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Hasta el año que viene, Mr. Festival
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Hasta el año que viene, Mr. Festival

El certamen cinematográfico deja en Málaga casi 200 empleos directos y un revulsivo para el sector servicios de la capital

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Lunes, 31 de marzo 2014, 20:32

La primera procesión ha desfilado por la ciudad tres semanas antes del Domingo de Ramos. Un cortejo de nazarenos de túnica 'hispter', escapulario con código QR y el teléfono móvil como una vela siempre en alto, siempre encendido. Un desfile de actores, directores, productores, informadores y profesionales de diverso tipo y condición que han pasado por la ciudad al calor del XVII Festival de Málaga-Cine Español. Una cita que, sin olvidar su carácter cinematográfico y cultural, deja tras de sí una estela más que notable como generador de puestos de trabajo, directos e indirectos, y como revulsivo económico.

Por empezar por lo primero, la décimo séptima edición del Festival de Málaga ha creado 196 empleos directos en un lapso que va de los diez días a las tres semanas. Más de medio centenar de azafatas, 47 relaciones públicas, 15 integrantes del gabinete de comunicación, 14 personas en el departamento de producción o 36 conductores.

Jesús Gil ha sido uno de ellos. Durante los diez días de festival ha participado en la logística relacionada con los invitados al certamen. Trayectos en los que se dejan pocos asuntos al azar: el traje negro, la camisa blanca y la corbata se dan por descontados, como el aseo impecable, eso sí perfume, el justo; en la radio del coche sólo puede sonar el disco de música relajante facilitado por la organización del festival y en los trayectos priman las calles decoradas con banderolas del certamen.

«Ese es el quinto año en el que trabajo como conductor del festival. He desarrollado otros empleos como probador de coches para Mitsubishi, técnico de seguridad o monitor en colegios. Muchos compañeros piden la semana libre para poder trabajar en el festival porque, además de la experiencia y de la fuente de ingresos, representa una oportunidad para volver a encontrarnos», explica este joven malagueño de 29 años que durante estos días ha cambiado su Seat Ibiza por un Audi A5 Sportback rojo brillante. «Sólo podemos conducirlo otro compañero y yo, porque somos los que figuramos en la documentación del seguro, así que nos repartimos en dos turnos», aclara Jesús Gil.

También se han dividido las jornadas de trabajo Jesús García y Pedro Castillo, ambos de 20 años, contratados estos días por el festival para realizar el control de acceso en el Cine Albéniz.

Uniforme y reuniones

El certamen les facilita el uniforme -pantalón caqui, camisa blanca y jersey azul oscuro- y organiza una reunión previa para marcar las pautas de su labor. Castillo debuta este año en el certamen y García cumple su segunda edición. «El trato es muy familiar, tanto con los compañeros, como con la organización y eso es una ventaja, además de la experiencia que supone trabajar en un evento tan grande y de repercusión nacional», comenta Jesús García.

Ellos ponen voz y rostro al movimiento laboral y económico generado por el festival malagueño, asunto que busca afinar el propio certamen. «Nuestra intención es encargar un informe a Analistas Económicos de Andalucía para conocer con mayor precisión el impacto directo e inducido del festival», avanza el director del Festival de Málaga-Cine Español, Juan Antonio Vigar.

Hasta que lleguen esas cuentas, sirve un repaso estos días al aspecto de las terrazas aledañas a los puntos neurálgicos del evento para apreciar el revulsivo que supone la cita cinéfila para el sector servicios de la ciudad. Muchos, como la bodega El Pimpi, ajustan su oferta al certamen con menús y ofertas específicos. «Durante el festival contratamos a doce personas para reforzar tanto la cocina como el servicio. El festival de cine es fundamental para los establecimientos del centro, porque ofrece un evento de gran alcance entre el Carnaval y la Semana Santa», argumenta el cofundador de El Pimpi, José Cobos.

«Estos días han visitado la ciudad muchas personas relacionadas con el mundo del cine procedentes de otras ciudades del país e incluso del extranjero, por eso nosotros apostamos por una oferta basada en productos de la tierra, para que conozcan la variedad y la riqueza de la astronomía malagueña», apostilla el cofundador de El Pimpi sin perder detalle del servicio en la terraza frente al Teatro Romano y el Albéniz.

El festival encuentra otro de sus escenarios más intensos en el Hotel AC Málaga Palacio, cuartel general de los invitados y plató para muchas de sus entrevistas. «Para nosotros es un orgullo y una gran responsabilidad», avanza su director Jorge González, quien añade que el establecimiento adelanta su campaña de contrataciones a la celebración del certamen: «Todos los departamentos se amplían y durante el festival el servicio de vigilancia, por ejemplo, se multiplica por diez. Abrimos la temporada más fuerte del año con el festival, al que luego siguen la Semana Santa y los meses de verano».

La mayor proyección

González calcula que un promedio del 20% de las plazas del AC Málaga Palacio se han ocupado estos días con motivo del festival. Pero el director del hotel apuesta por ir «más allá del impacto económico» de la cita. «Se trata del evento de mayor proyección entre los que se celebran en la ciudad», defiende antes de certificar que «muchos, muchísimos» clientes llegan al Málaga Palacio en otras épocas del año porque han conocido la ciudad y el hotel a raíz de la presencia del festival de cine en los medios de comunicación nacionales e internacionales. «No sólo es el festival, sino también la importante estela que deja», cierra González.

Un rebufo que también ha querido aprovechar el espacio Microteatro por Dinero. «Nuestro horario de apertura habitual es de jueves a domingo, pero durante el festival hemos abierto todos los días a partir de las seis de la tarde, ya que ha sido una gran ocasión para que la gente nos conozca», establece Nuria Cabello, representante del espacio inaugurado hace un mes en la calle San Juan de Letrán, a sólo unos metros del Teatro Cervantes, epicentro del festival malagueño.

Microteatro por Dinero ha puesto en marcha acciones promocionales como la invitación a la segunda bebida a los clientes que llevasen una entrada de cine, la organización de la fiesta posterior al pase de 'Anochece en la India' o el apoyo logístico para los artistas que han actuado en la carpa Fnac.

Planos de detalle que, sumados, ofrecen una panorámica más que favorecedora.

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