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Feminismo sin reglas de juego

Feminismo sin reglas de juego

La investigadora malagueña Deborah González rescata a las divas españolas y francesas de la canción que abanderaron a su manera la ruptura con los estereotipos femeninos del siglo XX

Domingo, 29 de mayo 2022, 00:40

La música, la rebeldía, la crítica mordaz, la espontaneidad, el derecho a la sexualidad, el humor o la excentricidad son algunos de los eslabones que tejen el cordón umbilical de un grupo de mujeres guerreras y sin carné que encontraron en la canción su campo de vida, arte y batalla. Divas de la música española y francesa que protagonizaron y difundieron un feminismo natural, sin dogmas y ajeno al feminismo militante y, en ocasiones, excluyente. La historiadora e investigadora malagueña Deborah González las ha rescatado en un libro, 'El feminismo natural: humor y extravagancia en María Jiménez, Brigitte Fontaine y otras divas (1960-2020)', editado por la UMA en su colección Atenea.

No hay teorías en el feminismo natural, un término que ya manejó la pionera Lidia Falcón en el arranque del feminismo radical de la Transición española. «Para Falcón el feminismo natural es un concepto biológico un tanto extraño para mí, que lo entiendo como feminismo de pequeños gesto, que no tiene que ser estandarizado ni reglado, que sale de manera natural, no en el sentido biológico, sino en el sentido de lo vivido. No es militante, es un feminismo de todos los días», explica González. La investigadora añade: «Es un feminismo hidroscópico, que se filtra por los intersticios de la sociedad, no es explícito, por eso tiene fuerza, porque las pequeñas batallas son de todos los días, de cada una, son singulares. Puede ser una broma o en el caso de María Jiménez el 'dejadme, que estoy hasta el coño' o, en el caso de Brigitte Fontaine, su afición por hacer cortes de mangas delante de las cámaras». Barajó otros términos, como feminismo popular o pop, «que quizás hubiesen sido más comerciales y se hubiesen entendido mejor».

Para la autora, de su investigación ha nacido «un libro de canalización, un mensaje de conciliación con lo trans, con lo feminista y con el mundo de la mujer. ¿Por qué hay que excluir a las mujeres que usan tacones o a las lesbianas? Todo entra. El tema es que podemos ver una globalidad de las sensibilidades femeninas. También de las drag queen, que trabajan sobre la performatividad de la feminidad de manera exagerada».

La española María Jiménez y la francesa Brigitte Fontaine protagonizan esta investigación científica que ha visto la luz en forma de ensayo, «para que llegue al gran público, porque el lenguaje científico llega sólo al circuito de la investigación», explica la autora. «Encontré en ambas cantantes similitudes en la manera de romper los estereotipos sociales de los años 60, siempre en el límite de lo permitido por la sociedad, y ahí empezó todo», añade.

A partir de estas dos divas, la investigadora realiza un recorrido por estos arquetipos femeninos con figuras como La Lupe, Lola Flores o Martirio, pasando por Alaska, Ana Torroja, Bibiana Fernández o Rosalía. En el universo galo: Anne Sylvestre, Josephine Parker, Sian Reeynoldas Catherine Ringer o Mylène Farmer hasta concluir con jóvenes artistas como Yelle o Hoshi.

La reivindicación de Deborah González frente al sufragismo teórico, militante y, a veces, elitista ve la luz en pleno debate y actualidad por la canción de Chanel que representó a España en el Festival de Eurovisión, criticada por voces progresistas y feministas que lo consideran un tema machista, que incita a la prostitución. La figura de Chanel no es abordada en el libro, pero la historiadora marca su posición: «No comparto esas críticas porque una de las formas de desempoderamiento de la mujer, que ha sido también una solución patriarcal a su manera, es borrar la parte sexual que una tiene como ser viviente e integral. La sexualidad es la fuerza vital básica, en la mujer y en el hombre, lo que pasa que tenemos asumido que en el hombre es así, pero no en la mujer. Chanel tiene derecho a usar su sexualidad y no tiene que pedir permiso para hacerlo».

Deborah González bucea en las vidas de mujeres admiradas, imitadas, criticadas y juzgadas. Artistas y estrategas de la transgresión en momentos históricos y sociales en los que la lucha abierta estaba irremediablemente perdida.

María Jiménez

Una madre soltera, luchadora, sexy, salvaje y libre

Nacida en una familia desestructurada de la calle Betis en el sevillano barrio de Triana, madre soltera y terror de los censores de TVE. Divertida y capaz de reírse de su sombra, representa el empoderamiento del feminismo natural desde la pobreza. Una mujer con escasos estudios que, revela el libro, planteó formarse más cuando empezó a triunfar, pero sus managers, aquellos que valoraron el potencial sexy y salvaje, se lo desaconsejaron porque «si la tocaban, la estropeaban».

Mientras una parte de la audiencia le ha concedido su admiración, otra parte exterioriza su rechazo al considerar que sus expresiones resultan subidas de tono y groseras. «Lanza imprecaciones a diestro y siniestro como entretenimiento y continua reafirmación de su imagen de provocación y transgresión de las normas sociales de las clases altas y medias». Luchadora por sacar su vida a flote y su carrera profesional, nunca ha renunciado a su libertad. En su éxito de 1978 'Se acabó' declara el derecho y la capacidad de la mujer de abandonar al hombre que la haga penar. El divorcio se aprobaría en España en 1981.

Brigitte Fontaine

El corte de mangas de una diva insolente e imprevisible

Hija de profesores con amplios intereses culturales, se interesó desde pequeña por el teatro y la literatura. Insolente, imprevisible, mística, trágica y chocarrera al mismo tiempo, relata Deborah González. En sus letras, que ella misma compone, se introducen referencias constantes al feminismo militante. «La marca personal de Fontaine es una pintoresca pose de provocación meditada y simpática, que se ha ido agudizando a medida que la artista ha cumplido años. Esta pose sirve como reclamo de los derechos de la libertad y excentricidad para disfrutarlas también en su etapa de madurez y vejez, haciéndose extensivo a todas las mujeres en general».

Un corte de manga con el dedo corazón por delante de su rostro se ha convertido en el signo más representativo de Fontaine frente a la cámara. La evolución de su reivindicación de la sexualidad femenina, mucho más allá de los gustos patriarcales, se desliza en su última etapa hacia una reclamación del sexo en la vejez.

Enseña de la identidad nacional y defensora del derecho al error

Lola Flores

Enseña de la identidad nacional y defensora del derecho al error

Su fama le autorizaba al tuteo con las máximas personalidades y, en su famoso episodio con Hacienda, «reclamó el derecho al error para sus asuntos personales ante las cámaras, lo que abrió una pequeña brecha a la réplica femenina».

Música para el amor libre y el derecho a la sexualidad

Juliette Gréco

Música para el amor libre y el derecho a la sexualidad

Diva francesa de los 60, «toda su carrera musical está asociada con el amor libre, siendo el derecho a la sexualidad su mensaje y reclamo subliminal». Fue origen y referente de posteriores generaciones de cantantes galas.

Una aristócrata progresista que canta en masculino

Ana Torroja

Una aristócrata progresista que canta en masculino

Nacida en una familia aristocrática y educada en un colegio de élite, se convirtió en diva de la Movida, interpretando temas en masculino. Fue la primera que se atrevió a defender la homoxesualidad femenina en su tema 'Mujer contra mujer'.

Una cantautora feminista de los años 60

Anne Sylvestre

Una cantautora feminista de los años 60

Figura representativa de la poesía musical del país, cantó contra los prejuicios sociales hacia las parejas en las que las mujeres superan la edad del hombre. Criticó la belleza artificial y la esclavitud doméstica femenina.

El perdón del público para la cantante que fue actriz porno

Catherine Ringer

El perdón del público para la cantante que fue actriz porno

Inició su carrera en los años 70 como actriz porno, algo que el público francés le perdonó cuando se conoció años después. Con Fred Chinchin formó el dúo las Rita Mitsouko. Las transgresiones sexuales forman parte de su recorrido vital y artístico.

Pionera y referente trans en la lucha por la libertad de las mujeres

Bibiana Fernández

Pionera y referente trans en la lucha por la libertad de las mujeres

Diva indispensable, es representante y pionera europea de la mujer primero transgénero y más tarde transexual. A lo largo de su carrera ha sido un referente en la lucha por la libertad de las mujeres..

El ejercicio de la libertad sexual

Rosalía

El ejercicio de la libertad sexual

A diferencia de sus predecesoras, ya no reclama la libertad sexual, la ejerce. «Ella asume abiertamente todos los rasgos de transgresión y ruptura de imaginarios existentes. Aporta dosis de humor y sexualidad desde el feminismo natural, con nuevos elementos de ruptura y la reactualización de otros». Para la investigadora, «Rosalía representa el arquetipo de la mujer completa en todos sus poderes: físico, intelectual, emocional, espiritual y creativo; ahora ya innegociables».

La ambigüedad de un icono de la cultura gay en Francia

Mylène Farmer

La ambigüedad de un icono de la cultura gay en Francia

Misteriosa, barroca, icono de la cultura gay en Francia, juega a la ambigüedad con un físico andrógino y una estética queer equívoca, incluso homosexual. «El travestismo y la heterosexualidad están también presentes en sus canciones, en las que habla específicamente del lesbianismo opuesto a los valores familiares tradicionales y juega irónicamente con la idea del derecho de las mujeres a elegir formar parte del sexo masculino. En su tema 'Libertine' insinúa un argumento sodomita o sadomasoquista y el videoclip muestra el cuerpo desnudo integral de la artista en escenas sexuales y gore».

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