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ÁNGEL ESCALERA
Jueves, 2 de junio 2011, 03:33
El margen de maniobra de los farmacéuticos para dispensar medicamentos se ha recortado. El SAS los obliga a entregar siempre el más barato de entre los que hay comercializados cuando la receta la haya hecho un médico por principio activo y no por marca. La norma se aplica desde ayer de forma taxativa. Si una farmacia la incumple y vende una medicina de un precio superior, el SAS no pagará nada por ella.
Esta medida es fruto de que Salud, el pasado 11 de mayo, rompió el convenio que mantenía con el Consejo Andaluz de Colegio de Farmacéuticos. Ese acuerdo está prorrogado hasta el 11 de julio. SAS y farmacéuticos deberán negociar un nuevo convenio.
La obligatoridad de dispensar siempre los medicamentos más baratos no es nueva. La singularidad es que la norma se ha endurecido considerablemente desde ayer. Antes, si un boticario vendía, por ejemplo, un fármaco que costaba tres euros y medio en vez de dar el más barato, valorado en tres euros, el SAS le pagaba tres euros. Ahora, de hacer eso, no es que dejase de recibir ese medio euro, es que no cobraría absolutamente nada. La normativa solamente contempla como excepción que haya un desabastecimiento de la medicina de menor precio, en cuyo caso el farmacéutico sí podrá entregar una más cara y el SAS le pagará. Sin embargo, para ello la botica en cuestión deberá demostrar fehacientemente que se ha producido ese desabastecimiento, porque si no lo hace, Salud no abonará la receta.
«A veces, los pacientes nos pedían un medicamento determinado de los que se prescriben por principio activo. Aunque no fuese el más barato se lo dábamos, aun sabiendo que no cobraríamos la diferencia, pero es que ahora, si hacemos eso, no percibiremos absolutamente nada», manifestó ayer a este periódico el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela. Añadió que la medida adoptada por el SAS es un castigo por no haber aceptado que las medicinas se compren a través de subastas (licitaciones), iniciativa que Salud pretendía llevar a cabo con la finalidad de ahorrar.
Algunas farmacias malagueñas colocaron ayer carteles en los que explicaban que se veían obligadas a dispensar siempre el medicamento más barato. «El colegio está en contra de esos carteles. Así se lo hemos dicho a nuestros colegiados», señaló Tudela.
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