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Abre la exposición y no sólo llama la atención por sus generosas dimensiones de lienzo-mural. También por los personajes que retrata. Tendida y enfundada ... en mallas 'animal print' aparece Alaska; de pie se fuma un cigarrillo Tesa Arranz, del grupo Zombies; sobre ellos, a la derecha aparece el artista malagueño Bola Barrionuevo y dominando la escena observa a todos Herminio Molero, de Radio Futura. También al propio autor, Guillermo Pérez Villalta, que se autorretrata en su emblemática obra 'Escena, personajes a la salida de un concierto' (1979), préstamo del Reina Sofía, que da carta de naturaleza a la nueva exposición del Museo Carmen Thyssen, 'Pintura liberada. Joven figuración española de los 80», que muestra una época marcada por la democracia, la vuelta a lo figurativo, el color, la música y el espíritu de la Movida madrileña. Una reivindicación de la libertad que no solo está presente en los autores seleccionados, sino en los propios prestadores de esta muestra, donde no falta un coleccionista que también fue gran protagonista de aquel movimiento: Pedro Almodóvar.
«Nada es gratuito y el hecho de que el cineasta sea uno de los coleccionistas habla mucho de la propia exposición», ha asegurado este lunes la directora artística del Carmen Thyssen, Lourdes Moreno, en la presentación de la muestra que estará abierta hasta el próximo mes de septiembre. La responsable se ha referido a la «generosidad» de Almodóvar y a las dotes de los comisarios, Bárbara García y Alberto Gil, para «convencer» del préstamo con una obra destacada del informalista Miguel Ángel Campano, 'Sin título' (1986), que pese a su denominación encierra un descifrable bodegón verde, que es un «homenaje a Cézanne», ha precisado la experta. La cesión de la obra trae de vuelta a un museo de Málaga al director de 'Todo sobre mi madre' y 'La habitación de al lado', que ya el pasado año exhibió en una colectiva del Picasso un óleo realizado por el propio cineasta, junto al artista Jorge Galindo.
Aunque la movida y la democracia impregnaron a los 24 artistas reunidos en esta exposición, no se puede hablar de un movimiento unido u orquestado, sino de una coincidencia marcada por el placer de pintar, la explosión del color y la vuelta a lo figurativo aunque lejos del realismo. «Es una pintura librada porque saltan los corsés del franquismo, que favoreció una obra reivindicativa y con un concepto político de lucha, pero al fallecer la dictadura hay una eclosión del arte, del gusto de pintar por pintar y una reconfiguración del escenario artístico», ha señalado Lourdes Moreno sobre una exposición que, como en un disco de vinilo de cualquier grupo de la movida, muestra una estrecha relación entre música y arte.
Así, Pedro Almodóvar fue muy amigo de Pérez Villalta, que retrata a los Zombis, a Alaska o a Herminio Molero, que no solo actuó también con el cineasta manchego, fue fundador de Radio Futuro y escribió himnos de la época como 'Enamorado de la moda juvenil', sino que está presente en la exposición como artista plástico y autor de 'Retrato de los Kandinsky' (1988). Curiosamente, esta última pieza, en un requiebro más, trasciende las fronteras del Carmen Thyssen y dialoga con la exposición recién inaugurada en el Centro Pompidou Málaga dedicada precisamente al pintor ruso y pionero del arte abstracto, y a su mujer Nina.
«Si hay una exposición que tiene banda sonora es ésta porque junto a esta eclosión de vida en la pintura, también hubo otra eclosión en España muy importante, que es la del pop, como se muestra en el primer cuadro que da la bienvenida al espectador en esta exposición», ha comentado Lourdes Moreno en referencia la obra de Pérez Villalta, un autor que, paradójicamente, ha expresado en repetidas ocasiones que no se siente cómodo con lo de 'artista de la Movida' e incluso rechaza la sonora etiqueta.
Más allá de visiones y vinculaciones, la propia exposición también podría argumentar que su selección de lienzos van más allá y realizan un retrato más amplio de los locos años 80 y de lo que significó esa estrenada libertad en el arte, con la presencia de Luis Gordillo, Carlos Alcolea, Manolo Quejido, Carlos Franco, Patricia Gadea, Ferrán García Sevilla, Menchu Lamas, Antón Patiño, Pepe Espaliú y los malagueños Chema Cobo, Alfonso Albacete y Joaquín de Molina, del que se muestra una excepcional obra, 'Sin título 1' (1974), fechada apenas un par de años del fallecimiento de este autor y agitador cultural que podemos considerar representante de la movida malagueña.
La muestra, que ha sido presentada por el Alcalde de Málaga, Paco de la Torre, y está patrocinada por Fundación Unicaja, tiene además la particularidad de que es la más cercana cronológicamente a la actualidad y el arte contemporáneo que ha organizado el Museo Carmen Thyssen desde su apertura, además de una evidente coincidencia que entra por los ojos: la treintena de obras expuestas son de medio y gran formato. Y entre ellas, algunas obras maestras imprescindibles de la época, como 'Madrid-París-Madrid' (1984), que juega con la icónica imagen de Tío Pepe para retratar la vuelta del exilio francés de Eduardo Arroyo, o 'Mapa de carne' (1982), que supuso el salto internacional de un entonces joven Miguel Barceló. Y aunque no suena en la sala, se recomienda ver estas obras con cascos en los que retumbe Kaka de Luxe, Zombies, Radio Futura o 'El pintor y la modelo' de Danza Invisible.
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