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BARQUERITO
Lunes, 9 de marzo 2009, 10:56
Cumbre de una corrida donde se quedó sin orejas medio mundo fueron dos cosas bastante distintas: con el tercer zalduendo un jaleadísimo y rotundo final de faena de Perera; con el cuarto, dos memorables tandas de apertura de Ponce.
Por trenzas y retrenzas Perera en inverosímiles espirales interminables que se engarzaban unas con otras como flores de espiga. Rodilla en tierra Ponce para abrir boca y probar: caro toreo templado, de aguante y dominio.
Un primero de corrida tullidito tras tres batacazos contra las tablas y dos volatines, más fijeza que potencia y toro en parte malogrado. Quebrado, se vino rebrincado. Más al paso que al ataque. Ponce lo sobó hasta cansarlo y lo mató de estocada defectuosa. Un segundo cabezota que galopó con son en banderillas, cuarteos saltados de Ferrera, y siguió galopando con ritmo particular.
Lances pausados
Luego vino Perera. Lo aclamaron de salida incluso más que la tarde del sábado, cuando la reaparición. Unos lances pausados por talaveranas dejaron al toro definitivamente en firme. Perera toreó con firmeza pero escondiendo la pierna de carga y salida. Con la izquierda faltó estirarse de verdad, y esperar más al toro. Orejas para Perera, que las quería.
Dos para premiar del gran trabajo de Ponce. Fueron, a la manera de Ponce, faenas larguísimas. La primera, castigada con un aviso antes de montar la espada.
Ferrera salió a cortarle a los suyos las orejas como fuera y se las acabó cortando, por una estocada por el hoyo de las agujas. Casi fulminante.
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