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Antonio Diéguez. Foto: Álvaro Cabrera
Antonio Diéguez: «Cambiar de opinión es bueno, pero no es fácil y hay que ejercitarse»
Catedrático de Filosofía de la Ciencia

Antonio Diéguez: «Cambiar de opinión es bueno, pero no es fácil y hay que ejercitarse»

«Al filósofo le pagan por hacer las cosas más complejas, no por solucionarlas. En el pensamiento la simplicidad es un peligro»

ANA BARREALES En Twitter@AnaBarreales

Domingo, 5 de enero 2014, 17:36

Defiende las redes sociales y es razonablemente optimista. De las próximas décadas lo que verdaderamente le preocupa a este catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UMA es la cuestión medioambiental, pero cree que la tecnología puede ayudar en esa tarea.

-¿Cambia el planteamiento vital con el nuevo año?

- El cambio de fecha incita a hacer nuevos planes, pero nunca se cumplen, como es normal. Luego, con los años uno ve pasar el tiempo con demasiada rapidez y ya piensa más en los proyectos de los hijos.

-Nos hacemos más sabios, ¿por qué hay tanto miedo a la madurez?

-Somos más prudentes, nos adecuamos mejor a las situaciones, dejamos de guiarnos por grandes principios inamovibles, pero en nuestra sociedad prevalecen los valores de la juventud y eso hace que mucha gente lleve mal su pérdida. Hay que entender que en la vida toda edad tiene su forma de plenitud

-Ante el futuro prefiero ser optimista que pesimista, ¿hago mal?

-Con perspectiva de dos o tres siglos el progreso de la humanidad es indudable, pero hay épocas de crisis que pueden hacernos ver las cosas de forma más negativa. Creo que hay razones para el optimismo excepto en la cuestión medioambiental. Es el único motivo de preocupación grave que deberíamos tener.

-¿Y no lo vemos tan grave?

-Hay gente que desconecta al enfrentarse a problemas para los que no hay una solución clara y piensa que ya se ocuparán otros. Hay también cada vez más intereses en ocultar este asunto y más negacionistas que afirman que lo del cambio climático es un invento de cuatro ecologistas chiflados y que lo único que quieren es conseguir poder e influencia. Quizás eso es producto del catastrofismo de los 80.

-Los filósofos plantean muchas preguntas, ¿no harían falta algunas respuestas?

-La Filosofía ha creído que bastaba con hacer buenas preguntas para que el pensamiento avanzara, pero la gente también quiere respuestas y se pueden dar algunas. Lo que debe evitarse es la simplicidad. La Filosofía parece una disciplina muy oscura, pero es que esa es su misión. Al filósofo le pagan por hacer las cosas más complejas, no por solucionarlas. El mayor peligro en el ámbito del pensamiento es la tendencia a la simplicidad. En la Ciencia es un valor, pero en la Filosofía la simplicidad no es garantía de buena respuesta, sino más bien es señal de que el problema no se ha planteado en condiciones.

-¿Con la crisis hay más personas que sufren o es que ahora lo hacen por necesidades básicas?

-El sufrimiento objetivo ha aumentado. Hay gente que era de clase media que no tiene para comer. Y no le prestamos la suficiente atención a esto. Me sorprende la paz social que hay, quizás porque ahora hay más mecanismos de protección.

-Pese a la indignación frente a la gran corrupción, hay cosas como escaquearse en el trabajo o piratear que no están mal vistas.

-Sí, pero en este tipo de actitudes ha habido un avance importante. Sin embargo, no ha pasado lo mismo en la política. Ahí la corrupción no depende de la ética individual, sino de los controles democráticos que se pongan para que no ocurra. El ciudadano tiene que volver a tomar las riendas y gracias a Internet y a las redes sociales muchos se están concienciando. Hace unos años vino a Málaga uno de los mejores filósofos norteamericanos, Langdon Winner. Él era muy critico con Internet en sus comienzos y cambió de opinión tras analizar el 15M y su difusión por las redes sociales.

-Está bien eso de cambiar de opinión alguna vez.

-Hay gente que presume de que ha pensado lo mismo toda su vida, pero esa coherencia no es un virtud en sí misma. ¿Quién está tan seguro de que ha pensado lo correcto? Cuando ves una opinión mejor y te la argumentan bien lo bueno es cambiar. Y eso no es tan fácil, hay que ejercitarse mucho. Hilary Putman, un gran filósofo, cambia radicalmente de opinión cada pocos años y deja descolocados a sus seguidores. A los que le critican les dice: «Yo cambio de opinión porque me equivoco; los demás no lo hacen porque nunca se equivocan».

-Ha escrito sobre la estupidez en la Ciencia, ¿hay mucha?

-(Risas) No hay tanta, pero filosóficamente es interesante. La Ciencia se convierte en estúpida por razones extrínsecas, porque las ambiciones personales o la ofuscación ideológica se meten por medio.

-Es combativo con la homeopatía.

-No tiene base científica, los estudios publicado en la mejor revista médica del mundo, The Lancet, han demostrado que se limita a un efecto placebo. No hay ninguna molécula de principio activo en sus preparados y la teoría que tienen, la memoria del agua, es una completa barbaridad.

-Hay médicos que la practican.

-Supongo que por razones económicas. Cualquier médico ha recibido formación para saber que es una teoría absurda. Si el agua tuviera memoria podríamos hacer 'gasolina homeopática' echando unas moléculas en un bidón con agua y resolveríamos el problema energético.

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