Tienen 237 años «y son unos jovencitos». «Si los ven, no tienen ninguna arruga y en su funcionamiento tampoco», asegura Adalberto Martínez Solaesa a los pies de los dos impresionantes órganos gemelos de la Catedral de Málaga, los más grandes de su tiempo. Los instrumentos, la obra cumbre de la edad de oro de la organería española, se mantienen en forma gracias a su uso porque «la inactividad lleva directamente a la ruina». Por eso, para darle más rendimiento y «contribuir a su vida», la Universidad de Málaga y el Cabildo invitan un año más al Ciclo de Órgano, el más antiguo de los que organiza la UMA con 28 ediciones a sus espaldas.
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Serán cuatro conciertos en dos sedes (el último recital siempre es en la iglesia del Sagrado Corazón) que intentan «reproducir la riqueza que tenía la Catedral desde el punto de vista musical», detalló Martínez Solaesa, organista titular de la basílica. Por eso, junto al órgano habrá voz, instrumentos clásicos que acompañaban a la liturgia y también otros populares que se tocaban en ocasiones especiales. Mañana, 16 mayo, se abre el programa con un concierto de órgano y trompeta, interpretado por Ana Aguado y Ángel Sambartolomé, respectivamente, a los que se unirá la voz de la soprano malagueña Berna Perles.
El ciclo, siempre con entrada libre y a las 21.00 horas en la Catedral, continuará el siguiente miércoles de mayo (23 de mayo) con un concierto de dos órganos y de órgano a cuatro manos, las de Javier Villero y Juan Manuel Santos. Interpretarán, entre otras piezas, una obra del maestro de capilla de la Catedral de Málaga José Barrera (1729-1788). Él llegó a Málaga al mismo tiempo que los órganos, lo que provocó una gran producción de composiciones para ambos instrumentos que ahora se conserva en los archivos. Es, como resaltó Martínez Solaesa, de las pocas creaciones escritas para dos órganos que se guardan en una catedral española. El 30 de mayo se incorpora al recital un instrumento popular del norte de España, el txistu, tocado por Gorka Zabaleta, que acompañará al organista Fernando Gonzalo y al percusionista Francisco José Almudever.
Martínez-Solaesa recordó la «inmensa riqueza documental y musical» que atesora Málaga. «Y lo mejor es sacarla y airearla para que no mueran», resaltó. Comparó los órganos malagueños con «un Bach», la joya del XVIII, con 4.500 tubos cada uno, cuando la mayoría no llega a los mil. Tienen además 107 registros, «como una orquesta con 107 miembros, 107 posibilidades distintas de combinarse entre sí». Solo tiene una limitación que forma parte de su valor: el repertorio está acotado a las obras escritas en su tiempo.
Para solventarlo, el ciclo sale cada año de la Catedral hasta la iglesia del Sagrado Corazón para abordar un repertorio más moderno en el concierto de clausura. Será el 6 de junio a las 20.30 horas con el organista titular de la Catedral y el trompa Cayetano Granados. El Centro de Tecnología de la Imagen de la UMA (CTI) instalará una pantalla gigante para seguir la interpretación al detalle.
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La vicerrectora de Cultura de la UMA, Tecla Lumbreras, aprovechó la presentación para, junto al deán de la Catedral, Antonio Aguilera, hacer un llamamiento a las instituciones públicas y privadas para que solucionen los problemas de filtración que tiene la Catedral por ser una obra inacabada y que «afectan a todo el patrimonio».
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