Antonio Ávila, un vecino de Vélez-Málaga de 61 años, ha conseguido cultivar un calabacín de récord Guinness. En apenas veinte días desde que cuajó ... en la planta del invernadero en el que trabaja, situado en la pedanía de Lagos, la hortaliza ha alcanzado los 72 centímetros de longitud, un diámetro de 46 centímetros y un peso de 7,5 kilos. Toda una proeza, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de una explotación agrícola de calabacines para su venta en el mercado, de la variedad 'sinatra'. Así, normalmente, las piezas que se comercializan pesan entre 200 y 300 gramos y miden entre 14 y 20 centímetros.
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«Los calabacines hay que recolectarlos cada dos días en invierno y primavera y en verano todos los días, crecen muy rápido», cuenta este agricultor desde hace tres años, que anteriormente trabajó como transportista en una empresa de flores ornamentales de la zona. «Decidí dejar este calabacín, que siguiera creciendo, a ver cuánto alcanzaba de peso, y en veinte días mira como se ha puesto», explica orgulloso Ávila mientras posa para la fotografía con la enorme hortaliza.
Aún no lo ha degustado, pues este vecino se lo ha regalado a su amigo 'Fali', que regenta el restaurante El Yate de Torre del Mar. Su hijo Adrián Martín fue el encargado de recibirlo. «Eso no se puede vender en una subasta de una corrida», advierte el agricultor. «Lo van a tener allí expuesto para que la gente lo vea, y pasados unos días espero que se pueda cocinar, aparentemente no se ha vaciado, no está hueco, puede que contenga más semillas de lo habitual, pero espero que se pueda comer», explica Ávila.
Con la huelga del transporte, la guerra de Ucrania y el alza de los precios, con una inflación que roza ya el 10%, los calabacines se están cotizando muy bien para los productores de la Axarquía en origen. Esta semana se han pagado a dos euros el kilo en la subasta en El Morche, en la corrida del Llano de los Frailes. «Es un precio muy bueno», admite este agricultor veleño, que está casado, tiene dos hijos y un nieto. «A ellos les ha encantado que cultive un calabacín tan grande», confiesa orgulloso.
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No es la primera vez que un agricultor de la Axarquía consigue criar una hortaliza de grandes dimensiones sin tampoco emplear semillas modificadas genéticamente. El nerjeño José Retamero ya fue noticia en este periódico en abril de 2011, tras cosechar una patata de más de un kilo, nabos de cinco, un calabacín de siete, puerros de metro y medio, habas de medio metro de largo, plantas de pimientos con hasta cuatrocientos frutos y tomateras con una veintena de ejemplares por rama.
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