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Una de las funciones del arte, especialmente el contemporáneo, es la provocación como acicate para remover las conciencias, llamar a la reflexión sobre los asuntos más variados y criticar al sistema político, económico o cultural. Este ejercicio de la libertad de expresión que tiene el artista puede chocar en ocasiones con otras sensibilidades, especialmente en tiempos difíciles como los actuales y cuando se usan como elementos artísticos símbolos de una gran carga sentimental como son las banderas. Eso es lo que ha ocurrido este fin de semana en Málaga a cuenta de la exposición colectiva ‘La guerra. Espacios-tiempos del conflicto’ inaugurada ayer en La Casa Invisible y donde la organización, a petición de los artistas, tuvo que retirar de la fachada del edificio y colocarla en su interior una bandera de España con forma de horca que había provocado la protesta de los vecinos y había generado una polémica en las redes sociales. Un hecho que evidencia la difusa línea entre la libertad de expresión y la irreverencia.
Y es que el contexto actual es especialmente sensible. España lleva unas semanas sumida en una profunda crisis política, institucional y social a cuenta del desafío independentista en Cataluña. Un hecho que ha provocado que la enseña rojigualda se haya convertido en un símbolo de la unidad y ha llevado a miles de españoles, entre ellos cientos de malagueños, a exhibir la bandera constitucional en sus balcones como ejercicio de su libertad de expresión y de su apoyo a la defensa de la unidad territorial. En este sentido, muchos de ellos se han sentido molestos y ofendidos con la colocación de una bandera española con forma de horca en una fachada de un edificio ya de por sí marcado por la polémica ya que la Casa Invisible –un centro social y cultural de gestión ciudadana– se ubica en un edificio público que gestionan ‘okupas’ desde hace una década, aunque desde 2011 con un acuerdo con el Ayuntamiento.
Este choque de libertades y sensibilidades provocó una sonora polémica, especialmente en las redes sociales y entre el vecindario. Hasta tal grado llegó la situación que desde la organización de la muestra no se quiso facilitar el nombre del artista que ha hecho esta obra «para evitar su linchamiento vista la polémica que se había generado», según dijo a este periódico el comisario de la exposición, Pedro José Mariblanca. Éste añadió que la bandera nacional expuesta «no tiene nada que ver con la situación que se está viviendo en Cataluña, sino que pretende denunciar que los estado-nación como España también matan con sus políticas y oprimen al ciudadano» y añadió que si la muestra se hubiera hecho en Francia o Estados Unidos, el artista hubiera utilizado la enseña de esos países con la misma forma e idéntico objetivo de denunciar la guerra y los conflictos permanentes en forma de corrupción, desahucios, guerra de baja intensidad, paro, suicidios, los fundamentalismos, la guerra contra los pobres o la desigualdad.
«No creíamos que se fuera a generar una polémica así. Nuestra intención no es echar más leña al fuego, por ello, a petición de los artistas, hemos decidido poner la bandera en el interior de la muestra», manifestó Mariblanca. Añadió que esta obra es «un gesto artístico, que viene a denunciar una realidad» y reclamó «más tolerancia».
En la fachada del edificio que da a la calle Nosquera sí se mantienen una bandera negra con un texto en árabe que dice ‘Todo el poder para el pueblo’, una enseña de Corea del Norte donde se vislumbra un corazón en una de sus esquinas y un cartel con la inscripción ‘No violarás’. La bandera de la polémica se colocó en un pasillo interior de la Casa Invisible junto a tres fotografías, entre ellas, una de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que en la tarde del sábado se personaron en la calle ante la denuncia de los vecinos.
También hubo políticos que denunciaron la exhibición de la bandera española con forma de horca. Así, Alejandro Carballo, viceportavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de la capital, publicó un tuit en su cuenta de Twitter ilustrado con una foto y el texto: «Vergonzoso. Esto es lo que hay en la Invisible, «sede simbólica» de Málaga Ahora yPodemos. Okupada desde hace años y no pasa nada».
Durante la presentación, Pedro José Mariblanca explicó que el objetivo de la muestra es poner de relieve que la guerra «está en todas partes y que se manifiesta de distintas formas, no sólo con el conflicto armado». En las salas expositivas, además de banderas, hay cuadros, vídeo-arte, fotografías, carteles, performance, que desde perspectivas diferentes reflexionan sobre «las guerras de alta y baja intensidad» del mundo. Una muestra contra la guerra que generó un conflicto a cuenta del uso de determinados símbolos en el arte y sus límites. El debate está servido.
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