Pablo Berenguer, tercero por la izquierda, con gorro marrón, en un control militar en Afganistán. SUR

Pablo Berenguer, el veleño que ha recorrido 24.000 kilómetros de 15 países de Asia haciendo autostop

El pintor y artista publica un libro de sus dos viajes por el continente asiático en la última década, con un presupuesto de apenas 1.200 euros

Jueves, 25 de noviembre 2021, 00:27

Pablo Berenguer, veleño de 47 años, se confiesa «un apasionado de los viajes y un soñador». Licenciado en Bellas Artes, 'Goyum', como le conocen sus ... amigos y familiares, trabajó durante unos años como profesor de Dibujo interino para la Junta de Andalucía, aunque posteriormente se dedicó a la pintura y a los malabares. En la última década ha emprendido dos grandes viajes por Asia que le han «cambiado por completo la vida». «Vivía al máximo con lo mínimo», resume. Y tanto, pues entre 2012 y 2013 y entre 2015 y 2016 llegó a recorrer un total de 24.000 kilómetros haciendo autostop, en los que atravesó 15 países de ese continente. El presupuesto fue de apenas 1.200 euros.

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Ahora, todo este torrente de vivencias, imágenes y recuerdos increíbles lo ha plasmado en dos voluminosos libros, de 400 páginas cada uno, con casi un millar de fotografías, que han sido editados por la firma almeriense Círculo Rojo. En los dos tomos de 'El Sol de la Seda', Berenguer muestra los paisajes y las «maravillosas personas» que conoció en Tailandia, Laos, China, Mongolia, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán, Irán, Camboya, Vietnam, Myanmar, Malasia, Singapur, Indonesia y Filipinas. «La gente flipaba por llevar a un español en su coche», dice.

La primera de estas aventuras arrancó en la primavera de 2012, cuando junto a seis amigos voló hasta la capital tailandesa, Bangkok. Allí pretendían poner en marcha el proyecto 'La Caravana Picartista', con la idea de volver a España por la legendaria Ruta de la Seda haciendo espectáculos artísticos de malabares y vídeo proyecciones en las calles. Durante el viaje «ocurrieron increíbles y divertidos encuentros con los lugareños de cada país, y surgieron ciertos imprevistos que cambiaron por completo nuestro rumbo», cuenta Berenguer, a quien siempre le acompañaban unos aros de colores con los que hacía sus juegos para ganarse la confianza de la población local.

«Eran mi pasaporte de entrada en cada pueblo, empezaba a hacer mi número y los niños venían. También sé varios trucos de magia y me resultaron igualmente muy útiles, por ejemplo en Afganistán, donde las cosas se pusieron muy feas en la frontera, a pesar de tener el pasaporte y los visados en regla. Al final acabé haciéndome una foto con los militares y pidiéndome que les explicara como lo había hecho», relata este aventurero. Si tiene que destacar algo de estos dos viajes es que la gente es «súper hospitalaria, no veían a un extranjero, sino a alguien que quería conocerlos», admite Berenguer, quien apenas si habla inglés.

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Sin móvil ni ordenador y con una tienda de campaña

«Con una sonrisa y buenas maneras se puede llegar a cualquier sitio», resume el aventurero, quien cree que «se puede viajar con poco, y sin embargo, recibir mucho a cambio». La caravana se disolvió en Mongolia y a partir de ahí Berenguer decidió continuar sólo. «No llevaba móvil, ni ordenador, sólo mi cámara de fotos y una tienda de campaña, dormía al raso siempre que no podía quedarme en casa de algún nativo», confiesa. Los templos budistas fueron uno de los lugares en los que se sintió mejor acogido. «Los monjes viven como una pandilla de hippies, eran muy alegres, había muy buen rollo», recuerda.

«Son países muy pobres, donde la gente no tiene nada que perder y confía más por su naturaleza», asegura Berenguer, quien entiende que los dos libros sobre sus viajes son «una crónica alegre y optimista ante las adversidades». «Es un guiño a nuestro limitado concepto de libertad», apostilla. Cautivado por las historias viajeras de Berenguer, el realizador Javier Gómez Bello realizó en abril de 2020 un cortometraje en el que resumió estas aventuras, un trabajo que cosechó once premios internacionales.

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«Viajar es descubrir cosas nuevas, compartir con la gente, viajar te quita prejuicios y tonterías que tenemos en el día a día, el miedo a lo desconocido», dice el aventurero. En los dos itinerarios de Berenguer por Asia únicamente tuvo un percance grave, en Afganistán, en el primero de sus trayectos, donde unos jóvenes que lo subieron a su coche le robaron la mochila con sus pertenencias y su documentación. «Fue muy desagradable y me obligó a regresar a España», admite. Pero como asegura al final del cortometraje, su receta mágica siempre es «amor, humor y respeto».

Tres imágenes de los viajes de Pablo Berenguer por 15 países de Asia en la última década. SUR
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