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María Dueñas vuelve a estar en los primeros puestos de venta con 'Misión olvido'. :: Efe
María Dueñas: «Sentarse en el sofá a esperar que la vida cambie es absurdo»
Libros

María Dueñas: «Sentarse en el sofá a esperar que la vida cambie es absurdo»

La autora de 'El tiempo entre costuras' presenta hoy en Málaga 'Misión olvido', una historia sobre segundas oportunidades

MARINA MARTÍNEZ mmartinez@diariosur.es

Miércoles, 7 de noviembre 2012, 09:10

Siempre tuvo una gran imaginación María Dueñas (Ciudad Real, 1964). Pero se considera una «escritora tardía». Durante veinte años ha vivido dedicada a la docencia universitaria. Sin embargo, un buen día, esta doctora en Filología Inglesa decidió lanzarse a la aventura. Y no le fue nada mal. 'El tiempo entre costuras' le abrió de par en par las puertas de la novela hace tres años. Más de un millón de ejemplares vendidos avalan un éxito que va camino de repetir con 'Misión olvido' (Temas de Hoy), una historia sobre segundas oportunidades con la que une España y Estados Unidos a través de una mujer a la que se le derrumba el mundo a sus pies tras el fracaso de su matrimonio. Amor y exilio se cruzan en esta obra que en realidad también es un homenaje a las misiones franciscanas en California. De todo ello habla hoy en el Teatro Cánovas en un encuentro organizado por el Centro Andaluz de las Letras (CAL).

-Con 'El tiempo entre costuras' dejó el pabellón muy alto. ¿Ha sentido cierto vértigo a volver a las librerías tras aquel éxito?

-Más que vértigo lo he sentido como un reto, un reto muy ilusionante y estimulante porque ha sido un proyecto que he abordado con muchas ganas y optimismo, esperando volver a seducir a los lectores.

-Estará satisfecha porque parece que lo ha hecho, a juzgar por los datos de venta.

-Sí, estoy encantada. En los dos meses que llevamos en las librerías parece que así ha sido. Me hablan mucho del libro, me dicen que les ha hecho reír, llorar... Les estoy muy agradecida a los lectores.

-¿Le preocupa la etiqueta de 'best-seller'?

-Si se utiliza en su sentido riguroso, el de un libro que vende mucho, pues no me molesta en absoluto. Al contrario, estoy encantada. Otra cosa es cuando se pervierte el término y se utiliza equivocadamente como si el 'best-seller' fuera un género en sí mismo. No tiene sentido. En ese caso, ni me molesta. Me parece tan incorrecto el uso que no le hago ni caso.

-¿Y dónde cree que está su química con el lector?

-Por lo que me dicen, buscan es una trama que sea ágil, pero sobre todo lo que les gusta muchísimo es que haya personajes cargados de humanidad, que despierten emociones, que rocen la piel... Personajes con los que se puedan sentir cómplices, con los que puedan llorar cuando la vida les golpea, con los que se puedan alegrar cuando triunfan, y que puedan sentir como alguien muy cercano, próximo y humano. Esa casi carnalidad de los personajes cautiva.

-A pesar de que hoy en día emociones no nos faltan...

-No, sin duda, emociones no nos faltan, unas son más gratas y otras menos, pero no faltan. Además, yo creo que a todos nos gusta meternos en vidas ajenas. O, más que eso, salir de nuestras propias vidas, evadirnos hacia otros mundos, otros escenarios, salir de nuestra cotidianidad, sobre todo en estos tiempos un poco duros y grises, tan complicados para tanta gente. Ahora los lectores agradecen mucho esa posibilidad de escapar hacia otros territorios.

-¿Le satisface más eso hoy en día? ¿No echa de menos la docencia?

-La verdad es que no me da mucho tiempo a echarla de menos. Tiene muchas similitudes con la literatura. Hablo mucho con los lectores, tengo encuentros, me siento ante ellos, me preguntan, debatimos, interactuamos... y eso es un poco lo que hacía en las aulas: transmitir conocimiento, contar cosas, debatir... En ese sentido, no hay tanta diferencia. Además, la vida como profesora también conllevaba un trabajo individual: yo sola en mi estudio, frente al ordenador... Ahora hago lo mismo: me encierro en mi mundo y paso muchísimas horas ante la pantalla, solo que lo que escribo son novelas.

-Pero, en cierta forma, el subconsciente le ha traicionado. La protagonista de 'Misión olvido' también es profesora...

-(Risas) Sí, es una profesora, pero sobre todo es una mujer de nuestro tiempo, una mujer contemporánea, que cuando cree que ha alcanzado el equilibrio en su vida ve cómo se le derrumba alrededor: su marido la abandona, sus hijos vuelan por libre... El mundo entero se le desmorona a sus pies. Como es incapaz de recomponer sus pedazos, de reflexionar con sosiego sobre lo que le ha pasado, lo que decide es huir, poniendo tierra de por medio, y así se traslada a un campus en California donde no prevé que su mundo se va a poner más patas arriba todavía.

-Lo que nos confirma que es arriesgado buscar una segunda oportunidad.

-Sí, hay que tener el coraje, la valentía y las ganas de ir a buscar una segunda oportunidad. Pero también es verdad que cuando la vida te golpea y te tumba, hay que levantarse. Cuesta, pero hay que echar a andar otra vez, y así es como las segundas oportunidades pueden salirnos al encuentro. En mi caso, pretendía hacer una novela luminosa, optimista, pero con un optimismo lúcido, no quería hacer un castillo de fuegos artificiales. Un optimismo sosegado, sensato, razonable... Que nos diga que por muy dura que sea la vida, pueden quedar muchas cosas buenas por llegar.

-Pero cuando la vida se tuerce es difícil tener esperanza, ¿no cree?

-Por supuesto, pero sentarnos en el sofá delante de la televisión a esperar que la vida cambie es absurdo, no sirve para nada. Apalancarse sin buscar nada más, esperando que la vida pase por ti y no tú por la vida, no es la mejor de las opciones.

-Entonces no cree en el destino...

-Bueno, al final todo es un cúmulo de cosas que pasan en la vida cuando nos ponemos en movimiento. El destino es lo que buscamos.

-Y usted lo ha encontrado en la literatura. ¿Sigue siendo un descubrimiento?

-Sin duda. A la vez que vas escribiendo te vas abriendo a otros mundos, a otras sensaciones, a otros sentimientos... Una novela es un proceso constructivo para el escritor, y por supuesto para el lector.

-¿Confía en que el lector sigue encontrándole utilidad a la lectura?

-Muchísima. Es verdad que se venden menos libros, que las editoriales tienen menos presupuesto, y que hay recortes en todo, pero las ganas de leer no faltan, al revés, yo creo que en tiempos difíciles la lectura siempre es un grato refugio. El buen lector no deja de leer por la crisis.

-A pesar de los malos tiempos que corren para la cultura...

-Desde las instancias públicas se tiene menos en cuenta la cultura, pero yo creo que todos sabemos que sería imposible acabar con ella, sería una locura, es el motor que nos hace seguir adelante.

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