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FÉLIX MADERO
Viernes, 3 de julio 2009, 03:33
N O me tache el lector de exagerado a la hora de titular. Fue Zapatero el que dijo eso de «soy el más antinuclear del Gobierno». Como dijo la memez de que cada día era más rojo, o como contó que España afrontaba la crisis en una buena situación. Lo normal sería pensar que no acierta. Lo extraordinario, que no sabe lo que dice. Lo realista es pensar que no se aclara. Que improvisa más que ningún presidente de la democracia. A su equipo no le gusta que digamos esto, pero es cierto que no hay tormenta más perfecta que los daños colaterales que a sí mismo se aplica Zapatero junto a la errática política de comunicación que le acompaña. Qué cosas, el más antinuclear termina prorrogando Garoña cuatro años más.
Saber lo que le pasa con la energía nuclear es un misterio. Le importa poco que sean partidarios de una prórroga Felipe González, Solchaga, Almunia, Solana, Gómez Navarro, Aranzadi, Eguiagaray y Luis Atienza. Incluso el ministro de Industria defiende la continuidad de la planta. Sin explicación hemos pasado del cierre a un 'ya veremos', a considerar la prórroga hasta 2013. Ignoro las razones por las que Zapatero es antinuclear. Es 'el más' de su Gobierno, lo que tiene un mérito relativo. Ser más ahí no es complicado. Es verdad que el cierre de Garoña no habría producido efectos definitivos porque genera el 1,4% de la electricidad. Lo importante es el mensaje que enviaría a los países de nuestro entorno, que alargan hasta 60 años la vida de las centrales o construyen nuevas. Aquí, le damos vuelta al molino, aquí llenamos de molinos el paisaje sin que nadie repare en daños y nos dicen que esa es la alternativa. No, hombre, que no engañen. Si lo fuera, sería cara e incómoda. Da gusto viajar por Aragón, Navarra y Castilla La Mancha y confirmar lo poco que incomoda a este Gobierno la contaminación del paisaje.
El Gobierno debería atender a algunas evidencias, que es lo mismo que decir alguna verdad: la primera, que la energía nuclear es menos agresiva para el medio ambiente que la de los combustibles fósiles como el carbón, gas o petróleo. La segunda, que el ecologismo del siglo XXI no puede descartar la energía nuclear desarrollada ahora. Lo nuclear y lo renovable son energías compatibles y complementarias. Y la tercera y más importante es que el coste de generación eléctrica en euros/megavatios hora es de 35 para la nuclear, 60 para el ciclo combinado, 80 para la eólica y 400 para la fotovoltaica. Termino de escribir y me acuerdo de Solbes. ¿Por qué se fue? ¿Por qué? Era el más sensato de todo el Gobierno. Imposible entenderse con sensatez con un antinuclear vocacional. O lo que sea.
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