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CECILIA CUERDO
Miércoles, 4 de marzo 2009, 02:26
La Junta de Andalucía ha endurecido los requisitos de acceso para los menores que quieran realizarse una operación de cirugía estética. Desde ayer, deberán pasar un examen psicológico previo para valorar su nivel de madurez y descartar cualquier trastorno relacionados con la imagen corporal que, por tanto, contraindiquen la intervención. Según los cálculos de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), España es el cuarto país en número de operaciones de estética, ya que cada año se operan unas 400.000 personas. Se estima que un 10% son menores de edad.
El decreto aprobado ayer por el Consejo de Gobierno de la Junta, según explicó la consejera de Salud, María Jesús Montero, responde al «auge» que han cobrado estas intervenciones entre los menores, especialmente las chicas, y pretende regular las garantías de salud para los jóvenes y las condiciones del consentimiento informado, aún cuando cuenten con la autorización de los padres. Destacó además que se controlarán los requisitos y garantías que han de cumplir los centros, servicios y profesionales que participen en ella.
Contrarrestar campañas
La nueva norma, que trata de «contrarrestar» campañas basadas en la importancia del aspecto físico, obligará a que las operaciones estén plenamente justificadas y documentadas, y a que el menor conozca en todo momento los resultados que se esperan, las consecuencias y posibles riesgos, las contraindicaciones y las probabilidades de repetir la intervención en el futuro, así como así como las tasas de éxito del centro y del cirujano.
La principal novedad de este decreto, no obstante, es que antes de la operación el menor deberá someterse a un informe psicológico realizado por un profesional ajeno al centro, que deberá ser tenido en cuenta por el cirujano. «Muchas veces la persona no sólo no ha completado su proceso biológico sino que no cuenta con la edad mental para asumir un cambio de este tipo», justificó Montero.
La participación de los padres se diferencia en función del tramo de edad. En el caso de los jóvenes de entre 16 y 18, la decisión de someterse a la intervención -si el informe psicológico es positivo- será suya, por lo que serán ellos mismos quienes suscriban el consentimiento informado, mientras que los padres únicamente serán informados y su opinión será tenida en cuenta por los facultativos. Para los menores de entre 12 y 16 años, su opinión será escuchada, aunque la última palabra la tendrán los padres. Y para menores de 12 años, la decisión corresponderá en exclusiva a sus progenitores.
La normativa andaluza establece además los requisitos y garantías exigibles a los centros y profesionales que participen en las intervenciones. En este sentido, se realizará un registro confidencial de datos de cirugía estética de menores que permitirá conocer de forma los resultados y las tasas de éxito, las posibles complicaciones y los efectos secundarios. Los centros deberán remitir anualmente estos datos a Salud, junto a una memoria detallada de sus instalaciones, incluyendo equipos técnicos y humanos, quirófanos, salas de despertar y unidades de reanimación. Asimismo, deberán acreditar los títulos de sus profesionales.
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