Sala del MUPAM donde se custodian algunas de las obras donadas al Ayuntamiento junto a otras adquridas. Salvador Salas

Así son las donaciones de legados y obras de arte en Málaga

Patrimonio ·

Las instituciones públicas son para muchos artistas y sus herederos una garantía para la preservación de su memoria. Pero no todo vale, porque tampoco todo cabe: el espacio es finito

Domingo, 5 de junio 2022, 00:42

Hay un patrimonio artístico y cultural propiedad de todos que no siempre se expone en museos. Repartidos por diferentes almacenes de Málaga o en salas ... restringidas para investigadores, se custodia un variado fondo de obras de arte, libros, documentos y objetos que conservan la memoria de sus antiguos propietarios. Y están allí porque ellos así lo quisieron. Las instituciones públicas reciben con frecuencia donaciones de artistas, creadores, gestores y coleccionistas que encuentran en esta fórmula la máxima garantía para su preservación. Ahora bien, no todo vale, principalmente porque tampoco todo cabe: el espacio es el principal problema. «Esto no puede ser un trastero», dice una de las personas responsables de estos temas.

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Se trata de una práctica habitual que cobra fuerza con los años. Por varios motivos. Por una cuestión sentimental, porque Málaga es desde hace ya tiempo un motor cultural por su potencial humano, con una gran cantidad de artistas que han creado desde aquí y aquí quieren que permanezca su obra. Y también por una razón práctica, porque el estilo de vida actual impide guardar en una casa media cuadros de gran formato o inmensas bibliotecas, y resulta imposible analizar la elevada cantidad de documentos que alguien deja tras su muerte. Antes de deshacerse de ellos, conscientes de su valor, muchos recurren al refugio seguro de la institución.

Pero no basta con querer. Cada donación abre un proceso administrativo en el que pesan varios factores y genera un trabajo extra a la entidad receptora para conservar y catalogar el material. Por eso, «cada vez hay que ser un poco más exquisitos con lo que se acepta», apunta Susana Martín, directora general de Cultura del Ayuntamiento de Málaga. Un análisis con el que coinciden en el Museo de Málaga de la Junta de Andalucía, el Centro de la Generación del 27 de la Diputación y en la Universidad de Málaga, instituciones malagueñas que en los últimos años han incrementado sus fondos con el «regalo» de nombres de la cultura.

Sala del MUPAM donde se conservan obras adquiridas y donadas al patrimonio municipal. Salvador Salas

Ayuntamiento de Málaga

  • Donaciones. El patrimonio municipal cuenta con 7.007 registros donados, la mayoría pinturas.

  • Dónde. En una sala del MUPAM y en distintas dependencias de la Alcazaba.

De los 12.641 registros que forman parte del patrimonio del Ayuntamiento de Málaga, 7.007 proceden de donaciones (según datos del inventario, en proceso de actualización). La inmensa mayoría son pinturas. En la tercera planta del MUPAM, colgadas en grandes estructuras metálicas llamadas peines, se guardan algunas de las más valiosas con los niveles de humedad y temperatura recomendados para su conservación. Allí las adquisiciones del Ayuntamiento conviven con cuadros donados de Revello de Toro, Manuel Barbadillo, Mari Pepa Estrada, Charo Carrera, Pedro Zamora y Rando Soto, un toro pintado por Andrés Mérida, obras de Ernst Kraft, esculturas de Paco Jurado, cerámicas de Ruiz de Luna y parte del legado de Manuel Mingorance, el artífice de la mayor cesión de la historia al Ayuntamiento (6.015 obras entre cuadros y dibujos). Las que aquí no caben se preservan embaladas en distintas dependencias de la Alcazaba usadas como almacén.

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Todos comparten un requisito básico: la donación tiene que ser «sin condicionantes». El Consistorio se compromete a proteger la obra que recibe, pero nunca asume la obligación, por ejemplo, de exponerla de forma permanente. Sucede igual en las piezas que pasan a manos de la Junta de Andalucía, que a lo sumo respeta el deseo del artista de depositar su pieza en un museo u otro de la comunidad, por afinidad o proximidad.

La donación de Alzaga estará expuesta durante tres meses. Francisco Hinojosa

Museo de Málaga

  • Donaciones. Las más recientes son cinco pinturas de maestros antiguos, una de Rafael Alvarado y otra de Paco Hernández.

  • Dónde. De momento todas pasarán a las salas de exposiciones de La Aduana.

El siguiente paso es la valoración de los objetos por un experto que avale su importancia. Porque el espacio, como señalan, es finito. Los metros libres empiezan a escasear en el Ayuntamiento pero, de momento, no se ha rechazado ninguna obra de arte. Algunas no son de primeros pinceles, «pero interesan porque vienen a completar la colección de los artistas malagueños», puntualiza Susana Martín. Sí han declinado ofrecimientos de bibliotecas completas tras el fallecimiento de su dueño por carecer de valor. Si el experto aconseja aceptar la donación, se inicia un expediente que pasa por los servicios jurídicos, intervención y asesoría del Ayuntamiento antes de someterse a la aprobación de la Junta de Gobierno Local.

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En el Museo de Málaga se tiene en cuenta no solo la calidad sino también «la idoneidad». Es un centro con un discurso determinado y «hay colecciones de gran valor que no encajan» en el catálogo de la Aduana. Su directora María Morente confirma que reciben «frecuentes propuestas», incluso a través de testamentos de particulares que manifiestan su voluntad de ceder sus obras a la Aduana. Cuando el particular se pone en contacto con el museo, se hace un primer informe interno que da paso a una tramitación administrativa en el ámbito de la Consejería de Cultura, que incluye los expedientes de la Dirección General de Innovación Cultural y Museo y de una comisión asesora. Con el visto bueno de todas las partes, se da de alta el bien en el registro de la Junta y se publica en el BOJA.

A principios de mayo se mostraban por primera vez al público cinco obras de maestros antiguos donadas por el expolítico Óscar Alzaga y por Isabel Pérez Alcaín con reserva de usufructo (con la posibilidad de disfrute del coleccionista hasta su fallecimiento). Y pronto se presentarán más: una obra de Rafael Alvarado que entrega la Asociación de Amigos del Museo y otra de Paco Hernández que regalan sus hijos. De momento, todas ellas pasarán a exposición.

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Archivo de Emilio Prados, máquina de Souvirón y maleta de Irene Mochi.

Centro Generación del 27

  • Donaciones. Archivos y legados de E. Prados, J. Moreno Villa, Irene Mochi, J. M. Souvirón, M.Carmona, María Teresa León (una parte), J. M. Hinojosa, P. Pérez Clotet, Arturo del Villar, J. Porlán, R. Inglada y R. Soto Vergés.

  • Dónde. En el Centro MVA.

En el caso de los documentos, la fórmula cambia ligeramente. La recepción de los fondos conlleva la responsabilidad de ponerlos a disposición de los especialistas para su estudio. Así sucede en el Centro del 27, dependiente de la Diputación. En algún caso «excepcional» se ha solicitado también la difusión y la digitalización: «Pero no se aceptaría si la cantidad a invertir en cumplir esas condiciones sobrepasase el valor del conjunto del legado, cosa que nunca ha ocurrido», apostilla Javier La Beira, director de la Biblioteca del 27. En su sede de calle Ollerías se custodian quince archivos de personas relevantes de aquella destacada generación, de los que once y una pequeña parte de otro proceden de donaciones. Entre ellos están los legados de Emilio Prados, Irene Mochi Sismondi (viuda de Jorge Guillén) y José María Souvirón.

Lo último en incorporarse ha sido la biblioteca y el archivo de Rafael Soto Vergés once años después de empezar los contactos con su viuda, lo que da idea de lo complejo y delicado de algunos procesos. En este caso, no había acuerdo entre los familiares y la viuda tuvo que demostrar fehacientemente su propiedad, un hecho avalado incluso con un informe de los servicios jurídicos de la Diputación. Junto a cartas, libros y todo tipo de documentos, el Centro del 27 guarda también objetos que hablan de sus dueños, desde materiales para hacer magia de Soto Vergés a una maleta de Irene Mochi o la máquina de escribir de Souvirón.

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Parte de la biblioteca de Alfonso Canales que se guarda bajo llave por su valor. Francisco Hinojosa

Universidad de Málaga

  • Donaciones. Legados de Alfonso Canales (en la foto), Julio Diamante, Miguel Romero Esteo y Juan Luis Alborg.

  • Dónde. En el Edificio de Usos Múltiples de El Ejido, salvo Alborg que está la Biblioteca de Estudios Sociales y Comercio.

Para la Universidad de Málaga es un fenómeno relativamente nuevo. Siempre han existido las donaciones a título particular a un departamento determinado, pero ha sido ahora cuando éstas se han institucionalizado al incrementarse las propuestas de importantes nombres de la cultura. «No se acepta todo lo que venga, pero todo lo que viene tiene un valor incuestionable que compensa los esfuerzos», apunta Juan Antonio García Galindo, vicerrector de Proyección Social y Comunicación de la UMA.

Porque la implicación que exige no es poca. Legados tan potentes como los de Alfonso Canales, Julio Diamante y Miguel Romero Esteo obligan a acondicionar un espacio exclusivo para ellos y a contar con un personal extra para su archivo y digitalización. El edificio de Servicios Múltiples del Ejido acoge ahora los tres.

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Cinco años se ha tardado en documentar y organizar la extensa biblioteca del poeta, con más de 26.000 libros, entre ellos un centenar de incunables que se guardan bajo llave, y 15.000 documentos. En noviembre se empezaron a abrir las decenas de cajas que llegaron de la casa del cineasta y gestor Julio Diamante en Madrid. «Y ya hemos archivado 1.500 folletos de todo tipo de eventos», dice Maribel Enríquez, directora de la Biblioteca de Arquitectura y Bellas Artes, responsable de esta labor. Un año estima que tardarán en ordenar las innumerables cintas, pósters, libros, documentos y objetos que han recibido del director de la Semana Internacional de Cine de Autor de Benalmádena (SICAB). Y en una sala cercana esperan su turno los libros de Romero Esteo. «Es mucho trabajo, pero el resultado es gratificante», concluye.

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