José Manuel y Luis Javier Espejo Molina, con su nuevo producto.

La empresa Lujo del Paladar lanza al mercado ajoblanco concentrado envasado

Es un producto de quinta gama, cien por cine natural, que puede ser utilizado tanto para untar como para diluir y consumir como sopa fría

Agustín Peláez

Domingo, 21 de junio 2015, 23:48

Lujo del Paladar se estrenó hace dos años y medio con un plato de los más representativos de la cocina de cuaresma, el ajobacalao. Posteriormente, la firma veleña, detrás de la cual se encuentran los hermanos José Manuel y Luis Javier Espejo Molina, apostaron por la elaboración y comercialización de croquetas para el sector hostelero, así como bacalao islandés al corte. Su último lanzamiento, que tuvo lugar ayer, es otro producto de quinta gama basado en un plato de lo más malagueño, el ajoblanco, una sopa fría que tiene como principal ingrediente la almendra.

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«Se trata de un producto cien por cien natural que se presenta en terrinas de 250 gramos termoselladas que puede ser consumido tanto para untar, como se hace en muchos pueblos de Almería y Murcia, y como una bebida fría, que es cómo se acostumbra a tomar en Málaga», explica el director comercial de Lujo del Paladar, Luis Javier Espejo.

De hecho, el ajoblanco de la firma veleña, la primera que lanza este producto tan típico de la gastronomía de Málaga ya elaborado para comercializar, es un producto concentrado, de manera que se puede untar en biscotes, regañás o rebanadas de pan tostado acompañado de mermeladas o frutas (uvas, pasas, manzanas o cerezas).

«Otra propuesta es la de diluirlo en agua fría. De hecho, en el envase explicamos cómo hacerlo. Es suficiente con mezclar con una batidora el contenido de la terrina como dos veces el contenido de agua fría del propio envase para conseguir cuatro vasos de ajoblanco», señala José Antonio Espejo, que es el responsable de producción de la empresa veleña.

Para la elaboración del concentrado de ajoblanco, Lujo del Paladar utiliza como ingredientes almendra marcona, aceite de oliva virgen extra, pan, sal, vinagre de vino, ajo y agua. El producto final tiene una caducidad de tres meses a partir de la fecha de fabricación y cinco días una vez abierto.

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Tres meses de trabajo

Para el desarrollo de este nuevo producto, la firma veleña, que cerró 2014 con 200.000 euros de facturación, lleva trabajando tres meses. La intención de la firma es sacar también un formato de un kilo para el sector de la hostelería. La terrina de 250 gramos sale a la venta a un precio de 3,95 euros. «Inicialmente, vamos a comenzar con 1.000 terrinas semanales, aunque nuestra capacidad de fabricación es de entre 8.000 y 10.000 por semana», puntualiza Luis Javier Espejo.

Lujo del Paladar cuenta actualmente con una plantilla de cinco personas fijas, aunque en periodos de mayor producción verano y semana Santa puede llegar a contar hasta con 17 en plantilla. Actualmente, la empresa alimentaria produce 6.000 terrinas de ajobacalao al mes y unos 200 kilos de croquetas por semana.

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Lujo del Paladar ha logrado popularizar el ajobacalao, a pesar de ser un plato típico de la Semana Santa, comercializándolo a lo largo de todo el año e introduciéndolo en toda la costa andaluza, desde Huelva a Almería. La firma vende sus productos en Carrefour, Alcampo, Eroski y El Corte Inglés.

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