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IGNACIO LILLO
Domingo, 4 de noviembre 2007, 02:45
Entre el ajetreo de coches, motos y peatones que habitualmente atestan el Centro, una joven se enfrenta al caos de tráfico a bordo de su pequeña bicicleta. Conduce segura, no por ocio, sino por hacer de sus piernas un motor que le puede llevar a cualquier sitio.
No es la única. Cualquier conductor podrá constatar que cada día un número mayor de malagueños se atreven a dejar el coche aparcado y llegar hasta su centro de trabajo o estudios en bici. Medio millar de ciudadanos ya forman parte del colectivo Ruedas Redondas, una plataforma que reclama la creación de carriles exclusivos para estos vehículos.
Son personas anónimas, pero a la vez pioneras en una práctica de movilidad sostenible muy extendida en Europa y que tiene cada vez más adeptos en Málaga. Así es su día a día.
ARACELI PULIDO
Ingeniera informática
«Voy en bici hasta el autobús y de ahí al PTA»
Araceli Pulido, 27 años, es ingeniera informática de una empresa del Parque Tecnológico. Se trasladó a Málaga hace año y medio desde Londres, y reconoce que uno de los aspectos que más trabajo le costó asumir es el «caos circulatorio» de la ciudad. «Trabajo en el PTA y al llegar me mudé a El Ejido porque prefería vivir en el Centro a estar en Teatinos o Campanillas». Tardaba una hora en llegar al trabajo en coche: «Sentía que era una hora perdida. Había pasado de caminar en Londres a tener un trabajo sedentario acompañado de la vida más sedentaria posible».
Al cabo de unos meses decidió que así no podía estar mucho más tiempo, y cambió el automóvil por la línea 25 de la EMT: «Tardaba lo mismo, una hora de puerta a puerta, pero caminaba 15 minutos hasta la parada, ¿bendito paseo matutino! Y los 45 minutos en autobús los aprovechaba para leer». Aunque el sistema no es perfecto, sí «infinitamente mejor» que el anterior.
Pero su búsqueda no se quedó ahí. «Seguí pensando en mejoras. Quería ahorrar tiempo en los trayectos intermedios entre autobuses, o poder depender de mí misma si mis amigos quedaban después del trabajo en Teatinos para unas cervezas. Ya tengo la solución». Desde hace casi dos meses es la feliz propietaria de una bicicleta plegable que le dejan utilizar en los autobuses: «Ahora pedaleo desde mi casa a la parada, pliego mi bici, la subo al 25 y sigo con mi lectura. Las ventajas son muchas. Si hago trayectos intermedios utilizo la bici y ahorro muchísimo tiempo por las mañanas para ir a la parada».
CARLOS MORÓN
Pedagogo de la UMA
«Todas las mañanas adelanto a la caravana»
Carlos Morón trabaja como pedagogo de la UMA en el campus de Teatinos y vive cerca de la residencia Castañón de Mena. «Utilizo la bici a diario, fundamentalmente para desplazarme a mi lugar de trabajo. Antes era imposible, estaba en el PTA y no había manera de ir en bici. Por la autovía ya era suficientemente peligroso moverse en coche y por los Asperones, la carretera es infame», explica.
Hace un año y medio lo trasladaron a su actual puesto, por lo que debe recorrer unos seis kilómetros al día. «Alguna vez he tenido que coger el coche, para llevar algo pesado o para desplazarme después a algún sitio fuera de Málaga». El suplicio fue terrible. «Tardo unos diez minutos en bici, mientras que con el coche he llegado a invertir tres cuartos de hora. Todas las mañanas adelanto la caravana». Reconoce que el ahorro tampoco es ninguna tontería. «Ahora el combustible puede durarme de cuatro a seis veces más».
Para Morón, la bicicleta es sólo un vehículo de transporte. «No soy de los que me gusta el ciclismo como deporte. No salgo los fines de semana a pedalear, al igual que con el coche, no salgo los domingos a correr en plan Alonso ni tiene porque gustarnos la fórmula uno. Lo digo porque muchos confunden utilizar la bicicleta como un transporte con hacer deporte».
Considera que la inseguridad de las carreteras es un mito: «Al principio te da pánico conducir tu precario vehículo entre el infierno de coches. Tengo una bici equipada para ser más cómoda y segura en la ciudad. Llevo luces, un 'espantacoches' (barra lateral que le permite ganar distancia de seguridad), y puedo ponerme un chaleco y brazaletes reflectantes». No hacer ziz-zag entre los automóviles y circular por la acera son otras recomendaciones que se deben tener en cuenta. «De hecho, no es necesario correr, estoy seguro de llegar siempre antes que si fuera en coche».
Aparcar tampoco es problema. Este experto asegura que muchos de los que deciden ir en bicicleta se gastan mucho dinero en suspensión, manillar, etc. y muy poco en tornillos antirrobo, luces o un buen sistema de candados. «Mis ruedas y sillín van equipadas de una tornillería especial que es muy difícil de quitar. Cuando aparco mi bicicleta le coloco un candado en forma de 'U', de alta seguridad, que agarra la rueda delantera y el cuadro a algún sitio seguro». Por ello, pide que el Ayuntamiento habilite más carriles bici y zonas de aparcamiento.
ALONSO GONZÁLEZ
Maestro de Primaria en El Palo
«El que empieza a usarla se engancha»
Hablar de Alonso González es hacerlo de uno de los principales activistas de la movilidad sostenible en Málaga desde la asociación Ruedas Redondas, que preside. Maestro de Primaria del colegio Jorge Guillén, de El Palo, cuenta que empezó a usar la bici hace siete años: «Entonces trabajaba en la carretera de Cádiz, a unos 14 kilómetros de mi casa. No sabía nunca cuándo iba a llegar, era un estrés contínuo», relata.
Sus inicios fueros progresivos: «Primero probé a ir un día a la semana. Al poco fui dos, luego tres y al final a diario. Llegué a ir y volver dos veces algunos días. El que empieza se engancha». Ahora lo tiene más fácil, con su puesto de trabajo a sólo dos kilómetros, pero asegura que la emplea para todos sus desplazamientos urbanos, salvo que lleve bultos grandes o tenga que recoger a alguien. De El Palo al Centro tarda unos 20 minutos, «siempre menos que con el coche y además sin estrés».
Incluso cuando llueve. «Es todavía mejor porque es cuando más atascos hay. Como dicen los alemanes: 'No hay mal tiempo sino ropa y calzado inadecuado'». Alonso González desmiente algunas creencias que llevan a muchos malagueños a rechazar su uso. «Si circulas en llano se suda poco. No es necesario mucho esfuerzo, y con el mismo impulso es tres veces más eficaz». Se puede circular con ropa cómoda, como los vaqueros, «y te evitas el tiempo del gimnasio».
¿Y qué opina de la convivencia con los coches? «La bici no es peligrosa, el riesgo está en los coches. Hay que ser muy prudente pero también muy decidido». Saber circular y cumplir las normas de precaución activa y pasiva son fundamentales para evitar accidentes. «Lo importante es que te vean, con luces, reflectantes y colores vivos». Pero a la vez recomienda circular por el medio del carril, «porque tenemos derecho». No obstante, siempre que puede se desplaza por el paseo marítimo.
JOAQUÍN GARCÍA Y BERNALDO DE QUIRÓS
Juez de lo Contencioso-Administrativo
«Es cómodo, muy rápido y hago ejercicio»
De que la bicicleta no es patrimonio exclusivo de estudiantes y miembros de los movimientos ecologistas da fe el presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Málaga, Joaquín García y Bernaldo de Quirós. Es todo un veterano en esto de hacer de los pedales un medio de locomoción, como cualquier otro. Desde hace ocho años, el magistrado utiliza a diario la bicicleta para ir de casa al trabajo, en el Muelle de Heredia. Precisamente, una de las zonas más congestionadas de tráfico y con peores aparcamientos de la ciudad.
Procura que su paseo matutino de ida y vuelta discurra por las aceras, a fin de evitar los coches, pero asegura que hace lo posible por no molestar a los peatones. Su actitud ha creado escuela: «No soy el único, otros cinco funcionarios ya la utilizan». Entre todos han habilitado un hueco en el edificio para aparcar.
¿Qué le lleva a optar por este medio de transporte? «Es una mezcla de muchas cosas: es cómodo, muy rápido, haces ejercicio y no consumes tiempo (por ejemplo, en ir a un gimnasio)». También confiesa ser una persona preocupada por el medio ambiente. ¿Y económicamente? «Es un ahorro, pero sobre todo en tiempo», recalca.
Considera que ir en bici le brinda la oportunidad de disfrutar de la ciudad: «Es un paseo muy agradable». Al tiempo, reclama que se considere este medio de transporte una opción de movilidad «muy razonable», pero una más. «Animaría a los que no tengan problemas para utilizarla por ubicación ni por distancia, pero respeto las necesidades y circunstancias de cada uno».
Personas como Araceli, Joaquín, Alonso, Carlos y muchos otros no solo se hacen un favor a sí mismos. Los coches que a diario quitan de la circulación hacen un favor extraordinario a los demás.
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