Es el 28F y soy muy optimista con el futuro de Málaga y Andalucía. A cada uno nos toca poner nuestro granito de arena en ... alguna de las facetas necesarias para tener una sociedad próspera que genere oportunidades, ilusión y riqueza. Puedes trabajar en el ámbito educativo, sanitario, turístico, inmobiliario, agroalimentario, informativo... a mí me toca el industrial, en particular el tecnológico y más en concreto aún, en el de la industria aeroespacial y la defensa. Y soy un optimista sin complejos. Eso sí, ser optimista debe ser lo contrario de ser complaciente, el optimista nunca se conforma, queda mucho por hacer, pero lo mucho que hemos avanzado te anima a seguir con más ímpetu si cabe.
Hace pocos años, en este mismo periódico, escribía sobre los tangibles y los intangibles que habíamos creado tras muchos años de remar todos en la misma dirección. Tangibles como los parques tecnológicos, en el que Málaga TechPark es sin duda la mejor bandera. Universidades como la UMA, mucho más cerca de las empresas y con más foco en la investigación. Aeropuertos como el de Málaga, con tantas conexiones directas que nos colocan a tiro de vuelo del resto del mundo. Y por supuesto la belleza de nuestra geografía con mar y montaña. Entre los intangibles, el más importante es la conciencia colectiva en la ciudad para contemplarnos a nosotros mismos como una ciudad del conocimiento y ciudadanos globales, una sociedad abierta y cosmopolita. Pero también están los eventos internacionales made in FYCMA y los organizados por empresas como el congreso de Satélites que DHV Technology acaba de celebrar. El club de directivos Málaga TechPark Execs creado por las empresas tecnológicas junto al equipo de gestión del Parque, además de otros grupos de entusiastas 'startaperos' que agitan las redes sociales con opiniones y retos. El apoyo de la administración andaluza y local. Todo esto y mucho más conforman el cóctel de éxito que es el mejor cimiento para continuar creciendo, atrayendo talento, riqueza y creando una cultura más emprendedora que está transformando Málaga y Andalucía.
En mi segmento más directo, el de la industria aeroespacial y la defensa, la situación de Andalucía es privilegiada. La posición de Airbus en Andalucía, con una de las tres líneas de ensamblaje de grandes aviones que tiene en Europa, arropada por una fuerte cadena de suministro. La sede de la recién creada Agencia Espacial Española. La presencia de Indra, coordinador nacional del futuro sistema aéreo europeo de combate, en Málaga TechPark. Y la presencia de la principal tractora industrial para el Ejército de Tierra y la Armada, General Dynamics y Navantia respectivamente. Los centros de investigación del INTA, Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, y las bases y centros logísticos de los tres ejércitos. Todo ello conformado en un clúster aeroespacial, Andalucía Aerospace, muy dinámico con más de cien empresas asociadas.
El broche lo conseguiremos el día que nuestras empresas sean reconocidas internacionalmente
El transporte aéreo mundial crece, hay que entregar más aviones comerciales y estos tienen que ser más eficientes y sostenibles en su operación, lo cual significa no solo más producción industrial, también más innovación tecnológica. Aparecen nuevos segmentos de aeronaves, como los futuros aerotaxis, plataformas eléctricas de despegue y aterrizaje vertical para el transporte de personas y paquetería en entornos urbanos. Crece a velocidad vertiginosa el ámbito de los drones de altas prestaciones, como los que ya desarrolla y fabrica la empresa Aertec en Andalucía, líder nacional hasta la fecha. Crece la conciencia europea en mantener la soberanía tecnológica en defensa invirtiendo en sistemas de combate de nueva generación, sistemas de sistemas donde la operación se realiza con múltiples plataformas conectadas en una nube de combate. Y por último el Espacio, donde el mercado está viviendo una espectacular carrera tanto comercial como en defensa, la protección de la soberanía ya no se entiende sin el dominio del espacio. Todas estas oportunidades están cargadas de desarrollo tecnológico e innovación.
La aportación desde Málaga al futuro aeroespacial no está tanto en la estructura de las plataformas aéreas o espaciales, está en los sistemas complejos, desarrollar microprocesadores, programar la electrónica, usar la inteligencia artificial, ofrecer sensores, diseñar con computación embarcada, conectividad, ciberseguridad. Poco a poco vamos incorporando nuevos actores que podrán relacionarse con el clúster de sistemas aeroespaciales en Málaga: más empresas, grupos de investigación, el Centro de Innovación Ricardo Valle, el futuro IMEC. En Málaga estamos encontrando nuestro valor diferencial enfocados en los sistemas y las tecnologías digitales de vanguardia.
Es por todo lo anterior por lo que soy optimista. Pero el broche lo conseguiremos el día que nuestras empresas sean internacionalmente reconocidas, se hable de ellas, de sus productos y de donde nacieron. Cuando esto ocurra, además de nuestra potente capacidad de atracción y nuestro ecosistema, seremos cantera de multinacionales nacidas en Málaga y Andalucía comprometidas con su tierra y entonces seremos imparables.
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