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ÁNGEL ESCALERA
Viernes, 18 de abril 2008, 03:46
El frío extremo aplicado a un tumor acaba con las células cancerígenas. Es lo que técnicamente se llama crioterapia o criocirugía. Este tratamiento, que empezó utilizándose para combatir el cáncer de próstata, se emplea también ahora para luchar contra los de riñón, páncreas, hígado, pulmón y hueso, explicó a este periódico el urólogo Pedro Torrecillas, pionero en Málaga en las operaciones de crioterapia. Expertos en este tipo de tratamiento contra el cáncer se reúnen esta tarde (19.30 horas) para participar en una mesa redonda donde médicos italianos, españoles y chinos explicarán las ventajas de la criocirugía. Este encuentro lo organiza la Sociedad Internacional de Criocirugía.
«En vista de los buenos resultados de aplicar frío a un tumor de próstata para conseguir la curación del paciente, este sistema se ha extendido a otros cánceres también con buenas perspectivas de lograr acabar con el tumor», afirmó el doctor Torrecillas. Así, el porcentaje de éxito de este método oscila entre el 90% y el 95% cuando el tumor se diagnostica en una fase no muy avanzada, aseguró.
Nitrógeno líquido
El proceso que se sigue pasa por localizar el lugar donde está el cáncer y, a través de una cirugía muy poco invasiva y valiéndose de unas sondas, someter al paciente a 12 minutos de frío a base de argón o nitrógeno líquido a 192 grados bajo cero; seguidamente, y por las mismas sondas, se le suministran 24 minutos de calor con gas helio. Después, otros 12 minutos de frío a 192 grados bajo cero para finalizar con otra sesión de calor de 24 minutos. Todo este proceso se hace de forma controlada y evitando dañar células sanas del enfermo.
La aplicación de ese frío extremo sobre el tumor mata las células cancerígenas, indicó el doctor Torrecillas. «A partir de los cuarenta grados bajo cero, las células mueren», añadió el especialista en crioterapia. En caso de que este sistema no fructifique en el primer intento y el tumor se mantenga, se puede recurrir a una segunda sesión. En los casos de cánceres muy avanzados, la criocirugía puede combinarse con quimioterapia o radioterapia.
El doctor Torrecillas lleva a cabo estas operaciones en la Clínica Santa Elena. El coste de las mismas es de unos 9.000 euros. «Además de lograr matar las células cancerígenas, otras ventajas son que aplicamos la crioterapia a través de un cirugía mínimamente invasiva, lo que facilita que los pacientes reciban el alta y se vayan a su casa al día siguiente de la intervención», dijo.
La técnica para aplicar el frío en el cáncer para matar las células malignas es parecida en las distintas localizaciones donde está el tumor, aunque hay algunas variaciones dependiendo de qué tipo de cáncer sea. Así, en el de riñón no hay que rajar al enfermo, ya que la operación se apoya en una ecografía. Si está junto al peritoneo, el médico emplea la cirugía laparoscópica, técnica que se desarrolla mediante pequeñas incisiones en el cuerpo del paciente. La laparoscopia también se emplea en los cánceres de hígado y de pulmón. En los tumores de hueso con metástasis muy dolorosas, la crioterapia controla ese dolor y evita o reduce la suministración de opiáceos a los pacientes, precisó Pedro Torrecillas.
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