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TRIBUNA

El Banco Europeo de Finanzas

JAIME OLCINA FELIÚ

Martes, 26 de febrero 2008, 03:09

DESDE hace varios años en el ámbito financiero andaluz el debate sobre la fusión de las cajas ha centrado el interés del sector. Resulta evidente, ahora que se hacen públicos los resultados de las principales entidades de crédito españolas, que la dimensión de nuestras cajas de ahorro ha quedado desfasada por su insignificancia. Ya en el año 2000 en la Cámara de Comercio presenté un ambicioso proyecto de unión de las funcionalidades de las cajas haciendo uso de la licencia bancaria del Banco Europeo de Finanzas. Esta entidad, que antaño era participada en solitario por Unicaja era el resto de un intento fallido de banco privado que comenzó su andadura junto con nuestra democracia y que se ahogó en el mare mágnum de fusiones de finales de los ochenta. Actualmente, el BEF ha servido como vehículo para instrumentalizar las necesidades comunes y no convergentes de nuestras cajas de ahorros, evitando la duplicidad de costes en ámbitos financieros estratégicos en los que las cajas, por su reducido tamaño, aún debiendo estar presentes, nunca han logrado consolidarse. Con ello, en cuestiones como la tesorería de administraciones públicas, grandes proyectos empresariales, mercados internacionales y otras, las cajas de ahorro han encontrado una fórmula para aumentar su peso sin aumentar su gasto.

Sucede sin embargo que las limitaciones de índole política más que técnico impuestas al proyecto han hecho que nazca ex novo aquejado de 'enanismo financiero'. Considerando la realidad del mundo globalizado en el que vivimos, los importes astronómicos de capital que se manejan en los mercados y el dinamismo del que debe estar dotada cualquier entidad de crédito que se precie, el BEF, cuya concepción actual es exquisita y prudente, presenta una utilidad mejorable desde el punto de vista de la sociedad andaluza y malagueña. Tan es así que el presidente Chaves últimamente ha vuelto a hacer mención a los esfuerzos que deben hacerse en pro de una fusión de cajas. No obstante, la fusión de las cajas supondría el sobredimensionamiento de las redes comerciales dado que todas las cajas se concentran en Andalucía.

En este contexto, ahora que se restringe el crédito a las promotoras y constructoras, vemos cómo la independencia de las entidades regionales es importante. En Andalucía vivimos de muchas cosas, pero en la Costa del Sol, vivimos del turismo y de la construcción. Aún no han cuajado suficientes iniciativas en el PTA como para que nuestro PIB provincial no se sustente sobre estas dos patas.

Entidades de lucro restringen el acceso al crédito y las cajas de ahorro no compensan la contracción del mercado crediticio.

Es por ello por lo que el BEF, que puede ser un instrumento sumamente poderoso necesita de otro impulso más allá del hercúleo que le imprimió Braulio Medel al conseguir aunar los intereses de las cajas de ahorro andaluzas. Fue el primer paso, pero deben darse más. En primer lugar, se hace necesaria la presencia del BEF en apoyo a las pymes andaluzas y malagueñas a través de la red comercial de las entidades participantes. En las sucursales bancarias nos venden vajillas, baterías de cocina, seguros, televisiones, pisos y de vez en cuando, incluso productos financieros. Pues en este universo de ofertas, logotipos y porcentajes no encontramos uno que podría sernos útil como sociedad de mercado: el del BEF.

Ello es debido a las restricciones pactadas. Pero las restricciones se pactaron en un momento de expansión del mercado, no de contracción. Entonces el mercado financiero no tenía problemas de confianza en los agentes como los tiene ahora tras la crisis de las hipotecas basura americanas. Con ello sucede que si las cajas de ahorro insisten en tratar sus asuntos comerciales en compartimentos estancos, afectados por su localización institucional y geográfica, tal y como sigue sucediendo en su mayor parte, las oportunidades de negocio y las necesidades de los empresarios andaluces se van por el desagüe.

El BEF podría en consecuencia y como primer punto, actuar como cámara de compensación o mercado de oferta y demanda de créditos de las pymes canalizados a través de las redes comerciales de las cajas participantes. Donde, un empresario acudiría a una oficina de Caja 'A' en Jerez de la Frontera a solicitar un crédito y de ser rechazado por esta entidad por cuestiones ajenas al solicitante, podría ser concedido por la Caja 'B' utilizando la corresponsalía de Caja 'A' para su gestión, sin que el empresario notase la diferencia en ningún momento. Con esta medida se dinamizaría el mercado de productos financieros en Andalucía, se produciría una competencia perfecta en el mercado de pasivos financiero que representaría el BEF, y las pymes andaluzas no sufrirían la actual situación como la están sufriendo.

Otra función que el BEF debería ir abordando es la relativa a la titulización de las carteras hipotecarias de las cajas de ahorro andaluzas. En la actualidad los requisitos del Banco de España para las cajas de ahorro son más restrictivos que para los bancos. Esto supone que las cajas de ahorro no pueden crecer al mismo ritmo que los bancos puesto que no pueden destinar los mismos recursos que éstos en igualdad de condiciones a la concesión de préstamos con garantía hipotecaria, o con garantía en valores cotizados en mercados secundarios. Es decir, a cada euro depositado en un banco, éste le saca un 50% más de rentabilidad que una caja. Los bancos tradicionalmente se quejan de que las cajas juegan con ventaja porque no tienen que repartir dividendos por su naturaleza pública, pero sin embargo sí que tienen unos ratios fijados por ley que les obliga a invertir en obra social, con lo que la supuesta ventaja de las cajas de ahorro se esfuma, pero no las restricciones impuestas a su expansión. De esta forma, el peso que en los balances de las cajas de ahorro suponen las carteras de hipotecario les impide despegar porque no pueden dar todos los préstamos que se les requiere y que en condiciones normales darían, puesto que éstos quedan referenciados a un ratio de máximo que toma como base los fondos propios de la entidad.

¿Cómo aligerar los balances de las cajas de ahorro? Creando Fondos de Titularización Hipotecaria. Estos fondos son bolsas patrimoniales donde las cajas depositarían sus derechos de reintegro sobre las hipotecas. Una vez hecho esto, las participaciones de los fondos recibidas a cambio, se venderían en el Mercado Continuo según las reglas de la CNMV a ahorradores e inversores institucionales. El BEF gestionaría los fondos y también el cobro de los reintegros, reteniendo una parte de los intereses para cubrir dichos gastos y los partícipes de los fondos reciben su beneficio con carácter mensual, siendo dichos beneficios garantizados con bienes inmuebles y siempre por encima del Euribor, no como sucede en la actualidad, que no hay ningún producto que te garantice más de tres o cuatro meses de intereses por encima de este índice. El inmenso volumen y número de las hipotecas concedidas permitiría hacer segmentos de emisión de participaciones en función de las condiciones y garantías de cada uno de los mencionados segmentos.

A medida que se van vendiendo participaciones, los balances de las cajas se van llenando de liquidez, liquidez que emplearían para otorgar nuevos préstamos a empresas y particulares, circunstancia ésta feliz para las entidades y para los ahorradores desde todo punto de vista en el actual contexto de contracción. Estos son sólo dos breves apuntes sobre cómo el BEF puede ayudar de forma eficaz a la economía andaluza y malagueña en los tiempos que vivimos, pero también son dos muestras de las múltiples potencias que el BEF puede alcanzar si los actores del escenario financiero se avezan a desarrollar una idea que en su origen es sólida, audaz y resoluta evitando que se marchite ventada por el cierzo de la conveniencia política.

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