

Secciones
Servicios
Destacamos
Susana Zamora
Domingo, 10 de agosto 2014, 01:10
Quienes le conocen lo califican como un buen hombre y con un gran sentido de la justicia. No es casual que Antonio Morales confiese que sería capaz de «perder la cabeza» por la igualdad social, «para que no haya tanta diferencia entre ricos y pobres».
¿Quién es? Antonio Morales Lázaro es presidente de la asamblea provincial de Cruz Roja y también del Consejo Social de la Universidad de Málaga (UMA).
Actividad. Ha sido fiscal jefe de Málaga y ha ejercido también como juez de menores, magistrado de Trabajo y docente. Presidió el Ateneo de Málaga desde 1997.
-Como fiscal de menores que ha sido, ¿que son mejores los niños o los adultos?
-Los niños, sin duda, pero por una sencilla razón, porque lo que persigue la jurisdicción de menores es recuperar al niño y evitar que acabe delinquiendo.
-¿Y queda algo de ese niño que fue?
-Eso siempre. Uno se mueve en una familia, en un entorno y eso te va impregnando de valores y formas de ser; lo natural es que se mantenga toda la vida.
-¿Algún recuerdo especial?
-Nací en Almería en plena posguerra. Era una ciudad muy pobre, donde se palpaban las necesidades, las enfermedades, la falta de higiene y de comida y eso te marca para siempre. Te das cuenta de que hay que tender a la igualdad, cohesión y armonía social, porque si no, no habría una sociedad democrática.
-Pese a su jubilación, sigue teniendo una gran actividad pública, ¿no siente la necesidad de descansar?
-Creo que debemos ser útiles hasta que uno se ausenta para siempre. En la vida vas cumpliendo etapas e iniciando otras. Yo empecé una hace dos años, con la presidencia de Cruz Roja en Málaga y recientemente, como presidente del Consejo Social de la UMA. Siempre hay que estar activo y solo hay una cosa que me podría quitar de la actividad y es una enfermedad seria.
-¿Es de cabezadita en el sofá o de siesta larga?
-Prefiero la cabezadita en el sofá mientras veo la tele.
-Ha dicho en alguna ocasión que donde no llega el derecho llega la humanidad, ¿cuánto de esto último se ha perdido en los últimos tiempos?
-Creo que ha sido al contrario. La crisis ha llevado a una mayor cohesión y se está soportando gracias a unos ciudadanos extraordinarios y a las familias. Un ejemplo, Cruz Roja atendió en 2008 en su programa de lucha contra la pobreza a unos 1.800 usuarios; en 2013, a 35.000, en su mayoría de Málaga.
-Sé que le pongo en un aprieto, pero entre las playas de Málaga y las de su tierra Almería ¿con cuáles se queda?
-Todos saben cómo de cristalinas son las aguas de Cabo de Gata. Lo realmente intolerable es que las playas de Málaga no sean un referente para los visitantes. La depuración del agua debería ser un proyecto prioritario.
-¿Cree que la juventud tiene demasiadas leyes ahora?
-Esta crisis, que está siendo penosa e insoportable, también está llevando a muchos jóvenes a saber de las necesidades de la vida y lo que vale lograr un trabajo. Quizá la crisis ha roto con muchos excesos, con la creencia de que todo era jauja y con la idea del derecho a todo.
-¿Alguna comida de la que no pueda prescindir en verano?
-Los espetos de sardina. Son extraordinarios. Quien inventó el pescado espetado es un genio, un figura.
-Dicen de usted que es un hombre afable y siempre correcto, ¿pero habrá algo que le saque de sus casillas?
-Hay que saber contenerse y si hace falta, contar hasta diez.
-Como magistrado de Trabajo que ha sido, ¿cree que se recuperarán muchos de los derechos laborales que se han perdido?
-Es una exigencia en esta recuperación económica, porque esos derechos dignifican al trabajador, peron no solo como profesional, sino también como ser humano.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.