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La temida vuelta de la frontera irlandesa

Dublín es la capital comunitaria más inquieta por el 'Brexit' y en Belfast vislumbran la amenaza de nuevos peajes sentimentales

I. GURRUCHAGA

Domingo, 29 de mayo 2016, 01:55

Entre todos los ciudadanos de países miembros de la Unión Europea que residen en Reino Unido, sólo los irlandeses podrán votar en el referéndum del 23 de junio. Ya lo hacen en las elecciones generales británicas, porque la ley de 1949 que respondía a la independencia de la república de Éire así lo estipulaba. Los británicos residentes en Irlanda también pueden participar en los comicios desde 1984, aunque no en referendos.

Se estima que en torno a 400.000 electores con pasaporte irlandés figuran en el censo electoral de Reino Unido y el número de quienes tienen ancestros irlandeses se desconoce a ciencia cierta. Pueden cifrarse entre diez y catorce millones. La reina Isabel II, el primer ministro británico, David Cameron, y sus predecesores, Tony Blair, John Major, Margaret Thatcher, James Callaghan. se incluyen en esa población de tamaño impreciso. El Gobierno de Dublín intenta movilizarlos ahora para su causa. El recientemente reelegido primer ministro, Enda Kenny, lo expresó en un discurso a la organización empresarial británica en noviembre: «Lo decimos como vuestro amigo y vecino más próximo, como el único socio europeo que comparte una frontera terrestre (...). El Gobierno irlandés cree firmemente que el 'Brexit' no beneficiaría a la economía irlandesa».

Al contrario, supone, según Kenny, un «grave riesgo estratégico». Y sus palabras reflejan un sentimiento recíproco. El ahínco de Londres en evitar que su Hacienda tenga que contribuir a las ayudas de emergencia a países endeudados de la eurozona tuvo una salvedad. El titular británico de Economía, George Osborne, prestó 9.000 millones de euros a Dublín, en 2010, para evitar el colapso de sus finanzas.

La inversión extranjera

Reino Unido e Irlanda compartían ya una zona de libre movimiento cuando entraron, el mismo día de 1973, en la entonces CEE. La diferencias sobre la Política Agraria Común los llevaron por sendas divergentes pero la economía irlandesa es hoy distinta. Es la quinta en el rango de las que comercian con la británica (unos 1.000 millones de euros semanales). Estimaciones basadas en la incertidumbre sobre qué acuerdos seguirían al 'Brexit' apuntan a reducciones hasta del 20%.

Aunque diferentes análisis desconfían de que una marcha británica tuviese un gran impacto en la inversión extranjera en Irlanda, que se beneficia de un benigno régimen fiscal y del acceso al mercado común, y ha sido esencial en la recuperación económica, el sector de servicios financieros de Dublín está muy ligado a los centros británicos.

Los irlandeses que emigran a Reino Unido pueden enfrentarse por primera vez en su historia a diferencias con los británicos en el acceso a los subsidios públicos incluso si gana el 'in', por las reformas logradas en la última negociación de Cameron en el Consejo Europeo. Pero el 'Brexit' tendría consecuencias para la estabilidad de lo logrado en la isla como consecuencia de los Acuerdos de paz de 1998. Una Irlanda con un euro que no busca la paridad con la libra, como fue el caso en la historia de la libra irlandesa, tendría una política de inmigración y de comercio que requeriría el establecimiento de una frontera firme en los quinientos kilómetros de la línea que separa la Irlanda del sur de la del norte británico.

La ministra principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, es favorable al 'Brexit', como su partido, el Democrático Unionista. No acusaría al parecer el fin de las subvenciones de la UE al sostenimiento de la región y del proceso de paz, unos 2.600 millones entre 2007 y 2014. Pero el lugar más conveniente para la frontera serían los puertos y aeropuertos que comunican su territorio con el resto de Reino Unido.

El profesor de Historia en la Universidad de Ulster, Arthur Aughey, habla del impacto que el 'Brexit' tendría en «la frontera de la mente». «Para los unionistas, el Acuerdo de Belfast sacó la frontera de la política. El 'Brexit' la devolvería (...) por una cuestión de identidad. Es difícil amar la UE, pero una identidad europea puede contextualizar el ser británico y el ser irlandés. Para muchos nacionalistas, la UE ayuda a eliminar la frontera en la isla, les permite sentirse más cómodos en Irlanda del Norte».

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