El verano que está pasando Diego Villalba (San Fernando, 1986) es de todo menos relajado. Creador en las redes del personaje de Er Christian ( ... con más de 300.000 seguidores) también es confundador (junto a Alejandro Oneto) de la marca Puterful, némesis de Mr Wonderful. Además, desde, hace algunos meses, trabaja a destajo en un nuevo proyecto (sí, otro más): Linda Favela.
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–Le vamos a hacer una entrevista en pleno mes de agosto y responde: «Llamad cuando queráis, me pilláis trabajando». ¿No se toma ni un respiro?
–Es duro, pero bueno. Me levanto a las ocho de la mañana y termino en Puterful a las tres de la tarde. Como y me bajo a un local que he pillado para mis otros proyectos. Le echo de cuatro de la tarde a diez de la noche. Eso los días que no voy a crossfit, una horita aunque sea. ¡Llevo tres meses que no paro!
–Si un autónomo lo tiene complicado, ¿cómo lo lleva un actor, creativo, empresario y, a su modo, influencer?
–También han sido las cosas en las que me he querido meter. Mi fuente de ingreso principal y lo que más tengo que cuidar es Puterful. Partiendo de esa base, el tiempo que me queda lo aprovecho con Er Christian, que lo hago como mera diversión, y con proyectos nuevos como el de Linda Favela, que va viento en popa.
–¿Qué es eso de Linda Favela?
–Con Jesús Hernández salió la idea de personalizar camisetas de fútbol Nike: les pones un vinilo y le haces un nuevo diseño. Imagina una camiseta celeste, a la que le damos el rollo del Manchester City y creamos la del Albuquerque City con publicidad de Los Pollos Hermanos. Hacemos diseños de series, películas, pero con la estética del fútbol inglés. Esa era la idea, pero también nos hemos metido en el diseño a medida, con ilustradores profesionales.
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–¿Desconecta de la creatividad, de hacer una gracia con esto o de sacar punta de aquello?
–No paro de trabajar. Aunque hacer cosas con Er Christian ya es descansar. Pero no me voy de vacaciones a una playa, esa ya la tengo aquí en San Fernando y puedo ir cuando quiera. Sí que es verdad que vacaciones como tales no tengo desde hace muchos años. Yo estoy acostumbrado a tener Camposoto a cinco minutos de mi casa. Esas son mis vacaciones, ese ratito. Lo del hotel y pulserita no lo disfruto, porque al final o cojo el móvil para intentar hacer cosas de trabajo o…
–¿O a tomar apuntes para Er Christian?
– ¡Todo eso es carne de Christian! Al final me llevo la gorra a las piscinas porque digo: me voy a poner a hacer vídeos aquí. Yo me he ido de vacaciones a casa de David Sainz (director de Malviviendo) y a los diez minutos ya estábamos grabando un corto para presentarlo a un Notodofilmfest.
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–Con Diego Villalba da la sensación de que todas las cosas las comienza como un juego y luego se acaban convirtiendo en un negocio que funciona.
–La verdad es que '300 pavos', la webserie que fue lo primero que hice, era un juego para divertirme y aprender. Y salió curro. Er Christian no me lo tomo como tal, pero me han pedido cosas comerciales que he tenido que cobrar. Puterful fue un experimento en redes sociales que salió tan bien que la gente empezó a pedir productos. Todo lo que hago siempre parte de la broma y termina en algo serio, que pierde un poco de magia: dar un alta como autónomo, crear una sociedad...
–¿Quizá por eso empieza una y otra vez cosas nuevas?
–Todo lo que empiezo, no sé si es por suerte o por empeño, lo mantengo. Intento conservar los negocios y pocas veces he perdido cosas. Si no seguí con '300 pavos', era porque había creado algo mejor, que era Er Christian.
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–¿Cuál es el secreto del éxito de Er Christian?
–Quiero mantener la magia, que la gente espere el vídeo cada mes. Muchos tienden a que si algo funciona, lo explotan a muerte. ¿Qué pasa? Que les dura dos meses. A mí Er Christian me está durando cuatro años porque voy poquito a poco, pienso las cosas bien y gracias a eso lo mantengo.
–Hablaba antes de las playas de San Fernando, ¿se siente embajador de La Isla?
– La cosa es que no me gusta reivindicar, por la parte que me toca de playa. No quiero decirlo muy alto, para que no venga nadie. (Risas) Aquí tenemos Camposoto: una playa, una marisma, una carretera y más de 6 kilómetros en los que no se puede edificar... El agua está perfecta, no hay rocas, la arena superfina. ¡Bárbaro!
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–¿Es San Fernando y su gente su fuente de inspiración?
–Mira, yo prefiero ganar la mitad y estar aquí, porque al final esto es la vida. Currar aquí no es sencillo, pero se puede hacer. Me da mucho coraje ver cómo se va la gente. Aquí, está Leonstudio, de Javier León. Ese tío hace anuncios para Tiffany's, en las marquesinas de Nueva York. ¡Desde La Isla! Javier Coronilla, es de aquí y tenía su garaje en Chiclana, y ha llegado a hacer la animatrónica de la saga Star Wars.
–Hablando de máquinas, con toda esta revolución de la Inteligencia Artificial llamando a las puertas, no sé cómo la miráis desde Puterful o Er Christian.
–Hemos probado cosas. La verdad. Para hacer textos y demás, es que pierde la gracia. Para otras historias sí que servirá, ¿no? La IA sí que puede llegar a crear nuevos puestos de trabajo, pero no sustituir la creatividad. Al final siempre lo va a tener que validar una persona. Siempre va a tener que haber alguien creativo que marque esa diferencia.
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–¿Y qué le diría Er Christian a la máquina?
–Hombre, yo creo que le pediría al Chat GPT ese que le escriba una canción para la Chari. Y después podríamos hacer cositas, 'malos negocios' con la Inteligencia Artificial. Igual cae algún vídeo, ¿no?
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