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El rastro de sangre perdida por el joven de 30 años herido se podía ver ayer en el exterior de su vivienda.
El joven en estado crítico por una puñalada discutió con su agresor porque estuvo a punto de atropellar a su novia

El joven en estado crítico por una puñalada discutió con su agresor porque estuvo a punto de atropellar a su novia

Eran vecinos de la misma urbanización y la víctima, de 30 años, se encuentra en estado de "muerte cerebral"

Juan Cano

Domingo, 27 de septiembre 2015, 00:03

Alejandro tiene 30 años y vive con su novia en los bloques de Soliva. Un joven apreciado por sus vecinos que trabaja de pintor. Ale, como lo conocen su familia y sus amigos, se debate ahora entre la vida y la muerte en la unidad de cuidados críticos del Hospital Clínico tras recibir una puñalada en el cuello que le seccionó la carótida. El presunto autor está ingresado en Carlos Haya, bajo custodia policial, con contusiones y una fractura en un codo. Y todo, por una absurda discusión de tráfico.

Su destino cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando se cruzó en el garaje con un vecino de la urbanización, en el número 11 de la calle Escritor Antonio Soler. Alejandro y su novia iban a salir a cenar. Cuando se subían en la moto, ella se dio cuenta de que no llevaba el casco y fue a buscarlo. Al cruzar desde su plaza del parking al trastero, su novio le advirtió: «Ten cuidado que viene un coche».

El vehículo lo conducía un joven de 28 años que reside en el bloque 4, a escasos 50 metros de Alejandro, que vive en el 1. «¿Dónde vas con tanta bulla?», le reprochó al ver que según cuenta su familia estuvo a punto de atropellar a su novia. El vecino se bajó del coche y se encaró con él. Tras un cruce de palabras, se marcharon.

La pareja se fue a cenar. Al volver, sobre las 22.30 horas, Alejandro decidió ir en busca del otro joven para aclarar las cosas. «Somos vecinos, tenemos que vernos todos los días», le explicó a un amigo, también residente en los bloques, con el que se cruzó de camino. «Otro día lo arreglas», le dijo, intentando desanimarlo, conocedor del «carácter problemático» del otro joven, que habría protagonizado otros incidentes en la urbanización, según cuentan varios vecinos.

Alejandro no le hizo caso. Se dirigió al bloque 4 y llamó a varias puertas hasta dar con su domicilio. Las versiones sobre lo que sucedió a continuación difieren. Según relata un familiar de la víctima, el ahora detenido, al ver a Alejandro, entró a por un cuchillo, salió del piso y lo apuñaló en el cuello. El vecino con el que se había cruzado el joven, el que trató de disuadirlo de que fuese a hablar con él, le lanzó una piedra al agresor al ver que le había dado una cuchillada a su amigo, siempre según esta misma versión, apoyada por los testimonios de varios testigos. Acto seguido, recogió del suelo a Alejandro, que sangraba abundantemente, con la intención de llevárselo de allí. El agresor se giró hacia él con el cuchillo, momento en que una chica le lanzó otra piedra.

El detenido, al que la Policía Nacional imputa inicialmente un presunto delito de homicidio en grado de tentativa, declaró ayer desde la cama que ocupa en el Hospital Carlos Haya, donde espera a ser operado de la fractura del codo que sufrió. Ofreció a los agentes una versión totalmente distinta. Alegó que Alejandro no iba solo, sino acompañado de unos amigos armados con piedras de las que decoran las zonas comunes de la urbanización, y él se defendió. En las próximas horas será puesto a disposición judicial.

El vecino que socorrió a Alejandro cargó con él hasta la entrada del edificio, donde el joven se desplomó. Varios residentes se asomaron alarmados por los gritos y, al verlo sangrando en el portal, bajaron a ayudarlo. Trataron de taponarle la herida con sus camisetas, pero no conseguían detener la hemorragia. «La ambulancia tardaba demasiado. Al ver que cerraba los ojos, decidimos trasladarlo al hospital en mi coche», relata uno de los vecinos.

El joven ingresó ya en estado crítico por la cantidad de sangre que había perdido. Su situación, al cierre de esta edición, es de «muerte cerebral», según confirma la familia, a la que los médicos han dado muy pocas esperanzas de que sobreviva.

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