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Adelanto en el PSOE sin adelanto en Andalucía
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Mirada periférica ·
La convocatoria de primarias se ha basado en la falsa premisa de que hay elecciones en el horizonteNo se sabe si a estas alturas Pedro Sánchez le habrá cogido el teléfono a Susana Díaz. Ella misma reconoció que no encontró ... respuesta en su secretario general cuando se enteró por la radio de que la Ejecutiva federal iba a convocar primarias en la federación que aún la tiene al frente. Los desprecios que en las últimas semanas viene sufriendo la secretaria general del PSOE de Andalucía por parte del entorno de Pedro Sánchez -algunos rayanos en la mala educación, como los que padeció en el acto de toma de posesión del delegado del Gobierno el pasado marzo- hacían prever una pugna a cara de perro cuando se diera la señal de salida. Así ha sido. En política, como en la vida, no existe mayor afrenta que una traición, y en ambos bandos son legión los que se sienten traicionados.
La Ejecutiva federal aprovechó los cambios normativos incluidos en el último congreso del PSOE, en el que según algunos viejos militantes el partido dejó de ser el que era, para convocar las primarias. Lo hizo con gran exhibición de autoridad, con sentido de la oportunidad y bajo una premisa falsa.
Autoridad, porque en la escenificación se dejó claro que era una decisión tomada en Ferraz, independientemente de lo que esa misma mañana había votado la Ejecutiva regional. Oportuna, u oportunista, porque dos días después del revolcón electoral sufrido en Madrid tras una campaña en la que la vencedora no eligió confrontar contra el candidato rival, sino contra el presidente del Gobierno, el primer movimiento de Sánchez no consistió en una reflexión sobre lo que había pasado en el centro, sino en apuntar hacia el sur. «Si hay adelanto en Andalucía que no nos pase lo mismo que en Madrid», dijo el secretario de Organización, José Luis Ábalos, como si todo el problema que tuvieron los socialistas en esas elecciones hubiese sido el candidato. Tras la Ejecutiva federal del jueves, no se hablaba de la autocrítica por lo de Madrid, sino de la renovación en Andalucía.
Resultó poco relevante que, a pesar de lo que se ha venido diciendo, la posibilidad de que las elecciones se adelanten en Andalucía es mínima por no decir nula. De lo que se trata es de que Pedro Sánchez ponga fin a la etapa de Susana Díaz, una decisión adoptada seguramente en la misma noche del 2 de diciembre de 2018 y que el secretario general del PSOE ha ido cocinando a fuego lento. «Sé que no soy la candidata de Madrid», dijo ayer en Córdoba Susana Díaz.
Ferraz ha acelerado este proceso con el argumento de que un adelanto electoral es más que probable. Se basa en que Moreno Bonilla está al alza en las encuestas, Ciudadanos en caída libre y la izquierda, desarbolada, y que si hubo adelanto en Madrid con buenos resultados para el PP también puede haberlos en Andalucía. Es el problema de analizar todo con el mismo visor centralista que lleva a Díaz Ayuso a decir que Madrid es España y España es Madrid, un error en el que no sólo caen los políticos.
Sin embargo, los últimos acontecimientos no han torcido la hoja de ruta del PP andaluz, que contempla convocar elecciones no antes de octubre del año próximo. Tiene varios motivos para hacerlo. El de más peso es que apenas llevan dos años en el gobierno de la Junta frente a los 37 de poder socialista. Apenas han tenido tiempo para una mínima parte de lo que han venido a hacer.
El de las madejas que no se destejen de un día para otro no es el único argumento. Ahora mismo, con el combate a la pandemia dando sus primeros e incipientes frutos, sin síntomas aún de recuperación económica y las nuevas leyes en pleno proceso de tramitación, no hay discurso posible en el que se pueda sustentar un adelanto electoral más allá del mero interés partidista. La experiencia en Andalucía dice que quienes forzaron adelantos electorales sin razones convincentes han pagado históricamente un duro precio en las urnas. Que se lo pregunten, si no, a Susana Díaz.
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