
Mario Amorós: «Pasionaria estaría orgullosa de Yolanda Díaz»
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El historiador y periodista presenta este jueves en La Térmica (19.00 horas) su extensa biografía de Dolores IbárruriHabían transcurrido diez minutos desde la medianoche del 19 de julio de 1936 cuando su voz salió al aire a través de Unión Radio. La ... diputada Dolores Ibárruri pronunciaba un discurso que ya forma parte de la Historia de España, coronado con un llamamiento convertido en emblema universal: «¡El fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de Octubre!». El historiador y periodista Mario Amorós ha tomado aquella fórmula como título de '¡No pasarán. Biografía de Dolores Ibárruri, 'Pasionaria' (Akal), que este jueves presenta en La Térmica a partir de las 19.00 horas.
-El libro ofrece una extensa labor de documentación, incluso brinda documentos inéditos hasta la fecha. ¿Qué sentía que quedaba por contar sobre Dolores Ibárruri?
-Es un proyecto en el que empecé a pensar hace más de cinco años, de manera paralela a la preparación de otros libros. El factor decisivo para escribir esta biografía fue la posibilidad de consultar el archivo personal de Dolores Ibárruri. A principios de 2016 contacté por primera vez con su nieta, Dolores Ruiz-Ibárruri Sergueyeva, que lo conserva, y desde 2019 me centré en la revisión de sus más de 150 cajas y decenas de miles de páginas. Soy el primer historiador que ha podido examinar en profundidad este acervo documental y citarlo de manera profusa. Junto con la consulta de los fondos del Archivo Histórico del PCE y de otros quince archivos, una amplísima bibliografía y la revisión de las colecciones de 'Mundo Obrero' (periódico del PCE) y 'Nuestra Bandera' (revista teórica del PCE) hasta 1978 (junto con otras 91 publicaciones periódicas), entre otras fuentes, he logrado presentar la que espero que sea considerada como la biografía de referencia de una de las personalidades políticas más importantes de la España del siglo XX.
-Al hilo de esa relevancia, presenta a Dolores Ibárruri como «un símbolo universal del antifascismo». ¿Cree que ese papel como icono ha jugado en contra de una justa valoración histórica de su figura?
-No, todo lo contrario. En ese simbolismo reside su imagen y la trascendencia histórica de la española más universal del siglo XX. Desde el verano de 1936, tras el llamamiento del Partido Comunista a la defensa de la República que ella leyó ante los micrófonos de Unión Radio Madrid en los primeros minutos del 19 de julio (el famoso discurso del «No pasarán»), se convirtió en el símbolo más universal de la resistencia republicana frente al golpe de Estado fascista. Fue entonces, en la epopeya del primer pueblo que se enfrentó con las armas al avance de la marea parda en Europa, en la tragedia de la guerra civil, cuando se forjó el mito de Pasionaria. A ello contribuyeron, sin lugar a dudas, la maquinaria de propaganda de la Internacional Comunista y de un PCE que se convirtió en un gran partido de masas, pero también sus cualidades personales: una voz que cautivaba a las multitudes, su imagen permanentemente enlutada que se identificaba con las mujeres del pueblo y la estampa de la «madre coraje», un discurso potente, claro, emotivo, que exhortaba dentro y fuera de España a la unidad antifascista. Seguramente, Dolores Ibárruri fue la mujer que simbolizó a escala universal la causa del comunismo en el siglo XX.
-Todo símbolo tiene sus luces y sombras. ¿Cuáles fueron las de Pasionaria?
- Dolores Ibárruri vivió casi 94 años, pero el periodo más importante de su trayectoria política se desarrolló en la era del estalinismo. Como todos los dirigentes de los partidos comunistas que fueron secciones nacionales de la Tercera Internacional, hasta 1956 Dolores Ibárruri tuvo una fe ciega en Stalin y en la Unión Soviética. En el caso del PCE, sus dirigentes justificaron el combate contra el «trotskismo», que en España se reflejó en la pugna con el POUM y el asesinato y desaparición de Andreu Nin por agentes soviéticos. Justificaron el pacto germano-soviético de agosto de 1939 y el expansionismo territorial soviético a partir de los protocolos secretos de ese acuerdo; justificaron la ruptura con la Yugoslavia de Tito en 1948; justificaron las últimas purgas del estalinismo en diversos países de Europa oriental en 1951-1952, que, en el caso de Checoslovaquia, afectaron de manera indirecta a su principal colaboradora, Irene Falcón, hasta que conocieron el «informe secreto» presentado por Nikita Jrushchov en el XX Congreso del PCUS el 25 de febrero de 1956. A partir de entonces, Dolores Ibárruri nunca volvió a mencionar el nombre de Stalin en un discurso público o en un artículo… Por otra parte, ha sido muy inspirador y grato narrar aquellos pasajes que realzan su contribución y la del PCE a la evolución democrática de España: la construcción del Frente Popular, la defensa de la República durante la guerra (con episodios tan impresionantes como la defensa de Madrid), su relación con las Brigadas Internacionales, la contribución a la derrota del nazi-fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, la lucha incansable durante casi cuarenta años de las y los comunistas contra la dictadura franquista y por la recuperación de la democracia, la difícil reconquista de la libertad, el internacionalismo y los sentimientos de fraternidad con otros pueblos… La historia de España en el último siglo no puede explicarse sin el papel del PCE y sin Dolores Ibárruri.
-Y en ese papel, ¿qué importancia concede a lo que denomina en su libro la «maternidad trágica» de Pasionaria?
-Entre 1916 y 1928, perdió a cuatro de los seis hijos que alumbró: Esther, Amagoya, Azucena y Eva. Solo Amaya, quien falleció hace tres años y dejó unas memorias inéditas que he podido consultar y citar, y Rubén llegaron a la edad adulta. Esa «maternidad trágica» fue una de las claves de su discurso político, en el que siempre destacó, principalmente en los momentos más dramáticos (la guerra civil, la Segunda Guerra Mundial), su apelación a «las madres». Y la muerte heroica de su hijo Rubén (oficial del Ejército Rojo) en los primeros combates de la defensa de Stalingrado el 3 de septiembre de 1942 fue la gran herida de su vida posterior.
-¿Ha habido machismo en la valoración histórica de La Pasionaria?
-Principalmente, por parte de los sectores más extremos de la derecha, que le odian e insultan su memoria (o ultrajan su tumba o vandalizan las esculturas que la recuerdan en diferentes ciudades) hasta el día de hoy, porque se atrevió a abrazar la causa revolucionaria y antifascista, porque rompió el corsé tradicional que encerraba a la mujer en el hogar, privada de los derechos ciudadanos e incluso de la palabra en el espacio público, relegada a un lugar subalterno en la sociedad, condenada al silencio y la resignación, al olor de incienso y sacristía. Ella, la primera o una de las primeras mujeres que dirigió un partido político en el mundo, fue feminista en su tiempo histórico, aunque desde una perspectiva ortodoxa negara este término.
-El «No pasarán» de Pasionaria ha sido empleado en redes sociales por miembros y simpatizantes de Vox después de varias elecciones, en alusión a su entrada en el Parlamento nacional y varios parlamentos regionales. ¿Qué opinión le merece el uso de esa frase en esos contextos?
-Que con su odio, su machismo, su homofobia, su xenofobia y su reivindicación de la dictadura franquista no podrán borrar el nombre de Dolores Ibárruri de la historia de España y su reconocimiento universal, que, como he comprobado con la publicación de mi biografía, perdura.
-En su libro reivindica a Yolanda Díaz como heredera del «hilo rojo» de Ibárruri. ¿Qué cree que diría Ibárruri al ver a una mujer comunista como vicepresidenta del Gobierno de España en 2021?
-Para Dolores Ibárruri lo primero siempre fue la lucha política en las filas del PCE. No me cabe ninguna duda de que Pasionaria se sentiría orgullosa hoy de un PCE que vuelve a jugar un papel relevante en la política española. También se sentiría orgullosa de la labor de sus camaradas en el Gobierno de España y en primer lugar de una vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que ha desempeñado un papel crucial en la defensa de millones de puestos de trabajo amenazados por la pandemia, en la subida del 31% del salario mínimo en menos de dos años o en la próxima derogación de la perniciosa reforma laboral del PP.
-¿Y qué intuye que pensaría de la alianza electoral de Izquierda Unida con Podemos?
-Hoy el PCE e Izquierda Unida mantienen su organización en todo el país y tienen una fuerte presencia en las instituciones públicas (Andalucía y Málaga son un ejemplo) y una creciente influencia política de la mano de su alianza con Podemos, que ha permitido, además, el retorno de los comunistas al Consejo de Ministros ocho décadas después.
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