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Unai Somoza y Lara Íñiguez disfrazados de Pepa y Avelino.

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Unai Somoza y Lara Íñiguez disfrazados de Pepa y Avelino. Alba Tenza

La autenticidad reina en la fiesta de disfraces del Canela Party de Torremolinos

Los disfraces vuelven a protagonizar el cierre del festival malagueño, que sopla 16 velas desde su primera edición con más de 5.000 asistentes

Domingo, 25 de agosto 2024, 00:33

Podría decirse que la Feria de Málaga desembarcó ayer en el Recinto Ferial de Torremolinos, pero quien sabe qué significa ver a gente transformada en dibujos animados, musas sacadas de obras de arte o cualquier personaje que nunca pensaría ver en persona, no necesita adivinar de qué se trata. Lo de la feria no es solo por coincidir con el último día de una de las semanas más esperadas en la ciudad. Antes de que abriesen las puertas, un grupo de más de diez amigos bailaban flamenco al ritmo de una canción poco conocida, pero que podría convertirse en un 'hit' como se descuide. «Virgen del Canela, protege a tu gente en esta noche especial», cantaban al unísono el grupo de colegas que cada año trabaja a fondo para currarse el disfraz de la cita más esperada del año en su calendario amistoso. Y tanto que se lo curraron. Sobre una carreta, llevada por un señor que conducía un tractor, llegaron a las puertas del Canela Party, en su propia romería inventada, preparados para celebrar a lo grande su 16 edición. La fiesta del gran pitote no es para menos.

«Este año nos lo hemos currado más que nunca, llevamos un mes preparándolo, hemos alquilado la carreta hasta las 20.00 horas», confesaba a SUR Patri, mientras sus amigos seguían bailando, no solo entre ellos, sino con todos los que cada año abrazan su imaginación para hacer de sus disfraces una estampa auténtica de la reunión entre amigos que comenzó su andadura en un polígono con 200 personas y que ya reúne como máximo a 6.000 en cada una de sus citas. Ni una persona más para garantizar la mayor comodidad.

«¡Qué pasa Canela Party, qué disfraces más guais», exclamaba Elena Nieto, la vocalista de Yawners, el grupo encargado de arrancar el cierre del festival malagueño en su día más top. El de una reunión popular transformada en verbena, festival alternativo y una larga lista de calificaciones que podrían definir la identidad del evento, en el que la autenticidad reina sobre cualquier matiz.

Todo puede pasar

En Canela Party todo puede pasar. Entre confeti y conciertos de grupos como Prison Affair, Snooper o Cala Vento, un grupo de reporteros, con cámara de cartón y micrófonos muy currados iban parando a los asistentes desde las 18.30 horas con su propio programa 'Canela quien caiga' regalando gafas de sol a los entrevistados. A su lado, Carlos Ceneda y su grupo de amigos iban de punta en blanco con sus equipaciones de rugby. «Venimos de Lleida y Santander solo para el Canela, nos ha dado pena porque solo nos ha dado tiempo a tomarnos unos espetos y no hemos podido pisar la feria, pero es que no hay mejor feria que esta, un cartel con esta música es imposible de encontrar en otro sitio, por eso venimos cada año», aseguró.

Y entre personajes como Mario Bros, la rana Gustavo, Alicia en el País de las Maravillas, mecánicos, gnomos, las Supernenas, Taylor Swift, Karol G o hasta una parada de autobús, algunos como Unai Samoza y Lara Íñiguez iban haciendo gente. Esta vez, como Pepa y Avelino. En pijama, tapados hasta arriba y con una buena lectura en mano. A ellos ni el calor les paró, teniendo además la comodidad de quien se siente como en casa. El malagueño lleva trece años de Canela a sus espaldas, vive en Madrid y esta cita perdura cada mes de agosto. «Este disfraz se nos ocurrió de vacaciones con un gin tonic en mano, y míranos, nos hemos traído hasta el colchón», dijo el malagueño metido en su papel.

Si hay algo que marca el ritmo de la gran fiesta de disfraces de la Costa del Sol es que tanto su público como los integrantes del cartel proceden de diferentes puntos del panorama internacional, pues solo el 15% es de Málaga, como adelantó SUR hace unas semanas. Los cuatro días del gran pitote han vuelto a convertir su sede torremolinense de las tres últimos ediciones en un refugio de 42 bandas de música que se han alternado entre dos escenarios–muy malaguitas por eso de que se llaman Fistro y Jarl, en homenaje al humorista Chiquito de la Calzada–donde han desfilado bandas de indie rock americanas como Big Thief, Cloud Nothings y Metz, de Canadá; The Lemon Twigs o el soulman de Michigan Curtis Harding, entre muchos otros.

Todo sin dejar de lado grupos españoles como Standstill y los malagueños Orina; el rock de Cala Vento, el Triángulo de Amor Bizarro, o el flamenco de Israel Fernández, Lela Soto y Frente Abierto. En Canela Party hay espacio para todos, hasta para los más pequeños, que también se unieron con sus mejores disfraces desde primera hora.

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