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«Lo primero es decidir qué museo queremos hacer en la Aduana»
«Lo primero es decidir qué museo queremos hacer en la Aduana»
MARÍA MORENTE, DIRECTORA DEL MUSEO DE MÁLAGA

«Lo primero es decidir qué museo queremos hacer en la Aduana»

La nueva directora del Museo de Málaga destaca que por primera vez en la historia de la provincia se van a reunir en un mismo edificio la sección de Arqueología y los fondos de Bellas Artes

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Lunes, 12 de junio 2006, 02:00

Siempre ha estado entre bambalinas, lejos de los focos, en los despachos destinados a los especialistas que no suelen salir en la foto. María Morente del Monte estaba a punto de cumplir 15 años en el departamento de Protección de Bienes Culturales, los diez últimos como jefa de este servicio, cuando recibió la llamada de Rosa Torres. La consejera de Cultura le ofrecía ponerse al frente del proyecto cultural más importante para la provincia desde la apertura del Museo Picasso: la transformación del palacio de la Aduana en el Museo de Málaga. Morente aceptó enseguida. Y aquí está, bajo el calor de los focos.

El proyecto para convertir la Aduana en el Museo de Málaga contempla una pequeña revolución no sólo en el edificio, sino en el entorno urbano del propio palacio.

No es exactamente así. Dentro del plan museológico había unas primeras fases de avance dirigidas por Rafael Puertas y el equipo anterior. Una de ellas incluso estaba realizada para el edificio de La Trinidad, del que se hizo no sólo el plan museológico sino proyecto básico de arquitectura aunque luego se abandonó esa idea. El plan museológico tiene una serie de programas: el arquitectónico, el expositivo, el de público, el económico... y el primero que se redacta en Málaga es el arquitectónico. El objetivo de ese documento es la definición de necesidades arquitectónicas: tú no dices cómo va a ser el museo, porque ese es el objeto del concurso de los arquitectos, pero sí dices qué quieres tener.

Entonces, la distribución prevista en ese documento -con una planta baja con dos salas de exposiciones temporales, el primer piso para la sección de Bellas Artes y el segundo para la de Arqueología- puede verse modificada.

La distribución de los espacios está abierta. Eso fue un ensayo teórico de los técnicos del museo para trabajar sobre él y qué capacidad real tenía el edificio para albergar los usos. Ahora hay que definir en metros cuadrados cada uno de los espacios.

¿Prevé muchos cambios respecto a ese primer documento?

No sabemos si habrá muchos o pocos. Ahora lo que sí está muy claro es las necesidades concretas. En el discurso teórico ambos asuntos van en paralelo: de una parte, vas diseñando cómo va a ser el museo y por el otro lado va avanzando la arquitectura. Tienen que ir de la mano porque el proyecto arquitectónico debe responder después al discurso que quieres ofrecer. La primera fase que se va a abordar es el programa expositivo, donde se empezará a hablar del tipo de colecciones que tenemos en Arqueología y Bellas Artes y qué queremos contar con ellas.

Habla del discurso que planteará el Museo de Málaga, ¿qué tipo de espacio tiene pensado?

Todavía no está definido. Se empieza evaluando distintos parámetros a la vez: la propia colección, qué necesidades de incremento de colección puedes tener y además de analizar la colección se parte también de dos definiciones muy importantes: el público al que va dirigido el museo y la institución como tal. Lo primero es decidir qué museo queremos hacer en la Aduana, cuál es su misión y cuál es su singularidad.

Señas de identidad

¿Cuál será ese rasgo distintivo del Museo de Málaga en relación con otros espacios de la ciudad?

Hay unas comisiones técnicas, pero creo que sería legítimo ir a la ciudad de Málaga para preguntarle qué quiere ver en el museo. Este tipo de espacios, que antiguamente eran los museos provinciales, tienen una vocación clara de ser el museo de la ciudad, el lugar cultural de encuentro con el arte. Por eso es un museo muy abierto a públicos muy dispares.

De manera generalizada, se suele hablar del Museo de Málaga como el de Bellas Artes. Dado su bagaje relacionado con el patrimonio histórico, ¿espera que la sección de Arqueología deje de ser 'la hermana pobre' de este espacio?

Desde 1963 Bellas Artes y Arqueología son un mismo museo, pero en Málaga se da la peculiaridad de que nunca se han encontrado físicamente en un mismo espacio. En cualquier caso, creo que la sección de Arqueología no es para nada la hermana pobre del museo. Al contrario, Arqueología tiene unos fondos innumerables de una gran capacidad comunicativa. El gran reto es que sea un solo museo que tiene una parte de colección en Bellas Artes y una parte de colección en Arqueología.

Con el Museo de Málaga, ¿puede entrar la ciudad en un circuito de grandes exposiciones itinerantes al que antes no tiene acceso por carecer de un espacio adecuado?

Sin duda. Además la Aduana es un edificio que reúne esa potencialidad y esa capacidad de acoger grandes montajes, no sólo por el espacio del que dispone, sino por las diferentes posibilidades que ofrece ese espacio.

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