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Antonia Vargas, en uno de los paritorios del Materno. :: Yhasmina García
«A las que quieren parir en casa les diría que estamos en el siglo XXI y hay hospitales»
MÁLAGA

«A las que quieren parir en casa les diría que estamos en el siglo XXI y hay hospitales»

Antonia Vargas Matrona del Hospital Materno: «A alguna mujer le he dicho: Tú grita y desahógate, que en la calle yo no te voy a conocer y tú a mí si me ves me vas a volver la cara»

ANA BARREALES

Domingo, 9 de marzo 2014, 10:19

Se vino de Coín a Málaga, a La Goleta, y se quedó a hacer enfermería, para disgusto de su madre, que no veía claro lo de que la niña pasara de estar interna a un hospital. «Hasta el practicante del pueblo le decía que no me dejara, porque una era vistosa y de pueblo... y no querían», confiesa Antonia Vargas entre risas. Desde entonces ha ayudado a traer al mundo a cerca de 6.000 niños. Ha tenido varios cargos y ahora es matrona normal y corriente, «que los años ya pesan». Recibió la Cruz de Malta, un reconocimiento a su trabajo al servicio de los demás. Y es que ella está pendiente de todos. «Pon que aquí hay un equipo estupendo, que tengo muy buenos compañeros», dice al despedirse.

-Trabaja entre el dolor y la alegría, ¿Cómo es un día normal?

-Antes atendíamos solo el parto. Hoy ya se hace otro seguimiento. Desde que estamos en la zona nueva, que se inauguró el día de las torres gemelas, nos presentamos, hablamos, ellas te van contando su vida y así te las vas llevando a donde tú quieres. A veces ves a la madre un poco desesperada, desde que empieza a empujar hasta que tú ya le sacas al niño. Y eso es normal, aunque con la epidural ya no tienen dolores como antes. Si la mujer está muy entera y puede le digo que me dé las manos para que ella misma termine de sacarlo, porque es una sensación maravillosa.

-Habrá oído de todo.

-A veces cerraba las puertas y le decía a la mujer: Tú no te preocupes que ni yo en la calle te voy a conocer y tú si me conoces me vas a volver la cara. Tú grita y desahógate como puedas. Porque era lo único que le podíamos hacer en aquellos tiempos. Para aliviar el dolor no había nada, sólo las palabras.

-¿Qué es lo primero que preguntan las madres?

-Si viene completo. Antiguamente, más. Aunque ahora tienen bastante seguridad de que su hijo está bien, porque les han hecho tres ecografías como mínimo, les han puesto monitores varias veces. Y está bien que tengan confianza en todos los profesionales, lo que no me gusta es que lean tanto internet, porque no todo lo que leen es así.

-Ahora que entran los padres, alguno se les habrá mareado.

-Pues sí. A los que vemos que se les cambia el color les decimos que se sienten, porque no podemos atenderles en esos momentos.

-¿En un parto se puede decir que todas las mujeres son iguales?

-El umbral del dolor unas lo tienen más alto y otras más bajo. Hay que entenderlas y explicarles cómo van a ser las cosas antes de que se te desboquen. Me acuerdo de una compañera que nos decía «es que ustedes no sabéis qué es esto» y todas habíamos parido ya (risas). Iba a tirar el tabique del paritorio empujando con las piernas.

-¿Qué le parece la moda de ahora de parir en casa, en la intimidad?

-Pues que estamos en el siglo XXI y los hospitales están hechos para algo. Y que yo a mi hijo no lo quiero menos que una que lo haya tenido en su casa.

-¿Está sobrevalorado el parto natural? Algunas mujeres se sienten frustradas por una cesárea o por no poder dar el pecho.

-El parto puede terminar bien de forma natural o si el niño tiene sufrimiento fetal hay que sacarlo como sea. Y drama, ninguno. Les recomendamos que se lo pongan al pecho, que insistan si el bebé no quiere, pero lo de darle de mamar hasta tres años no es realista.

-¿Es necesario parir con dolor? Hay gente que dice que ponerse la epidural es de flojas.

-Las parejas vienen informadas y la mayoría la piden. También hay algunas que se hacen las fuertes, dicen que no la quieren y luego la piden a gritos cuando a lo mejor ya no se puede. Es que es un dolor incomparable con cualquier otro.

-¿Notan los recortes?

-Un poquito, pero bueno. En las bajas, en que tenemos menos días. Pero ahora el control que tenemos de las mujeres que vienen a parir es fabuloso. Antiguamente había noches que hemos tenido hasta veinte partos para tres matronas. ¿Tú sabes lo que es eso? De decirle a mi compañera: Si la tuya no va a parir, escríbeme el informe que ha sido todo normal, que yo tengo otra.

-¿Qué le parece la reforma de la ley del aborto?

-Mal. Es una vuelta atrás. Y pienso en las cosas que se hacía antes y en partos de niños malformados o que no eran normales, algunos de madres que no estaban preparadas porque no querían tener ese hijo. Lo he visto todo y volver atrás para mí sería una pena grande. Yo tengo confianza y pienso que eso no va a salir adelante. Ahora se viene con mucha más información. Los padres que deciden seguir adelante con un niño, por ejemplo, con síndrome de Down vienen preparados, de otra manera, no se lo encuentran. Hace años no sacábamos al bebé del paritorio hasta que la madre se daba cuenta, porque si no lo primero que decían era que se lo habíamos cambiado. Y a veces tardaban en verlo porque la venda a las madres se les pone.

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