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M. ÁNGELES GONZÁLEZ maguisado@diariosur.es
Viernes, 19 de octubre 2012, 09:58
Algunos hicieron doblete. Por la mañana, en el campus de Teatinos y por la tarde, en el Centro. Cientos de estudiantes volvieron a echarse ayer a la calle para protestar por los recortes y contra la reforma educativa del Gobierno. Pero no estuvieron solos. Padres, madres y profesores se unieron a la reivindicación de los alumnos en una concentración en la plaza de la Constitución que se transformó en manifestación y en la que participaron más de 1.000 personas -unas 4.000 según los convocantes y 1.200 según la Subdelegación del Gobierno-. Varias horas antes, a mediodía, un millar de universitarios mostraron su rechazo a la política educativa del Ejecutivo en un recorrido por las facultades que transcurrió sin incidentes.
Por primera vez, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) respaldó a nivel nacional la huelga de estudiantes, que comenzó el pasado martes en los institutos. Sin embargo, la confederación andaluza se desvinculó de los paros en los centros y se limitó a apoyar las protestas en la calle. Esto se dejó notar en los colegios malagueños, en los que apenas hubo ausencias, al contrario de lo que sucedió en otras provincias como Madrid. Así lo comprobó este periódico a través de un sondeo realizado en varios centros, y lo corroboró la portavoz de la Federación de Asociación de Padres y Madres de Alumnos (Fdapa) en Málaga, Pilar Triguero.
En Secundaria, Bachillerato y FP, sin embargo, la actividad fue prácticamente inexistente ayer por el respaldo masivo al paro convocado por el Sindicato de Estudiantes en la tercera y última jornada de la semana de lucha por la educación pública. Su portavoz en Málaga, Rubén Fernández, se mostró satisfecho por el balance de estos tres días de huelga y por el apoyo de docentes y familias. Algunas acudieron al completo a la plaza de la Constitución y se colocaron a la cabeza de la marcha. Padres e hijos recorrieron el centro hasta la plaza de la Merced en defensa de la escuela pública, aunque los progenitores no eran muy numerosos.
Entre ellos estaban algunas madres de las ampas de los institutos Sierramar, de Mijas Costa; y Suel, de Fuengirola. «Siento impotencia al no poder darle a mis hijas un futuro mejor que el mío», se lamentaba Eva Martín, que señalaba junto a su hija que «antes nuestra preocupación era qué estudiarían nuestros hijos para poder encontrar un buen trabajo y ahora es si podrán estudiar».
Muy cerca de ella, Carmen de la Rosa afirmaba que «es una pena que volvamos 40 años atrás. No se puede perder todo lo que se ha avanzado desde que yo era pequeña».
Salvador Ramos también participó junto a su hijo Álvaro. En una pancarta respondía al ministro José Ignacio Wert definiéndose como «papá radical», mientras el pequeño, estudiante de 1º de ESO, portaba otro cartel en el que podía leerse «Mi educación no se toca». De todas formas, el progenitor era optimista: «No me preocupa el futuro de mi hijo porque sé que esta crisis es pasajera».
También el colectivo docente acudió a la convocatoria, que se vio amenazada por un momento cuando cayeron algunas gotas. Sin embargo, fue solo un susto y la marea de indignados pudo seguir hasta terminar en la plaza de la Merced cerca de las nueve de la noche.
Marcha en el campus
La protesta de la mañana la protagonizaron los universitarios. Alrededor de un millar de estudiantes, convocados por la red Eureka, recorrieron el campus de Teatinos para mostrar su rechazo a la subida de tasas o la reducción de becas. Aunque en el punto de partida, la Facultad de Derecho, apenas eran unos pocos centenares, al paso por las diferentes facultades se fueron sumando más estudiantes, hasta rozar el millar -800 según los organizadores-. Entre los manifestantes, además, había varios profesores y personal de administración y servicios (PAS).
La marcha transcurrió sin incidentes, aunque se vivieron algunos momentos tensos cuando un grupo de participantes animó a 'invadir' las facultades, algo que finalmente no se hizo. Al llegar a Ciencias de la Educación y Psicología, los jóvenes se sentaron y escucharon las palabras de un miembro del PAS y de un docente, que coincidieron en reclamar la unión de todos los sectores para defender una universidad «pública y de calidad».
También tomó la palabra Adriana Velázquez, que denunció que ha tenido que abandonar los estudios de Derecho por no poder hacer frente a la matrícula. «La universidad se está convirtiendo en un lujo», criticó.
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