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ANTONIO FUENTES
Miércoles, 3 de agosto 2011, 03:30
El pivote Paco Bustos responde a la perfección a ese perfil de jugador de equipo que todo entrenador quiere tener a sus órdenes. Hasta su aspecto le delata. Es un jugador experto (36 años), al que le gusta trabajar en la sombra, con peso en el vestuario y tremendamente sacrificado.
Esas cualidades, unidas a una extraordinaria temporada en el Algeciras, fueron las que convencieron a Antonio Carlos Ortega en el verano de 2007 para fichar al cordobés como pareja de Zoran Lubej en el pivote en la segunda temporada en la élite del equipo antequerano. Y su aportación fue siempre positiva, aprovechando las oportunidades que le daba el esloveno en ataque y convirtiéndose en un pilar en el centro de la defensa junto a hombres como Curkovic o su amigo García Vega.
Al año siguiente, Ortega cubrió el puesto de pivote como nunca antes lo había hecho. A los dos que tenía añadió a un prometedor Rafa Baena, que venía de maravillar en el Palma del Río. Con el paso de las jornadas, Ortega se fue dando cuenta que el dueño de los seis metros en el futuro en Antequera sería el jugador estepeño y, al final de la temporada, decidió no contar con Paco Bustos. «No creo que saliera por la puerta de atrás; el entrenador no quiso renovarme y lo acepté», explica el jugador.
A sus 34 años, era difícil imaginar que Paco Bustos volvería a jugar en el Antequera en la liga Asobal. Pero, curiosidades del destino, el cordobés vestirá este año de nuevo la camiseta verde. Antes, ocurrieron cosas que pudieron hacer todavía más inimaginable su vuelta al Argüelles.
Problemas económicos
Y es que Bustos salió del club cuando éste comenzaba a sentir los efectos de su particular crisis económica. El Antequera dejó a deber algunas mensualidades al cordobés en el verano de 2009 y éste no tuvo más remedio que denunciarlo. «Somos profesionales y las dos partes actuamos como debíamos. Intenté defender mis intereses, sin dar mucha publicidad al asunto, y al final llegamos a acuerdo como era normal», asegura Bustos. Así el conflicto judicial no tuvo más recorrido y ambas partes asumieron la realidad.
Y cómo si de un cuento de hadas se tratara, la relación entre el Antequera y Bustos daría otro giro positivo más para volver a unir sus caminos. La llegada de Paco Castillo al banquillo del Antequera hace unas semanas iba a traer consigo, sin duda, el trasvase de algún jugador de Pozoblanco a Antequera. Y, como le ha sucedido en muchas ocasiones, Bustos era un hombre básico para su entrenador y el técnico no dudó en tirar de él. Ahora, luchará por dar a 'su' Antequera unas alegrías con las que ya casi no contaba.
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