

Secciones
Servicios
Destacamos
JUAN SOTO
Jueves, 6 de febrero 2014, 08:36
Su primer contacto directo con el Carnaval de Málaga, hace ahora más de un año y medio le dejó marcado. En junio de 2012, dos agrupaciones de canto, una de Málaga y otra de Cádiz, tomaron el escenario principal del Museo Picasso en una clara demostración de la importancia cultural de esta fiesta. El director del espacio expositivo, José Lebrero, que ha recorrido medio mundo y conoce disciplinas artísticas de todo tipo, se quedó prendado con esa «poesía subversiva, libre e irónica». Ahora, tras aceptar el reto de dar la conferencia inaugural del carnaval (hoy, 20 horas en el CAC), afirma rotundo que «el carnaval es parte de la cultura del siglo XX».
En mi casa soy el que parte el bacalao. El título elegido para su conferencia no deja indiferente a nadie
Cierto. He pretendido llamar la atención, como hace el carnaval en la calle. El título es, además, un guiño hacia la comparsa de Alhaurín, que en 1994 dedicó sus coplas y canciones a Picasso. Sus autores me hicieron llegar el libreto y uno de los cuplés empezaba con esta frase, una frase que se refería a quién manda en casa. Por ello, y respondiendo a la invitación que me ha realizado la organización, hago memoria y hablo de quién corta el bacalao en el mundo de la cultura. Es una forma de abordar la liberación de los artistas que se produjo en el siglo XIX. En ese momento de la Historia del Arte, una serie de artistas que no quieren ser académicos acaban construyendo un discurso liberado, independiente y propio, como fue el caso de Picasso. Para conseguir esto, una de las herramientas que tienen es el mundo de la cultura en la calle. Y el carnaval es uno de ellos. El bacalao es haciendo memoria a ese homenaje que hicieron entonces a Picasso y devolviendo el guante. En realidad, los carnavaleros también son artistas modernos que se liberan sin pedir permiso a nadie.
¿Picasso era carnavalero?
No sé si era carnavalero, lo que sí está acreditado es que es un artista que en la calle, en el circo y en los espectáculos de cabaret encuentra figuras e inspiración para ir dando forma a sus propuestas creativas. Su arlequín es de la Comedia del Arte y está muy vinculado al mundo del carnaval. Personalmente, no creo que fuera a los carnavales porque no le gustaba participar en actos multitudinarios, pero sí iba al cine y al circo, sobre todo en la época en la que estaba buscando su identidad.
¿Qué es para usted el carnaval?
El carnaval es una manifestación popular que tiene su tradición en el Medievo, por lo que se manifiesta en países muy diferentes de Europa como Alemania, Suiza, Italia... Se trata de un mecanismo que tiene la plebe y las calles trabajadoras para hacerse con la calle. Se trata de un acto teatral y colectivo en el que hay música. En definitiva, una manifestación cultural que a lo largo de la historia se ha ido sofisticando y haciendo más compleja. Y como ejemplo de ello sólo hay que ver los carnavales brasileños, en donde han participado músicos muy importantes. En el que se hace aquí en Andalucía hay una poesía muy subversiva, libre e irónica, necesaria para que una economía crezca. Una sociedad en la que no se ría la gente, mal asunto. Es algo así como las Fallas en Valencia, donde se hacen críticas irónicas que transgreden, pero siempre siendo respetuoso y sin llegar a la violencia.
¿Cuál ha sido su relación con el Carnaval de Málaga?
Ha sido una relación de distancia. He observado el carnaval en diferentes lugares, como cuando vivía en Colonia (Alemania) o en Basilea (Suiza), en donde había unos muy importantes. El de Málaga lo he conocido más de cerca en la última etapa, cuando he tenido el honor de que se han dirigido a mi los organizadores. Creo es algo muy sano y es parte de la cultura del siglo XX, el carnaval es parte de la cultura.
El carnaval siempre le estará agradecido por abrirle las puertas de su museo. ¿Le supuso aquello muchos problemas?
Es cierto que en su día hubo gente que lo criticó y me parece interesante decir que hay personas que siguen poniendo en cuestión que entren este tipo de experiencias colectivas, realizadas de forma muy rigurosa, y no pongan pegas cuando entran unos futbolistas, con todo el respeto para los futbolistas. Aún noto hipocresía en cierto mundillo de la cultura, y más cuando está acreditado que Picasso tenía una gran sensibilidad hacia la música y hacia otro tipo de manifestaciones, todas ellas muy dignas.
¿Usted defiende el carnaval como una manifestación cultural?
Por supuesto que sí. Me parece muy interesante cuando las personas se agrupan para hacer algo bien hecho sin un objetivo mercantilista, sino por el placer de reunirse, cantar, inventar, transformarse y confundirse. Es algo muy bienvenido porque nos permite comprender que podemos ser de muchas maneras. En la cultura oficial también se permiten estas manifestaciones, que no podemos calificar de vulgaridades. La cultura oficial se manifiesta en la humanidad que tenemos todos, que no siempre nos hace mostrarnos magníficos. Creo que el carnaval es una fiesta de gran humanidad y por eso a algunos sectores cultos les pone muy nerviosos.
¿Seguirá ofreciendo el Museo Picasso al carnaval?
Dentro de nuestras posibilidades y dentro de un orden, por supuesto que sí porque en mi casa soy el que parte el bacalao. (Risas).
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Favoritos de los suscriptores
Tiroteo en Málaga con cuatro heridos en Carretera de Cádiz a plena luz del día
María José Díaz Alcalá
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.