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Olivia Pozo
Martes, 9 de abril 2024, 11:54
La UMA fue la encargada de liderar el proyecto internacional 'EnBic2-Lab' –Environmental and Biodiversity Climate Change Lab–, un fondo del Plan Europeo que tiene como finalidad generar una infraestructura europea de investigación en el área de la observación de la de la tierra y la biodiversidad. En este programa dedicado a la búsqueda de cómo aprovechar los datos para el estudio del medio ambiente y el cambio climático participaron 71 investigadores de la institución malacitana, pertenecientes a ocho grupos diferentes.
La iniciativa comenzó en enero de 2019 por una financiación de once millones de euros procedentes de fondos FEDER. Y en 2024, tras pasar por la fase de ejecución, presentó los resultados finales al Ministerio. La actividad está formada por cinco zonas de investigación: agua, suelo, aire, flora y fauna (también se obtuvieron imágenes de satélites). Y se enmarca dentro de la infraestructura virtual europea de e-Ciencia, tecnología e innovación, donde se incluye el programa LifeWatch ERIC. «Este proyecto se centra sobre todo en ámbitos científicos como la geografía, la informática y la tecnología. Ha sido bastante interdisciplinar y con mucha colaboración entre distintas áreas de conocimiento», destaca el catedrático de la E.T.S.I de Informática y responsable del proyecto, José Francisco Aldana.
«Durante los tres años en los que se ha desarrollado se han movilizado una gran cantidad de fondos en los parques naturales de Andalucía», informa Aldana. Se analizó todo el gradiente geométrico, desde la parte más húmeda, donde caen más precipitaciones en la Sierra de Grazalema, pasando por el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, y llegando hasta la parte más seca de Almería. «Hay menos precipitaciones y lo que se hace es una observación multidimensional del medio ambiente», explica también sobre la evolución que se ha ido desarrollando desde el suelo, hasta la calidad del agua y de los acuíferos, el aire, la fauna o la flora. Además, desde esta iniciativa también se ha medido el perfil inversor y el comportamiento.
Con todo ese análisis multidimensional, se genera una serie de información y de datos que permiten analizar los procesos de sequía, desertificación y cambio climático. «La infraestructura tecnológica es la que permite poder capturar la información y luego consolidar esos datos con el fin de ponerlos a disposición de los científicos especialistas en dichas áreas para que obtengan un dato fiable», aclara Aldana sobre los resultados que ya están disponibles en la página web del proyecto y que se puede acceder a ellos mediante una solicitud de acceso.
En la jornada de cierre celebrada en el 'Ada Byron' se presentaron la supercomputación y la infraestructura software y Big Data. Por otro lado, sobre la captura de datos, se destacaron las aplicaciones web para recogida de datos de campo, sensores para captura de datos en tiempo real, datos de campo y laboratorio e información pública.
La investigadora y bióloga María Luisa Antequera realizó un rol central donde su labor fue «entender las preferencias y requerimientos de los científicos para crear un flujo de comunicación y que finalmente los desarrolladores pudiesen plasmarlas para su utilización en el día a día». «El proyecto ha involucrado a diferentes grupos de la Universidad de Málaga relacionados con esta temática», añade. Asimismo, durante el tiempo transcurrido se celebraron mostradores y eventos anuales donde se pusieron en común los testimonios para formar una base de datos, diferentes mapas georreferenciados y toda la información que se ha recolectado de nivel físico, químico y biológico.
«Creo que estos trabajos a largo plazo pueden generar un contraste dentro de la universidad para poder aplicar incluso a proyectos más potentes y obtener mayor financiación a nivel europeo», afirma Antequera sobre el beneficio de invertir en planes científicos. Ahora bien, toda financiación tiene un periodo de duración y después termina. «Al finalizar el plazo ya no se puede dedicar recursos ni dinero en investigaciones que a lo mejor podrían ampliarse o tener un mantenimiento, por lo que proyectos que han dado muchos frutos no tienen una continuidad ni se pueden seguir explotando», valora sobre el esfuerzo que se realiza y que no debe caer en vano.
Los grupos de la UMA presentes en 'EnBiC2-Lab' fueron los siguientes:
–Grupos de investigación KHAOS y ERTIS del Instituto de Tecnología e Ingeniería del Software 'Jose María Troya Linero'.
–Centro Temático Europeo 'European Topic Centre on Spatial Analysis and Synthesis' (ETC-UMA).
–Centro de Bioinnovación 'Supercomputing and Bioinnovation Center'.
–Los grupos científicos Aerobiología, Centro de Hidrogeología, Biogeografía, Diversidad y Conservación; Biodiversidad, Conservación y Recursos Vegetales y Laboratorio de Geomorfología y Suelos.
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