El 28 de febrero es un día de celebración, de reafirmación y de orgullo. Conmemoramos la autonomía andaluza, la voz de un pueblo que quiso ... tomar las riendas de su futuro. Y si hay algo que define nuestra identidad, que nos une y nos proyecta al mundo, es la cultura. La cultura no es solo patrimonio e historia; es también innovación, talento y desarrollo. En esta tierra privilegiada, y muy especialmente en Málaga, la cultura es motor de transformación y futuro. Pero la cultura no se sustenta sola: necesita compromiso, colaboración y alianzas.
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La colaboración entre lo público y lo privado es fundamental para que la cultura en nuestra tierra prospere de manera real y efectiva. No basta con buenas intenciones ni con un mero reconocimiento de la importancia de la cultura en la sociedad. Hacen falta acciones concretas, inversiones sostenidas y, sobre todo, una visión compartida que involucre a administraciones, empresas e instituciones en un esfuerzo común por fortalecer el ecosistema cultural.
En este contexto, las fundaciones juegan un papel clave como catalizadoras del interés de la sociedad por el arte, el patrimonio, la literatura y tantas otras expresiones culturales que nos enriquecen. Fundaciones como Fundación Málaga han demostrado que pueden ser el puente entre la iniciativa privada y el bien común, generando proyectos que de otro modo no serían viables. A través de la colaboración con empresas, administraciones y agentes culturales, las fundaciones consiguen que grandes ideas se conviertan en realidades tangibles.
Un claro ejemplo de este modelo de colaboración es Málaga, una ciudad que ha sabido transformar su identidad y su economía a través de la cultura. No se trata solo de la llegada de grandes museos o del auge del turismo cultural; es el resultado de una estrategia que ha sabido sumar esfuerzos y que ha entendido que la cultura no es un lujo, sino una necesidad. Las instituciones han hecho su parte, pero sin el apoyo del tejido empresarial y sin la implicación de la sociedad civil, ese salto cualitativo no habría sido posible.
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Las fundaciones tienen una misión que va más allá del patrocinio o la simple conservación del patrimonio. Su función es también social y transformadora: generan oportunidades, impulsan talento, democratizan el acceso a la cultura y contribuyen al desarrollo de una ciudad más justa y equitativa.
Prueba de ello son las Becas Talento Fundación Málaga, un gran proyecto que este año cumple su quinta edición y que supone una de las vías de desarrollo formativo más ambiciosas que existen en nuestra región. Este programa de becas que promueve nuestra fundación está diseñado para respaldar económicamente a jóvenes talentos de Málaga y su provincia en el ámbito de las artes escénicas para que puedan formarse en los centros más prestigiosos de todo el mundo.
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La suma del talento innato de nuestros jóvenes, sumado unido al enorme esfuerzo que realizan sus familias para apostar por el futuro de sus hijos genera una fuerza poderosa que nuestra sociedad no puede permitir que se desaproveche.
Respaldar el talento es apoyar en la proyección y visibilidad de Málaga como ciudad cultural, ya que estos jóvenes llevan su arte por todo el mundo. Y para llevarlo a cabo, Fundación Málaga emprende un gran camino cada año para reunir a empresas e instituciones para que participen en algo que ejemplifica a la perfección el poder de la unión de lo público y lo privado.
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Esta nueva etapa en Fundación Málaga se caracteriza por la voluntad de ampliar horizontes y fortalecer lazos. Apostamos por una gestión que fomente la participación activa de la sociedad, que promueva el diálogo entre el sector público y el privado y que impulse proyectos que tengan un impacto real en la vida de los ciudadanos.
Soy consciente de la responsabilidad que implica presidir una institución como ésta, y trabajamos día a día para garantizar que cada iniciativa contribuya a construir una Málaga más justa, inclusiva y culturalmente rica.
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La transformación que vive Fundación Málaga es reflejo de una cultura del compromiso que trasciende generaciones. Es un llamado a todos los actores sociales, a las empresas, a las administraciones y a cada ciudadano, para que juntos forjemos el camino hacia una ciudad donde el talento y la creatividad sean los motores de un futuro prometedor.
Con cada proyecto, con cada beca otorgada y con cada nueva iniciativa, se construye un legado que no solo mira al presente, sino que se proyecta con firmeza hacia el mañana.
Por eso, en un día como hoy, es imprescindible recordar que la cultura en Andalucía es un compromiso de todos. Si queremos que siga creciendo, debemos apostar por un modelo en el que las empresas se impliquen, las administraciones respalden y las fundaciones sigan ejerciendo su papel dinamizador. Solo así lograremos una cultura que no dependa exclusivamente de lo público, sino que sea sostenible y diversa, que refleje nuestra identidad y, al mismo tiempo, nos proyecte hacia el futuro.
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