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NURIA TRIGUERO
Miércoles, 30 de mayo 2012, 04:10
Nació cuando la crisis aún no había enseñado su verdadero rostro. Servivation fue fundada en julio de 2008 con una misión muy concreta: dar trabajo a las casi doscientas personas que se habían quedado en paro a causa de la quiebra de Vitelcom. Sus fundadores fueron tres empresas malagueñas -Isofotón, Novasoft e Isofotón- y una sevillana -Sadiel- que fueron convencidas por el Gobierno andaluz para convertirse en la solución a uno de los conflictos laborales más sonados que han ocurrido en Málaga. La empresa, que contaba con el apoyo financiero de Invercaria (la sociedad de capital riesgo de la Junta), no llegará a cumplir los cuatro años. Hace aproximadamente un mes cesó por completo su actividad y despidió a sus últimos trabajadores, incluido el gerente.
Según ha podido confirmar SUR, Servivation está actualmente a la espera de ser liquidada, aunque hace ya tiempo que su actividad era muy escasa. De hecho, en la empresa no quedaba más de una veintena de trabajadores, según confirma el secretario provincial del sindicato siderometalúrgico de Comisiones Obreras, José Guerra. Una cifra que contrasta con el ambicioso objetivo que se marcaron los impulsores de Servivation: dar trabajo a los 176 ex empleados de Vitelcom. Esa cifra, que quedó plasmada en un protocolo de actuaciones firmado por la Junta, nunca se llegó a alcanzar. La compañía, dedicada a prestar servicios de soporte informático a empresas y administraciones públicas, llegó a tener unas ochenta personas en plantilla.
Servivation nació con un capital social de 600.000 euros pero sus fondos propios se elevaban hasta 1,8 millones por un préstamo participativo de Invercaria. Tenía sede en el Parque Tecnológico y su negocio se basaba en la prestación de servicios de informática y telecomunicaciones, preferentemente a organismos públicos. Su actividad era complementaria a la de sus accionistas, especialmente Sadiel y Novasoft. Con esta última el vínculo era especialmente estrecho, pues asumió la formación de los ex trabajadores de Vitelcom a través de su participada Forman (los cursos estuvieron financiados por la Junta). De hecho, José Guerra critica que el resto de compañías que formaban parte de su accionariado «no han cumplido su compromiso de dar trabajo a Servivation».
Falta de negocio
Este periódico se puso ayer en contacto con la Junta de Andalucía, así como con varios de los accionistas de Servivation, que no quisieron hacer ningún comentario sobre su cierre. Fuentes consultadas explican que lo que ha pasado es, sencillamente, que la empresa «no tenía viabilidad porque no tenía trabajo». Al principio de su trayectoria ganó varios concursos con la administración autonómica para el mantenimiento de redes informáticas, pero esos contratos acabaron y el contexto de crisis ha dificultado que encontrara otros nuevos, ya que la competencia se ha acrecentado mucho en las licitaciones públicas.
Termina así lo que podría considerarse el epílogo de la historia de Vitelcom. Precisamente hace poco que se cerró definitivamente la tramitación judicial de la quiebra de esta fábrica de teléfonos móviles, que comenzó su actividad en 2003 y llegó a tener más de 400 empleados en su mejor momento.
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