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El Castillo de Colomares o De las Águilas
La historia detrás del 'castillo de Juego de Tronos' escondido en Benalmádena

La historia detrás del 'castillo de Juego de Tronos' escondido en Benalmádena

Así conocen los malagueños al Castillo de Colomares, una obra fruto de la admiración de un ginecólogo catalán por la figura de Cristóbal Colón que se tradujo en un «libro de piedra» en el que leer la historia

Iván Gelibter

Lunes, 1 de mayo 2017, 01:13

Un poema a Cristóbal Colón convertido resuelto mediante la arquitectura y el diseño. Así se puede definir el trasfondo del Castillo de Colomares, un llamativo edificio situado en Benalmádena que especialmente durante los años 90 era conocido como el Castillo de las Águilas por sus espectáculos de cetrería. Ahora, con el boom de Juego de Tronos, la gente lo identifica con esas obras arquitectónicas a las que los creadores de HBO tienen acostumbrados a sus seguidores. La construcción comenzó en 1987 y finalizó a mediados de los años 90, y fue la la forma en la que el ginecólogo catalán Esteban Martín mostró su amor y admiración a la figura de Cristóbal Colón.

Fallecido en 2001, es ahora su hijo Carlos el que no solo gestiona el enclave, sino el encargado de relatar una sorprendente historia que comenzó en los años 70, cuando su progenitor adquirió la finca. «Mi padre siempre estuvo fascinado por la figura de Colón, por eso decidió levantar este castillo-monumento, que en realidad es un libro en piedra en el que se puede leer la vida y obra del descubridor de América», relata. «Y es un castillo», añade, «y no otra cosa, porque él también quiso homenajear a Castilla, la tierra de su familia y la que, bajo el reinado de Isabel la Católica, decidió apostar por la empresa de Colón».

Aunque se tratara de un médico, Esteban Martín -que tenía conocimientos de arquitectura- fue el encargado de diseñar el castillo, pero también de dirigir la obra e incluso de construirla junto a otros dos albañiles. "El castillo hay que entenderlo como una pieza entera, porque mi padre se tomó la libre disposición de hacer lo que dio la gana. No es de ningún estilo en concreto, sino que tiene componentes eclécticos y únicos", sostiene Carlos. En definitiva, es un edificio sin patrones prefijados, lo que lo hace especialmente singular.

Su cuerpo central es una casa, en la que hay salones, dormitorios, cocina y baños. Actualmente se encuentra en fase de remodelación, porque el objetivo de la familia es abrir el interior como museo. Una de sus elementos más llamativos es la capilla de la planta superior, de tan solo 1,98 metros cuadrados. «Ahora hemos perdido la cuenta, pero en los años 89, 90 y 91 salíamos en el Libro Guinness de los Récords por ser la capilla más pequeña del mundo», cuenta Carlos con orgullo.

El Castillo de Colomares ya no es el Castillo de las Águilas -la cetrería ha dejado de estar presente-, pero aún así el enclave es visitable en su parte exterior. Según Carlos, reciben una media de 15.000 visitantes al año, entre otras cosas por su "reducido coste", que apenas llega a los 2 euros para adultos, y 1,5 para niños y pensionistas. "Estamos intentado que alguna administración ponga un autobús hasta aquí, especialmente cuando se abra también el interior, aunque de momento solo se puede venir en coche", señala el actual propietario.

Para conocer los horarios de visita, que incluye los siete días de la semana, se puede consultar en la web www.castillomonumentocolomares.com, o en los teléfonos 952448821 o 678034011.

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