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TEXTO: ANTONIO JAVIER LÓPEZ
Martes, 5 de agosto 2008, 10:23
CUESTA decidir dónde termina Tita y empieza la señora baronesa, cuándo habla una mujer amable y cercana y cuándo lo hace una de las mayores coleccionistas de arte de todo el mundo. Carmen Thyssen-Bornemisza charla despacio, sin mirar el reloj, aunque no tiene mucho tiempo. En verano, el Café de París no suele abrir los lunes, pero José Carlos García hizo ayer una excepción. En el reservado, la baronesa almuerza con el alcalde Francisco de la Torre, el conservador Tomás Llorens y varios colaboradores. Poco antes de la visita al Palacio de Villalón, la mecenas concede a SUR una entrevista en la que también pide la aportación de alguno de sus vecinos de mesa.
Viene de Marbella, ¿se queda a pasar unos días?
Sí unos cuantos días sí. Luego me marcho, pero volveré otra vez en septiembre.
Viene con frecuencia...
Sí, sí, a ver las obras del museo, en el que estoy muy ilusionada.
¿Y cómo ve crecer el proyecto?
Está creciendo maravillosamente bien, está todo en muy buenas manos. Tomás Llorens, que ha sido conservador del Museo Thyssen de Madrid desde su inauguración y que gracias a él se llevó a cabo el IVAM de Valencia, el Museo Reina Sofía de Madrid y el Thyssen por dos veces, el señor Llorens, como decía, ha accedido a mis ruegos para venir aquí a ayudarnos con su sabiduría. Estamos hablando no sólo de que se haga el museo, sino de que también se están salvando unos edificios maravillosos.
¿Cuál debe ser el discurso del Museo Carmen Thyssen-Bornemisza en Málaga?
Un discurso que hable de la gran vinculación de la colección, tanto con Carmen Thyssen, como con el Museo Thyssen de Madrid. Eso conlleva muchos años de experiencia. Lo hemos discutido desde hace muchos años, lo hemos hecho con mucha ilusión y va a ser un museo muy importante, muy profesional. No sólo que va ser maravilloso, sino que va ser un museo de proyección internacional.
¿Ha decidido ya las obras que formarán parte de la colección?
Eso lo puede responder mejor el señor Llorens.
Tomás Llorens: La cuestión es buscar una identidad propia dentro de la Colección Carmen Thyssen -Bornemisza, específicamente la parte del siglo XIX, en las vertientes española y andaluza. La colección permanente no se ha decidido todavía, pero esas serían las pautas: pintura andaluza y española del siglo XIX, con la vocación del museo de insistir en el periodo que va del romanticismo del siglo XIX hasta llegar a las primeras vanguardias del siglo XIX, para que el museo tenga su propia identidad cultural.
Esa identidad cultural vendrá marcada en buena media por los autores que formen parte de la oferta expositiva del museo. ¿Puede adelantar algunos nombres que se verán en el Palacio de Villalón?
Es un poco prematuro... Mejor sorprenderos... Lo que sí es verdad es que estoy ilusionadísima y que voy a traer lo más bonito y lo más importante de su colección.
Por amor al arte
La cesión de las obras durante 15 años será gratuita. No es un gesto muy frecuente en el mercado actual del arte. ¿Qué le llevó a tomar esa decisión?
Es que yo soy así.
Tomás LLorens: Si me permiten, hay que recordar la sensibilidad de la baronesa, vinculada a Heinrich Thyssen-Bornemisza, uno de los mayores coleccionistas de arte del siglo XX y que siempre han adoptado una actitud muy desinteresada, muy vinculada a lo que se entendía antiguamente por un mecenas. Un coleccionista que se involucra en la compra de la obra porque lo que quiere es salvar el cuadro. 'Lo hago por el cuadro', es algo que oí decir al barón con frecuencia. 'Lo que me importa es que el cuadro pueda contemplarse, no que sea mío'. Creo que eso ayuda a entender un gesto como este.
Carmen Thyssen: Además, el pintor pintó porque sentía eso cuando estaba pintado. No podía ser sólo para unas manos privadas. Yo también disfruto viéndolo en un museo maravilloso.
Y pese a todo, ¿hay alguna obra de su colección de la que nunca se separaría?
Como no existe la palabra 'nunca', porque somos todos terrenales...
Bueno, pues que muy difícilmente se desprendería de ella...
No. Disfruto viéndolas en un museo. No las tengo en mis casas. En mis casas tengo cuadros que pintan amigos o pintores muy modernos o que pinto yo... Y esos no viajan (risas). Creo que los pintores que ya están consagrados, como los que van a venir a Málaga, deben tener su espacio y no tenerlos en una casa privada donde sólo los ojos tuyos y los de cuatro amigos puedan disfrutarlos. Son para estar en el mundo y en un museo se van a conservar para siempre.
En su opinión, ¿qué diferenciará el Museo Carmen Thyssen-Bornemisza de Málaga de otros centros análogos que se pueden abrir en ciudades como Gerona o Sevilla?
En Sevilla, de momento no hay nada en marcha. En Gerona están preparando un museo sobre la colección que tengo de pintura catalana del siglo XIX y XX y esos cuadros también los voy a prestar gratuitamente. Aquí vendrán los cuadros andaluces y españoles, así como algún cuadro de la colección internacional.
Precisamente, la parte de su colección más conocida es la que se refiere a los siglos XIX y XX.
En España no se ha coleccionado como yo lo he hecho. Me siento orgullosa de estar ahí. Si yo no estoy con el siglo XIX y principios del XX creo que España habría un vacío importante porque tengo cuadros muy importantes de ese periodo.
¿Y a qué se debe, en su opinión, la desaparición progresiva de grandes coleccionistas de arte en el ámbito internacional?
Creo que tuve la gran suerte de conocer a una persona como fue Heinrich Thyssen, que me entendí con él. A mi padre le gustaban muchísimo los cuadros andaluces, me llevaba a los museos cuando era pequeña para ver cuadros costumbristas. Mi padre pintaba por 'hobby' y el olor de la pintura de los cuadros me gusta. Y luego ya seriamente he coleccionado a través de grandes expertos como Heinrich Thyssen o Tomás Llorens, que ya llevamos juntos veintitantos años hablando de arte... Es muy importante cuando estás metido en el arte, estar con personas que comprenden lo que estás empezando a sentir poco a poco. Estás aprendiendo y nunca se aprende de más. Me siento feliz por todo lo que he aprendido.
Sueños de niñez
¿Y alguna vez soñó, cuando acompañaba a su padre a ver esos cuadros costumbristas, que tendría una colección de esas obras tan impresionante como la que ahora posee?
(Sonríe) Jamás. Lo veía como una cosa imposible... Que estaba ahí, maravillosa, pero que no...
También acaba de comentar que en su casa tiene obras de pintores muy actuales. ¿No le tienta el arte contemporáneo como coleccionista?
El arte moderno me cuesta más comprenderlo, porque es más abstracto. El arte moderno es como el amor, un estado de ánimo y me cuesta más comprenderlo. Estoy intentado aprender. Como suelo decir: 'Siempre se aprende, cada día aprendes algo'. Me gusta mucho la espontaneidad de los pintores modernos. Creo que deben ser fieles a sí mismos.
Para alguien que tiene una gran colección de pintores consagrados en la Historia del Arte, ¿cómo ve el maremágnum del arte contemporáneo, donde algunos autores parecen caducar a los pocos meses?
Esto es el mundo moderno de hoy. Le pasa a los escritores, a los grandes pensadores... Falta un poco de coordinación en el mundo actual en todo lo que hacemos. Hay personas incomprendidas en el mundo de las letras, del arte... Es una pena. Es lo que les pasa también a los actores de cine y teatro, que de repente son maravillosos y luego no los ves más, han desaparecido porque no los han llamado para que hagan nuevas películas y nuevas obras de teatro. Es una pena, pero es verdad.
Ha hablado de personas incomprendidas. ¿Alguna vez se ha sentido incomprendida en el mundo del arte o entre personas de la aristocracia?
(Sonríe y entorna los ojos). No, no, no... Creo que las personas me han demostrado siempre muchísimo cariño y siempre me he sentido muy protegida, muy halagada y muy querida.
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