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ÁNGEL ESCALERA aescalera@diariosur.es
Lunes, 21 de enero 2013, 02:27
La combinación de la vitamina C con la vitamina E resulta beneficiosa para mejorar el estado de las personas que sufren el Síndrome X Frágil (provoca problemas de lenguaje y de comportamiento). Un grupo de cien pacientes (de 3 a 43 años) que han recibido un tratamiento a base de una mezcla de compuestos con gran capacidad antioxidantes (las dos citadas vitaminas) han experimentado una significativa mejoría, más llamativa en los niños.
Este es el resultado de un ensayo clínico nacional llevado a cabo por un grupo de investigación de la unidad de gestión clínica de salud mental del Hospital Regional Carlos Haya, dirigido por la doctora en biología Yolanda de Diego. El estudio contó con la autorización del Comité Ético de Andalucía y de la Agencia Española del Medicamento.
El descubrimiento realizado por los investigadores supone un avance terapéutico para los enfermos con el Síndrome X Frágil, un padecimiento genético y hereditario de carácter neuropsicológico considerado incurable y para el que no hay un tratamiento específico, sino medicamentos para paliar sus síntomas. Los resultados del estudio confirman que los compuestos antioxidantes (en este caso la combinación de las vitaminas C y E) son una terapia efectiva para las personas con el citado síndrome.
El Síndrome X Frágil es la causa de discapacidad intelectual de origen genético hereditario más frecuente que se conoce. Encuadrado dentro de las llamadas enfermedades raras, se da en uno de cada 2.600 hombres y en una de cada 4.000 mujeres. En la provincia de Málaga hay unos 500 afectados.
El padecimiento se manifiesta en un retraso en el lenguaje, problemas de comportamiento -como la hiperactividad y la ansiedad-, así como con síntomas autistas y ciertos rasgos faciales -cara más alargada, con orejas grandes y prominentes, o unos testículos muy grandes-, que se reflejan a partir de los seis años.
Síntesis de las moléculas
La doctora De Diego explicó a este periódico que durante doce semanas se les administró a la mitad de los pacientes un placebo (molécula inactiva) y a la otra mitad el tratamiento (vitaminas C y E en forma de cápsulas a través de una síntesis de las moléculas). En las siguientes doce semanas los cien enfermos recibieron el medicamento. «Las vitaminas C y E son las que más antioxidantes tienen. Combinándolas se complementan mejor y hay un mayor efecto», señaló Yolanda de Diego. La vitamina C está presente de forma natural en muchas frutas, mientras que la E se encuentra en los aceites vegetales y de oliva, los frutos secos y algunos tipos de carne.
Del centenar de pacientes, 73 han logrado una mejoría significativa en el lenguaje, el comportamiento y en el aspecto cognitivo. Los que se han beneficiado más del tratamiento han sido los niños y adolescentes, aunque también ha habido una respuesta positiva en los adultos. El siguiente paso, una vez analizados los resultados obtenidos en el ensayo clínico, será realizar un estudio internacional con la participación de mil pacientes y distintos centros. Si se consigue suficiente financiación y hay empresas farmacéuticas interesadas, el producto podría estar comercializado en dos o tres años, manifestó la doctora De Diego.
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