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Juan Cano
Martes, 7 de marzo 2017, 00:54
Aún no ha conseguido recuperarse de los golpes, de las patadas, de los sillazos. De la paliza. «Sé cómo empieza todo, pero no cómo acaba. Fue muy rápido, como un minuto y pico que recuerdo muy vagamente. Pero sí que hubo un momento en que pensé que me mataban», afirma Juan Antonio (36 años).
La secuencia, que dura exactamente un minuto y cuatro segundos, la grabó una cámara de seguridad del puerto deportivo de Estepona. El vídeo ha sido una pieza clave para la Policía Nacional, que ha logrado poner nombre y apellidos a cuatro de los supuestos agresores. Fueron detenidos y ahora están en libertad con cargos, investigados por lesiones.
En las imágenes se ve a Juan Antonio abandonar el pub La Pepa, donde estaba de fiesta con su novia, su hermana y unos amigos tras asistir a una cena de empresa en Estepona. Detrás de él sale un grupo de jóvenes, que lo empujan y le hacen caer sobre una furgoneta. Él lanza una silla contra ellos, pierde el equilibrio y acaba en el suelo sobre una de las bandas que se utilizan para que los coches reduzcan la velocidad.
En el vídeo, al que ha tenido acceso SUR, se aprecia como uno de los agresores usa esa misma silla para golpear a Juan Antonio; cuando se la quitan, coge otra y le pega dos veces más. Mientras, la víctima recibe un aluvión de patadas y puñetazos. Un tipo alto y de camisa blanca le asesta varias patadas y, en apenas tres segundos, le lanza cuatro puñetazos. Al ser apartado, tropieza con un taburete metálico, que coge del suelo y que alza amenazante sobre Juan Antonio hasta que alguien se lo quita de las manos.
Actuación de los camareros
La persona que le arrebata el taburete, y también las sillas con las que se armaba el grupo, es un amigo de Juan Antonio, ayudado por un empleado del pub, que es quien aparta una y otra vez a los agresores y evita que la paliza pase a mayores. «Pararon cuando se metieron los camareros», apunta Jéssica (25 años), que fue testigo del suceso y que, de forma completamente involuntaria, estuvo en el origen de la pelea.
La joven es amiga íntima de la hermana de Juan Antonio, al que conoce desde hace 15 años y al que considera como de su familia. «Pensó que yo estaba incómoda y se metió», asegura al recordar la situación. Ella había estado bailando con un chico, «pero llegó un momento en que empezó a darle la espalda y él se puso muy pesado», explica Juan Antonio. «Lo cogí de la cintura y le dije: Deja ya de hacer tonterías. No me respondió, pero se encaró conmigo; se envalentonó porque iba con su grupo».
Los empleados del pub «que me conocen y saben que no busco peleas», precisa lo sacaron por la puerta de atrás y le dijeron: «Quédate aquí que a ellos los echamos por la de delante». Sin embargo, «cuando se dieron cuenta, salieron a la fuerza por atrás para buscarme. Eran siete contra mí». Los recuerdos son difusos. «Sentí un golpe muy fuerte en las costillas. Pensé que era una puñalada, ahí creí que me mataban. Tuve una fisura en la pleura de la que me estoy recuperando, además una brecha en la frente y moratones por todo el cuerpo».
Su hermana Raquel trató de socorrerlo. «Me tiré encima de él y me dieron un golpe en la cabeza. Cuando vi que le pegaban con sillas y con una mesa de mármol, me desmayé», confiesa ella. Jéssica no paraba de gritarles que dejaran de agredirlo: «Lo pasamos muy mal. Yo creía que ya no se movía de ahí. Estuvo bastante grave, sin poder andar ni respirar»
Los investigadores de la comisaría de Estepona arrestaron a cuatro de los presuntos autores de la agresión, que están siendo investigados por el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Estepona. El letrado José Fernández Piña, del bufete penalista Navas Abogados, lleva la defensa de los acusados: «Hubo una serie de refriegas con varios grupos y a él (Juan Antonio) es al primero al que echan a la calle. Cuando ve salir a uno de mis clientes, se abalanza enérgicamente sobre él y ya salen los amigos».
Según el abogado, un quinto individuo, que no estaría identificado y con el que también habría tenido una discusión dentro del pub, es quien golpea a Juan Antonio «cuatro o cinco veces con una silla». Fernández Piña asegura que sus clientes no niegan la pelea, pero sostienen que las heridas más graves no se las causaron ellos. «Lo que decimos es que su participación no tiene entidad suficiente como para ser un delito grave, sino que debería ser encuadrada en un delito leve de lesiones», concluye.
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