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Ilustraciones de algunos de los libros de cartón para los más pequeños incluidos en el catálogo de Nube Ocho. SUR
Nube Ocho: futuros lectores sin trampa ni cartón

Nube Ocho: futuros lectores sin trampa ni cartón

La editorial nacida en Málaga potencia su catálogo de títulos diseñados para los más pequeños de la casa con varias novedades realizadas en hojas rígidas

Martes, 8 de diciembre 2020, 01:41

En un coloquio celebrado en La Térmica hace unas semanas, el escritor Antonio Soler recordaba cómo existen, en esencia, dos tipos de lectores según la relación que establecen con los libros: el lector cortés y el carnal. El primero trata los libros con delicadeza y tras leerlos apenas deja huella de su paso. El carnal, por contra, los manosea, tuerce, dobla y subraya. Su relación es pasional. La inmensa mayoría de los niños estarían en esta segunda categoría, por eso conviene que los ejemplares sean resistentes y también por eso, los libros de Nube Ocho para los más, más pequeños se llaman Nube de Cartón.

Es el nombre que la editorial nacida en Málaga ha dado a su colección dedicada a los lectores que, en rigor, todavía no lo son, pero que ya empiezan a familiarizarse con los libros. «Nube Ocho nació hace ocho años y al principio hicimos sobre todo álbumes ilustrados para lectores partir de los tres años, aunque las edades en este tipo de libros son muy abiertas, porque hay muchos aficionados adultos; sin embargo, queríamos lanzarnos con libros para niños a partir de uno o dos años, que no siguen una historia igual que un niño con tres, pero que ya los podemos educar visualmente, que nos escuchan... Con esta intención hicimos estos libros de cartón, porque lo pueden tocar, son resistentes y tienen un formato más pequeño«, abre el editor Luis Amavisca.

Así llegaron primero 'La jirafa Rafa' y 'Carteras y carteros', donde a los relatos se suman códigos QR que permiten combinar el texto y las ilustraciones con canciones que ayudan a los niños (y sus mayores) a meterse en la historia. Narraciones que mantienen la proa en una de las señas de identidad de Nube Ocho: la atención a la diversidad y la igualdad.

«Siempre mantenemos esa línea de trabajo. Aunque quizá en estos libros no está tan presente, sí tenemos libros como 'Federico y sus familias', que cuenta la historia de un gatito que va de tejado en tejado conociendo distintos tipos de familia: la de un niño que vive con sus abuelos, otro que tiene una mamá, o dos papás... Ahí sí hablamos de diversidad familiar y en todos nuestros libros intentamos incluir la igualdad entre niñas y niños y la diversidad, pero no es el objetivo central de estos libros«, ofrece Amavisca.

El objetivo sería, en primer término, iniciar a los más pequeños en la relación con los libros. Una apuesta que Nube Ocho ha subido con la publicación de dos nuevos títulos: '¿Quién se ha comido mi fruta?' y '¿Quién se ha comido mi pastel?'. «En los libros de cartón el formato está muy adaptado a los más pequeños. Lo pueden seguir a partir de un año o de año y medio y en estos últimos hemos incorporado solapas desplegables que ofrecen un juego visual muy interesante y que les ayuda a seguir la historia», detalla Amavisca, fundador junto a Miryam Aguirre de un sello que distribuye sus libros en una veintena de países de Europa, Asia y América del norte y del sur.

Vuelo internacional

Libros «internacionales» también en formato de cartón, como los 'best sellers' mundiales firmados por Chris Haughton 'Un poco perdido' y '¡Shhh! Tenemos un plan', ambos editados por Nube Ocho como libros ilustrados y adaptados luego al formato rígido. A ellos se unirá la próxima primavera otro libro de Haughton: 'No tengas miedo, cangregita'.

«El origen de estos libros es muy diverso. Me llegan historias –sigue Amavisca–, hablo con autores y autoras, en otras ocasiones nos los ofrecen ellos... La diferencia de estos libros con otras colecciones tiene que ver con la necesidad de ajustar un poco mejor el 'target' para adaptar el contenido, la historia... Por ejemplo, la ilustración tiene ser muy colorida, con unas líneas más definidas, el texto debe ser breve y en algunos casos se trabaja sólo con las mayúsculas, aunque aún no coincide con la edad de comenzar la lectura«.

Porque ya llegará el momento de leer. En esta etapa inicial, los libros de cartón de Nube Ocho se ocupan de que los pequeños «se diviertan», como resume Amavisca, que cierra: «En esta fase lo importante es que los peques se lo pasen bien, que vayan interesándose en la doble lectura: que escuchen una historia, pero también que la vean y que se vayan familiarizando con un vehículo que poco después se convertirá en un álbum ilustrado«. Y entonces habrá nacido un nuevo lector, quién sabe si cortés o carnal.

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