser el mejor de tu vida, que es la época de trabajo. De pequeño no te enteras de nada y cuando eres mayor la mejor es la del trabajo porque es cuando haces lo que te gusta. Por eso no he pensado nunca en dedicarme a otra cosa, porque no diferencio mi vida profesional de la personal. Es todo lo mismo.
–A los que nos apasiona nuestro trabajo pasa eso, pero también hay que saber separar...
–Es un problema cuando tienes un bajón o cuando ves que no desconectas nunca. Pero hay momentos que dices 'Jo, cómo mola'. Yo vengo de un barrio y una familia muy humilde en Madrid y si no hubiese sido por mi trabajo no hubiera tenido la oportunidad de viajar tanto y conocer a gente que conozco. Me compensa, me lo paso muy bien todo el rato.
–¿En algún momento se le ha subido la fama a la cabeza?
–El que diga que no le ha pasado, miente.
–¿Y cómo se baja de ahí?
–A base de hostias, los humanos somos así. Aprendes en la calle a base de hostias.
–¿Qué hostia se pegó?
–Mi mujer me avisó. Y supe que tenía la razón, empecé a luchar por mí.
–¿Ha trabajado mucho en sí mismo?
–Siempre lo he hecho. Hablo conmigo y me sitúo donde estoy para ver qué quiero hacer y qué quiero ser. Ahora sé lo que quiero, antes de pequeño quería ser el número uno y comprar todos los cementerios del mundo, ahora no quiero ninguno.
–¿Le queda alguna meta?
–Sí. Llevo un año y medio pensando que quiero volver a hacer algo grande como lo hice hace unos años. Ahora estoy preparado, antes no lo estaba.
–¿A qué se refiere?
–Quiero pasar de ahí a aquí (señala desde su pequeño escenario al principal de Marenostrum). Estoy trabajando y esforzándome mucho, haciendo mucha música y noto que empiezan a pasar cosas que hace tiempo que no pasaban.
–¿Siente que ha sido una estrella y dio un bajón?
–No, no. En cuanto me pasó eso cambié y luego fui padre... Ahí llegan otros objetivos porque para estar muy arriba hay que sacrificar muchas cosas que yo no quise. Pero cuando no distingues entre tu trabajo y tu profesión la vida es un poco así, una montaña rusa.
–Pero bonita.
–A mí me gusta la vida. Hay que intentar vivirla y más como está el mundo ahora mismo, que en un segundo cambia todo.
–Volvamos a hablar de Málaga. ¿Tiene algún sitio favorito?
–Me llevo muy bien con Dani García y casi siempre que vengo voy a visitarle y a comer con él en sus restaurantes. Tengo buena relación con los chefs, aprendo mucho de ellos. Compartir mesa con gente así es muy inspirador porque ves la importancia de los pequeños detalles.
–¿Le gusta la cocina?
–Me gusta comer, cocinar es un coñazo.
–Tiene su parte creativa.
–Hay que tener mucha paciencia y yo no la tengo.
–Algo malaguita... ¿Sabe lo que es la biznaga?
–No, ¡pero sé lo que es el campero! La primera feria a la que fui en mi vida fue a la de Málaga con mis amigos cuando tenía 16 años. Recuerdo que comíamos camperos.
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