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RAQUEL MERINO |
Martes, 21 de abril 2009, 19:43
Una historia sobre el poder de la imaginación como medio para evadirse de la rutina de la vida cotiana es lo que plantea 'Amores Locos', una cinta dirigida por Beda Docampo Feijóo que hoy se presenta en la duodécima edición del Festival de Málaga-Cine Español.
Con Eduard Fernández (Enrique) e Irene Visedo (Julia) en los papeles protagonistas, el filme relata la historia de una cuidadora del Museo del Prado que intenta convencer a un psiquiatra de que ambos son personajes de una pintura del siglo XVII y que se han amado con locura desde hace siglos.
El director del película, Beda Docampo, comentó hoy en rueda de prensa que la cinta versa sobre cómo las personas intentan crear una realidad "que los saque de la rutina". "No se trata de una historia de reencarnación, habla del poder de la imaginación".
Éste es el caso de Julia, una cuidadora del Museo del Prado cuya existencia discurre de su casa al trabajo y que cree haber encontrado en una pintura flamenca al amor de su vida. Docampo define al personaje como "un quijote femenino, que lleva a la acción y desarrolla la historia plasmada en un lienzo y que sólo se encuentra en su cabeza". "La protagonista usa su imaginación, ve lo que sucede en esa sala y la frontera entre lo que imagina y la realidad se diluye", añadió el director.
El filme se desarrolla en dos épocas diferentes que tienen como nexo de unión el cuadro "totalmente inventado", según explicó el director. Para su ubicación, el equipo tuvo que recrear una de las salas del Museo del Prado, ya que la pinacoteca no dejaba colgar en sus paredes una pintura ficticia.
Sobre su personaje, Irene Visedo aseguró que ha disfrutado mucho interpretándolo. "Se trata de un personaje que te permite investigar y desarrollarte como actriz. Es complejo, pero no encierra ningún misterio", puntualizó la actriz conocida por su participación en la serie de televisión "Cuéntame como pasó".
A Eduard Fernández, por su parte, le resultó "bastante complicado preparar un personaje sobre el que recae gran parte del peso de la película". El psiquiatra al que interpreta "es alguien a quien le gustaría creer en el amor para siempre e indestructible, y por un lado ayuda al otro personaje, pero también hay una parte oscura que se aprovecha de este caso para seguir con sus estudios", apuntó el actor.
A los dos protagonistas principales les acompañan varios personajes "de apoyo" como el que encarna Carlos Hipólito, un neurocirujano que se enamora de una prostituta húngara con la que desea casarse. Hipólito manifestó que su personaje "es un superviviente y un hombre al que le pasan cosas, no todas buenas, y las lleva con muy buen talante", y sirve "para dar oxígeno y aire" a la historia, porque "su aparente superficialidad hace que aporte un poco de humor a la película".Otro de esos personajes de apoyo es el de Marisa Paredes, que en la pantalla encarna a la abuela de Irene Visedo. La veterana actriz resaltó que su personaje "intenta sin conseguir nada que su nieta salga de su estado de búsqueda de una realidad absolutamente lejos de la realidad".
Beda Docampo confesó haber quedado muy satisfecho con el trabajo de los actores. Como anécdota resaltó que desde un principio se fijó en Irene Visedo para el papel protagonista pero que, tras un primer encuentro, creyó que ella no estaba demasiado interesada. "Al final todo fue un malentendido", aclaró el director. "Contacté posteriormente con Irene y me enteré de que incluso había escrito una carta enumerando los motivos por los que quería interpretar a Julia". "Aunque entró en las audiciones conjuntas, no tuve duda de que la quería en esta película".
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