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Antonia Muñoz entró en el Ayuntamiento en el año 2007. :: E. R.
Antonia Muñoz: «Reconocí lo que nadie sería capaz de reconocer y que todo el mundo ha hecho»
MÁLAGA

Antonia Muñoz: «Reconocí lo que nadie sería capaz de reconocer y que todo el mundo ha hecho»

La alcaldesa de Manilva, que esta semana no acudió a su cita en el juzgado por estar de baja, vuelve a reconocer que realizó contrataciones irregulares

ESTER RAMOS

Jueves, 5 de diciembre 2013, 11:05

Antonia Muñoz, alcaldesa de Manilva, asegura que su declive empezó el día en el que, ante un micrófono, reconoció la contratación irregular de familiares en el Consistorio. La regidora, acusada de un presunto delito contra la administración pública, y que esta semana no acudió a la cita ante la jueza que instruye el caso por encontrarse de baja no elude la culpa, pero sí señala a otros, esos mismos que, según dice, ahora la denuncian: «También han hecho lo mismo». Visiblemente desmejorada, reconoce que su carrera política ha llegado a su fin: no volverá a presentarse a las elecciones.

-¿Sigue usted de baja?

-Sí. Pero me encuentro un poquito mejor.

-¿Sintió no haber podido acudir el pasado lunes a su citación judicial?

-Sí, lo sentí. Incluso le dije a mi mano derecha, Aitor (asesor jurídico del Ayuntamiento): 'Si ves que tengo que ir, me preparo y voy'. Yo llevo toda la vida con el mismo médico de cabecera, que es Emilio, mi teniente de alcalde, y él fue el que me firmó el certificado médico. Sabía desde octubre que tenía esta citación y además la estuve preparando, que te lo puedo demostrar, que hemos estado repasando la declaración de Joaquín y de Yolanda -el interventor y la secretaria del Ayuntamiento-, habíamos preparado, incluso, documentación, para aportar allí. Otra cosa es que allí la jueza me hubiera preguntado por asuntos que yo no sé, pues a día de hoy no sé exactamente de qué se me acusa, ya que el delito contra la Administración Pública es muy amplio. No se dice si es prevaricación, si es malversación o si es fraude.

-Es decir, no tenía usted miedo a ponerse delante de la jueza...

-No. No fue un gesto ni de prepotencia, ni de chulería, ni muchísimo menos. He tenido otros procedimientos y soy muy correcta y escrupulosa con los juzgados. Eso, siempre. El sábado por la tarde estuve en urgencias. Yo llevo un tiempo mal, me están haciendo pruebas médicas. Tuve una pequeña intervención ayer (por el martes).

-¿Tiene usted miedo a los procedimientos judiciales que tiene abiertos?

-El tema no es el miedo. Yo no tengo miedo. Ser alcalde significa que puedes crear algo en tu pueblo, sea positivo o negativo, y cuando tú te presentas lo haces con un programa. Vas haciendo cosas, aunque con dificultades. Y siento que, a pesar de que tal vez haya cometido errores en no llevar algunos procedimientos de contratación como tendría que haber sido, estoy convencida de que mi gestión desde que entré en el Ayuntamiento, en el año 2007, hasta hoy es positiva. Porque se ha obtenido una estabilidad en el pueblo, hay menos convulsiones políticas por tránsfugas que se van de uno a otro partido. Y una estabilidad económica.

-Pero reconoció públicamente la contratación irregular de personas allegadas a usted...

-Reconocí lo que nadie sería capaz de reconocer y que todo el mundo ha hecho. También, antes de mí, en este mismo Ayuntamiento, los que ahora me denuncian. Yo misma decidí con el resto de concejales, después de ver que a Cayo Lara no paraban de preguntarle por Antonia la de Manilva, dejar las siglas de Izquierda Unida (IU) para no perjudicar al partido.

-¿Cuántas personas ha contratado usted en el Ayuntamiento desde que alcanzó la alcaldía?

-Cuando yo entré en 2007 había ya más de 500 empleados contratados. En 2003 no llegaba a 200 trabajadores, pero a partir de ahí se crearon las empresas municipales. No se pagaba a la Seguridad Social desde 1985. Y una vez entré como alcaldesa, me tuve que hacer cargo del convenio colectivo, que decía que los trabajadores tenían derecho a la readmisión, gente que te tenías que comer, y además el ROF, el reglamento orgánico de funcionamiento del Ayuntamiento, que aprobó el gobierno anterior justo antes de las elecciones, en donde se decía que se podía tener personal de confianza. Lo único que no ponía eran los nombres, sólo el presupuesto para ese personal. Yo preferí, en vez de pagar más dinero a unos pocos, menos dinero a muchos, dependiendo de su profesionalidad, como funcionario eventual. Y ahí es donde se mete a esas 20 personas. ¿Son muchas? Eran los que realmente trabajaban. Porque no todos los funcionarios estaban dispuestos a trabajar.

-¿Enchufó usted a su hija?

-No. Todo lo que puedo decir sobre ese tema es que mi hija no cobró ni un céntimo de la entidad urbanística El Hacho.

-¿En qué le ha perjudicado todo esto?

-Me ha perjudicado emocionalmente, pues creo que es ya un tema personal. Al margen de que mi marido haya podido trabajar como empresa del pueblo para el Ayuntamiento o que los procedimientos de contratación se hayan o no hecho con el 100% de las garantías, yo he intentado hacer las cosas lo mejor posible. Hoy en día tenemos una plantilla de 349 empleados, entre indefinidos y funcionarios. Y estamos intentando que no haya más gente en las oficinas del Ayuntamiento que trabajando en la calle.

-¿Se arrepiente de haber concedido aquella entrevista?

-No. Me arrepiento de no haber estado rodeada de gente que me hubiera asesorado en condiciones en aquellos momentos.

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