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LALIA GONZÁLEZ-SANTIAGO
Jueves, 16 de marzo 2017, 00:41
Aplausos, una bandera republicana, pancartas, fotos antiguas de víctimas y gritos de 'Viva la República' acogieron la aprobación en el Parlamento andaluz de la Ley autonómica de Memoria Histórica, que salió adelante con los votos a favor de PSOE, Podemos e IU y la abstención de PP y Ciudadanos. Numerosos miembros de asociaciones memorialistas, el anterior vicepresidente de la Junta Diego Valderas, que impulsó la ley, y la hermana de José Manuel García Caparrós, muerto el 4 de diciembre en Málaga, siguieron el debate en la tribuna del público y en una sala adyacente.
El debate final de la ley tuvo momentos de emoción, en especial cuando la ponente socialista, María Márquez, apeló a una de las asistentes, Anita, de 97 años, de Linares, cuyo padre fue fusilado cuando ella tenía 19 años, su madre murió poco después, tras ser maltratada y encarcelada cuando fue a preguntar por él, y cuyo marido, alos ocho días de casada, fue detenido y pasó 20 años en la cárcel de Burgos.
Con este trasfondo de historias humanas, incluido el propio testimonio de la ponente, que confesó haber visto «el horror y el miedo» en los ojos de sus abuelos, como «hija de jornalero y de una mujer que con seis años entró a servir en casa de un terrateniente», el debate constató que los trabajos dentro de la ponencia había registrado un buen clima, y todos los representantes de los grupos se cruzaron elogios por el espíritu de colaboración, pero que la unanimidad, tantos años después, sigue sin ser posible. Ello a pesar de las declaraciones de «enérgica condena» de la dictadura franquista que hicieron los portavoces de Ciudadanos y del PP, que no respaldaron la ley, aunque tampoco votaran en contra, y que aludieron a que ninguna de sus enmiendas había sido aceptadas.
Sin enmiendas
José Ramón Ferreira, portavoz del PP-A, dijo que «respalda sin reservas los principios de verdad, justicia y reparación» y el derecho de las familias a localizar los restos y a impulsar actividades de exhumación e identificación pero reclamó que fuera de «todas» las víctimas.
También rechazó el «enfoque que la ley le da a la educación» y defendió Ley de Amnistía, que ha defendido por ser «un abrazo que nos dimos entre todos».
Sergio Romero, de Cs, cifró sus reticencias, entre otros extremos, en las críticas que la Ley hace de la transición, que para este partido es intocable, en la introducción de una asignatura de memoria histórica en las aulas y en la creación de un nuevo ente instrumental, un Instituto de la Memoria Democrática, cuando ellos luchan contra la «mastodóntica» administración paralela.
Los otros tres partidos celebraron en cambio el día como histórico. Antonio Maíllo, coordinador de IU, lucía una escarapela tricolor en su solapa y leyó un verso de Marcos Ana, el poeta comunista recientemente fallecido que fue el preso político que más tiempo permaneció en las cárceles franquistas. Maíllo celebró una «jornada de alegría» y destacó el trabajo tanto de los grupos memorialísticos como de su propia formación y en concreto de su antecesor como dirigente de IU, Diego Valderas. Agradeció que el Gobierno de Susana Díaz haya mantenido el proyecto de ley elaborado durante la etapa de coalición desde las filas de IU.
Manuel Jesús de Manuel, en nombre de Podemos, lamentó «llegar tarde», 35 años después de iniciarse la autonomía, para aliviar el dolor a quienes no pudieron «enterrar dignamente a sus seres queridos y también a los descendientes de las víctimas del franquismo que nos acompañan hoy aquí». «Llegamos tarde, pero el tiempo transcurrido no puede ser excusa para no honrar a quienes dieron la vida por defender la democracia, la justicia y la libertad», dijo.
El diputado 'morado', que resaltó que una enmienda de su grupo haya logrado crear la 'comisión de la verdad' y aunque no se llame así « si tiene pico de pájaro, plumas de pájaro y alas de pájaro es un pájaro» reclamó dotar de recursos la Ley para poder cumplir sus objetivos. En especial, para excavar las fosas. «Al ritmo que vamos tardaremos 230 años en investigarlas todas», dijo.
María Márquez, del PSOE, habló de la necesidad de la sociedad de conocer el pasado y recordó que en Alemania el pasado nazi se estudia en las escuelas y placas en las calles recuerdan a los judíos asesinados, para pedir, citando a Reyes Mate, que «dejemos al lado la instrumentalización política de la memoria» y dijo al PP que «ustedes saben que esta ley no va en contra de nadie, a nadie daña y a nadie ofende».
Rosa Aguilar, ministra de Cultura, dijo que la ley va a «permitir el relato común compartido que contar juntos para seguir construyendo nuestro futuro» y citó a Saramago: «Se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia».
Por otra parte, el pleno rechazó la enmienda de totalidad del PP al proyecto de Ley de Garantías y Sostenibilidad del sistema sanitario público andaluz.
Ninguno de los grupos respaldó la posición popular, que reclamaba, entre otras cosas, que se concretara el presupuesto para salud y fuera del 6,5% del PIB. Cs afeó que la enmienda no fuera más que cuatro folios sin texto alternativo.
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