
Secciones
Servicios
Destacamos
Primero fueron 'Las gafas de la felicidad' y 'El arte de no amargarse la vida'. Después vino 'Ser feliz en Alaska', y tras analizar hasta lo minucioso lo que supone ser feliz, el psicólogo Rafael Santandreu se ha lanzado ahora a desentrañar los misterios del miedo; una misión concentrada en 'El método para vivir sin miedo', su nuevo libro que presentó este miércoles en el Aula de Cultura de SUR.
Lo que dice Santandreu no pasa desapercibido. Por eso, a pocos sorprendió que el aforo del el Salón de Actos de Unicaja colgara el lleno 20 minutos antes de que comenzara una conferencia que se pudo celebrar gracias a la colaboración de la Fundación Unicaja y Cervezas Victoria, y moderada por periodista de SUR, Francisco Griñán.
Ya no es solo lo que dice Santandreu, sino cómo lo dice. El facultativo, que hizo uso de su habitual lenguaje alejado de los tecnicismos académicos, realizó un recorrido por los distintos tipos de miedo y qué los produce, aunque destacando siempre las circunstancias comunes entre ellos. De ahí, una de las frases más reveladoras de la charla: «Cada célula de tu cuerpo pide no exponerte al miedo; por eso es tan difícil combatirlo», matizó.
«Es más jodido enfrentarte a tus peores miedos que ir a la guerra o pasar un cáncer», recalcó. Y recordó que hay dos razones muy claras por las que uno acaba por luchar contra los miedos: una de ellas es la de observar que hay «gente que los supera». «Los testimonios son muy importantes, porque nos demuestran que aunque los miedos sean grandes, se pueden superar», sostuvo. De hecho, en su libro -del que al acabar la conferencia estuvo firmando ejemplares a los asistentes- se reproducen infinidad de estos testimonios, prueba viva de que siempre se les puede vencer.
La segunda razón, explicó, es que llega un momento en que los miedos son tan grandes y tan condicionantes que la gente «no puede más». Y ante la ausencia de salida, siempre está la oportunidad -y la necesidad- de vencerlos. «A veces tocar fondo es bueno, porque te hace reaccionar. Si siempre hay alguien que termina por ayudar en el último momento, es más difícil enfrentarse a ellos», defendió.
Como ejemplo de un miedo 'tradicional' que sirviera para ilustrar a la audiencia, Santandreu hizo referencia al insomnio, ya que según explicó, en la mayor parte de los casos esto se produce por el temor a no poder dormir. Lejos de querer simplificar la cuestión, el psicólogo explicó que uno de los mejores métodos para acabar con este temor es «voluntariamente», no dormir durante varias noches a la semana. «A medida que se hace, llega un momento en el que le pierdes el miedo a no quedarte dormido. Aprendes a estar agusto en la cama, con tu libro, tu película… cuando pasen unos días seguro que se empezará a dormir mejor», avisó.
El toc
En este análisis pormenorizado de cómo funciona el miedo, Santandreu hizo hincapié en que todo el mundo puede pasar por un proceso de este tipo, y que las características personales de cada uno, aunque a priori parezcan más óptimas, no tienen por qué serlo, o no tienen por qué funcionar de la manera que pensamos. Como en toda la conferencia, el experto recurrió al ejemplo como método de explicación. Así, centró la historia en alguna persona «como las de libro» que tienen un carácter fuerte y personalidad. «Imaginemos que ese toro, fuerte y decidido, cae en unas arenas movedizas. Probablemente use la fuerza, use los brazos para salir de ella. Pero todos sabemos que si uno hace eso en unas arenas movedizas, lo más probable es que nos hundamos. Hay ocasiones en las que es mejor quedarse quieto y salir de ahí con otros métodos», expuso.
Uno de los momentos más hilarantes de la charla -que estuvo plagada de momentos de humor- fue cuando el doctor profundizó sobre los trastornos obsesivos compulsivos (toc), de los que aseguró que, al contrario que con los ataques de pánicos, éstos sí pueden tener un componente genético.
De ellos aseguró que el más habitual es el de la hipocondría, aunque hizo mención a otros casos que causaron risa entre el público. «Me he llegado a encontrar con gente que tiene toc de si es gay o no, y todo el tiempo se lo preguntan. Saben que les gustan las mujeres, pero aún así ese pensamiento no sale de su cabeza», relató.
A pesar de todo lo que expuso, uno de los primeros mensajes que lanzó resume lo inevitable del miedo. Ya lo avisó en una entrevista en este mismo periódico y lanzó el mensaje después ante los asistentes: «Sin miedo racional no se puede vivir porque es necesario para nuestra supervivencia y es automático, está engranado en nuestro ADN. No se puede y tampoco sería conveniente».
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.