Borrar
Sahar Delijani, fotografiada en Barcelona.
La escritora que nació en una cárcel de Irán

La escritora que nació en una cárcel de Irán

Sahar Delijani es hija de unos opositores al régimen de Jomeini. En su novela 'A la sombra del árbol violeta' narra la vida en los peores años de la represión. «Encarno el castigo que tantos sufrieron», lamenta

césar coca

Lunes, 15 de septiembre 2014, 02:47

Lo primero que vieron los ojos de Sahar Delijani -esos ojos que ahora miran con una intensidad que desarma- fue las paredes de una cárcel. Corría el año 1983 y su madre estaba presa en el penal de Evin, en Teherán, condenada por oponerse al régimen del ayatollah Jomeini. Su padre estaba en otro penal no lejos de allí. Ambos, de ideología izquierdista, habían participado activamente en el movimiento que derrocó al Sha, pero se convirtieron en enemigos del sistema cuando derivó hacia una república islámica. Sahar Delijani vivió unos meses en una celda donde se hacinaban las reclusas; luego fue arrancaba de los brazos de su madre y entregada a los abuelos. Ellos la criaron hasta que sus padres quedaron en libertad y pudieron escapar -ahora viven en California- de «la dictadura más perfecta que existe, porque todo está prohibido», dice ahora con la perspectiva que da la distancia. Delijani acaba de publicar su primera novela:el relato dramático y a la vez lírico de la peripecia de su familia en un país y un tiempo en que la libertad se reducía al ámbito de los sueños. La novelista, que vive en Italia y habla un perfecto castellano, ha visitado Barcelona para presentar 'A la sombra del árbol violeta' (Ed. Salamandra).

Cuenta la historia de su familia en forma de novela. ¿Todo es tan dramático que habría sido más difícil de creer como ensayo o memorias?

Puede que sí. Hay varias razones por las que opté por la novela:una de ellas es que la experiencia de mi familia no es importante por sí misma. A mucha gente le pasaron cosas muy parecidas en ese período histórico. Hasta 1983, hubo una cierta tolerancia con quienes se oponían al régimen. Ese año se impuso un poder absoluto que acabó con todo. Yo nací en la cárcel y encarno la represión que tantos sufrieron. La novela tiene más poder que la biografía, es más democrática porque permite más perspectiva, incluir más historias. Y, además, quiero tener una carrera como novelista, así que opté por este género.

La revolución iraní

  • El Shah Reza Pahlevi abandona Irán en enero de 1979, terminando así un período de rápida modernización del país soportada en una durísima represión. En marzo, el 99,9% de la población, según datos oficiales, vota a favor de una república islámica. Ese mismo año, Jomeini es proclamado Líder Supremo de Irán, cargo en el que se mantiene hasta su muerte, en 1989.

  • Protestas A comienzos de los ochenta, oleadas de protestas son reprimidas y muchos activistas de izquierdas, condenados a duras penas de cárcel o fusilados. En 2009 y 2010, en protestas por lo que consideraban un fraude electoral, muchos miles de personas vuelven a salir a la calle dentro y fuera de Irán. La represión causa varios muertos y heridos. Los detenidos son incontables.

  • 12.000 personas, según algunas fuentes -3.000 en la versión más conservadora- fueron ejecutadas en las cárceles de Irán en 1988. Muchas habían sido condenadas solo a pena de prisión.

Sus padres fueron devorados por una revolución que promovieron.

A la caída del Sha, ellos continuaron su batalla porque lo último que querían para Irán era una república islámica. Ese no era el objetivo de muchos de quienes lucharon para derribar a Reza Pahlevi;fue algo que llegó más tarde. Sucedió lo que pasa siempre tras una revolución: un sector se apropia de ella y el resto no tiene más remedio que unirse o afrontar las consecuencias. Aunque Jomeini había dado señales de que no iba a cumplir sus promesas, los opositores tardaron mucho en darse cuenta de que podían ser ejecutados por su actividad.

O, en el mejor de los casos, encarcelados. ¿Qué ha supuesto para usted nacer en prisión?

No ha marcado la manera en que he querido vivir. Creo que, en parte, porque somos muchísimos los iraníes que nacimos en la cárcel.

En su novela cuenta la terrible represión sufrida por las mujeres, pero también cómo alguna de las Hermanas (Guardianes de la Revolución) coqueteaba sin pudor con sus compañeros.

Claro, quienes nos decían cómo vivir eran quienes hacían lo que querían. Querían imponer un estilo de vida, pero ellos, quizá pensando que no necesitaban una revolución moral, no lo seguían.

Una revolución que obligaba a ser musulmán. De lo contrario, se aplicaba la pena de muerte. ¿Cómo se defiende uno en un juicio de algo así?

En los juicios preguntaban si creías en Dios. Yluego daba igual lo que respondieras, porque todo dependía de si el juez consideraba sinceras tus palabras. Le pasó a mi padre. Él sabía que una respuesta negativa era una condena de muerte segura, así que dijo que era musulmán. Y el juez le creyó.

No cita en las páginas de 'A la sombra del árbol violeta' ni un solo nombre de los responsables de la represión. ¿Por qué?

No quería hacer una novela de denuncia política, sino centrarme en el lado humano, en las víctimas de la persecución y todo lo que tuvieron que sufrir; en sus padres y sus hijos, y lo que debían soportar. ¿Los nombres?Quien quiera saberlos lo tiene fácil. Pero tampoco le niego que quizá en mi actitud hubo algo de miedo.

Protestas y represión

En 1988, meses después de que su padre saliera de la cárcel, hubo una gran represión en las prisiones. Miles de condenados fueron fusilados, entre ellos uno de sus tíos. ¿Por qué sucedió?

No se sabe exactamente. Hay algunas teorías y una de ellas es que la guerra contra Irak estaba acabando y el Gobierno pensó que era el momento de terminar con toda la oposición. Los archivos del régimen están cerrados. Dicen que todo se anotaba, así que puede que algún día sepamos la razón de esa matanza.

Mientras la gente sufría o moría en la cárcel, el amor y la vida se refugiaban tras las paredes de las casas, bajo la copa de los jacarandás a los que se refiere el título de su novela.

Era una esquizofrenia que todavía se mantiene:había una vida dentro de las casas y otra fuera. Ha habido treinta años de represión, pero también de resistencia en muchos ámbitos, incluidos aspectos tan poco políticos como la comida o la forma de besar.

Pero también había silencio, niños y jóvenes a quienes no decían que sus padres habían sido ejecutados. ¿Por qué?

Para protegerlos. La dictadura podía entrar hasta el interior de los hogares. No se sabía lo que podía pasar si protestabas por una muerte. En 2009 se repitieron las protestas y la represión. Los jóvenes salieron a la calle porque estaban hartos de tanta sangre.

¿Hay masa crítica como para forzar un cambio?

Ellos mismos se hacen esa pregunta. En 2009 creían que ya había pasado el tiempo de la violencia. Por eso hubo tantas víctimas. Mucha gente no sabía aún lo que había sucedido en los ochenta porque en las casas no se hablaba de ello por miedo. Ahora todo el mundo está enterado de que el régimen sigue siendo como era. Cuando era niña, llegué a pensar que solo mi familia se oponía al régimen. Ya no es así. Todo el mundo se ha enterado de que hay algo.

¿Cómo contemplan allí la vida en Occidente?

A diferencia de los ochenta, cuando solo los pocos que viajaban lo sabían, todos conocen ya las cosas pequeñas y grandes de la libertad, de las que allí no disfrutan. Lo ven a través de internet, lo cuentan quienes viajan. Por eso, la frustración crece y cada vez más gente piensa que no se puede seguir así.

¿Son las mujeres las principales víctimas de esa falta de libertad?

Como en todas las tragedias del mundo. Tal vez por eso son las primeras a la hora de luchar contra el régimen.

Estos días se habla de un cambio de actitud de Occidente respecto de Irán por la amenaza del llamado Estado Islámico. ¿Qué opina de ello?

No quiero que Irán tenga buenas relaciones con EEUU o Europa pero siga reprimiendo a sus ciudadanos. Espero que se den ambos cambios. Necesitamos que haya una verdadera transformación social y cultural.

¿No teme que la consideren una privilegiada porque escribe de Irán pero vive en Italia?

Es cierto. Podría escribir sobre Irán estando allí, pero no me publicarían. De hecho, el libro va a traducirse al farsi, pero no se editará en el país. Por eso levanto la voz por los que no pueden hacerlo.

¿En Europa estamos bien informados de lo que sucede en Irán?

No, ni allí ni en toda la región. Se aplican estereotipos, se habla del fanatismo, pero la mayoría de la gente no es así.

¿Viajará a Irán?

Ahora tengo miedo porque el régimen es imprevisible. Puede que entre y no me dejen salir;ya ha pasado a muchos. Esperaré un tiempo antes de volver. Si las cosas cambian, me gustaría ir y ver el país como una adulta.

¿Le da miedo que el integrismo se instale en Europa?

¿El musulmán? (se ríe). Porque el cristiano ya existe. No. No creo que sea tan fuerte como se dice. Me dan miedo posibles ataques terroristas, pero no su influencia cultural o social. Son una minoría, aunque con una voz muy alta.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariosur La escritora que nació en una cárcel de Irán