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Regina Sotorrío
Jueves, 11 de febrero 2016, 01:13
Reconoce Salvador Pendón que a veces le han asaltado «dudas» de si hizo una buena gestión al frente de la Diputación de Málaga en lo referente al flamenco, una de sus grandes apuestas. «Porque tuve que soportar muchas críticas, todavía las soporto», indica. Pero cuenta que en esos momentos «de bajón» se acuerda de las palabras que le dijo una joven artista de Estepona: «Con su apoyo al flamenco nos ha puesto en posición de personas». Salvador Pendón recopila ahora toda esa labor de fomento del arte jondo que realizó la institución provincial en el libro Blanco sobre negro. Crónica del flamenco en Málaga 2005-2011, editado por el autor en colaboración con la Fundación Unicaja. La recaudación íntegra de su venta de destinará a los Ángeles Malagueños de la Noche.
En su presentación en la Sala María Cristina, Pendón defendió el potencial económico del flamenco, unas posibilidades que «se están desperdiciando». «No entiendo que en la ciudad de Málaga no haya un festival flamenco cada año, una referencia temporal en torno al arte jondo, que la gente sepa que durante un tiempo concreto va a tener una programación flamenca», explicó a la prensa. Como tampoco entiende señaló ya durante su intervención que se critique el apoyo de una institución a esta parcela de la cultura «y se vea como normal que se gaste la misma cantidad en un festival de cine. ¿Es que el cine es más cultura que el flamenco?», preguntó a la audiencia.
Un público en el que no faltaban amigos. Tres expresidentes de Diputación coincidieron en la sala: Juan Fraile (en calidad de patrono de la Fundación Bancaria Unicaja), José María Ruiz Povedano y él. Elías Bendodo excusó su ausencia. Había compañeros de etapa política y partido, como Luis Reina, Francisco López, José Nieto, Josele Aguilar y Amparo Bilbao; y Daniel Pérez de la nueva hornada del PSOE. Y no faltó el mundo del flamenco en las butacas (el presidente de la Federación Provincial de Peñas Flamencas, Diego Pérez; o el coordinador de la actual Bienal de Flamenco, Antonio Roche) y en el escenario. Chaparro padre e hijo se arrancaron por seguiriyas; y Antonio Canillas hizo lo propio por malagueñas.
Pero como bromeó parafraseando a Umbral: «He venido a hablar de mi libro». A lo largo de casi 200 páginas y más de 150 fotografías, Pendón deja constancia de los ciclos, conferencias, conciertos y circuitos puestos en marcha bajo su mandato en la Diputación con el objetivo de «recuperar algo de lo que Málaga había sido» en otro tiempo, «una de las principales provincias flamencas de Andalucía», recordó el flamencólogo Gonzalo Rojo.
«Fueron buenos años, se ayudó a que se generara un clima favorable en torno al flamenco y las posibilidades que tenía para la cultura y para la actividad económica», detalló. Una etapa que comenzó a lo grande, con la inauguración de la primera Bienal Málaga en Flamenco en el Teatro Cervantes un 14 de septiembre de 2005 con Málaga. Después vendrían Paco de Lucía, la Llave de Oro del Cante a Fosforito, la unión de flamenco y poesía con Morente y Caballero Bonald... Pero junto a esos «grandes momentos», Pendón hizo hincapié en las pequeñas actividades en peñas y teatros que ayudaron a que muchos artistas malagueños sobrellevaran el largo otoño e invierno de esa profesión. Porque no solo hay que favorecer el flamenco, «también a los flamencos».
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