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La inquilina llamó a la policía al ver la cerradura cambiada.
Condenan a pagar 2.160 euros al casero que cambió la cerradura a su inquilina morosa

Condenan a pagar 2.160 euros al casero que cambió la cerradura a su inquilina morosa

El juez lo considera autor de un delito de coacciones y le ordena que abandone la vivienda y entregue las llaves a la mujer

Juan Cano

Viernes, 26 de agosto 2016, 00:49

Andrés, el casero detenido por cambiarle la cerradura a su inquilina morosa, ha sido condenado a pagar una multa de 2.160 euros, curiosamente, una cifra similar a la deuda que él le reclama por impago del alquiler y los suministros. «Aún no la he abonado, y estoy barajando la posibilidad de no hacerlo y entrar en la cárcel como señal de protesta», confiesa, resignado, este jubilado malagueño de 70 años.

El casero se plantó a la una de la tarde del 7 de julio en la vivienda que tiene alquilada a la denunciante, en la calle Vistafranca en el distrito de Carretera de Cádiz de la capital malagueña, y cambió la cerradura para impedir la entrada a la inquilina, a la que reclama ya cinco meses de renta (375 euros) y también los gastos de luz y agua, que según él no habría abonado desde finales del año pasado.

La mujer, al escuchar ruido dentro de su piso, y sospechando que se trataba de su casero, avisó a la Policía Local, que encontró al hombre dentro del inmueble. Había empaquetado sus pertenencias «sin causar daño alguno», según fuentes policiales, aunque ella discrepa: «Me ha tirado media casa a la basura, incluso arrancó los pósters de mi hija de la pared».

Juicio rápido

Los agentes se llevaron detenido a Andrés, que se lamenta de haber pasado por el calabozo por primera vez en su vida y de tener los «papeles manchados» por el antecedente que ahora le consta. En el juicio rápido que se celebró, donde el casero se conformó con la pena y reconoció los hechos de los que se le acusaba, el magistrado lo condenó a abonar una multa 12 meses, a razón de una cuota diaria de seis euros por un delito de coacciones. En caso de impago, «el condenado quedará sujeto a una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias que no fueren satisfechas», recoge la resolución judicial, a la que ha tenido acceso SUR. Es decir, el equivalente a seis meses de prisión, que Andrés se plantea asumir, según dice, «como protesta por la indefensión que tenemos los propietarios».

En la sentencia, el juez le ordena además que «abandone la vivienda de autos entregando las llaves a la denunciante», además de imponerle el pago de las costas del procedimiento. Pero no es el último capítulo de la batalla judicial que han empezado. Andrés estudia solicitar el desahucio, ya que, a día de hoy, sigue sin pagarle el alquiler ni dejarle el piso. «Ella continúa en mi casa, en mi propiedad, sin pagar nada, teniendo una vivienda en Toledo por la que cobra un alquiler. No se trata de una persona necesitada», insiste.

La inquilina, que pide preservar el anonimato, asegura que ese inmueble arrendado al que él hace referencia es de su familia y que sigue abierta «siempre lo he estado», subraya a llegar a un acuerdo con su casero para resolver la situación. No obstante, matiza que ahora está viviendo en Toledo, en casa de sus padres, porque el piso que le alquiló a Andrés, donde ella tiene todos sus muebles, no tiene agua. Dice que él le cortó el suministro, aunque el casero lo niega. «Yo no lo corté, ha sido porque ella no paga desde finales del año pasado», señala.

Problemas económicos

La mujer, que tiene 46 años y una hija menor de edad, sostiene que sólo le debe cuatro meses (contando el que tiene depositado de fianza) y que, tras casi dos años pagando la renta sin atrasos, advirtió a su casero de que tenía problemas económicos que esperaba solucionar. «Le pedí que esperara hasta el 30 de junio que mi hija acababa el colegio, pero no ha tenido paciencia y se ha tomado la justicia por su mano. Yo estaba tramitando unas ayudas y esperaba poder pagarle muy pronto», recalca.

La mujer insiste en que este asunto le ha hecho mucho daño «psicológicamente» y no descarta pedirle incluso una indemnización «por todo el mal que me ha causado». Si no llegan a un acuerdo, la inquilina asegura que abandonará la vivienda. «En cuanto me recupere, iré y sacaré todas mis cosas de allí». Andrés confía en ello. Pero con el día 1 a la vuelta de la esquina, tiene algo más de prisa...

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