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BENEFICIOS. Los expertos coinciden en que una ruptura cuyos términos estén acordados por ambas partes evita problemas posteriores. / SUR
Las pensiones están detrás de la mayoría de los divorcios que acaban en los tribunales
MÁLAGA

Las pensiones están detrás de la mayoría de los divorcios que acaban en los tribunales

El 15% de las rupturas se producen de forma muy traumática y afectan al desarrollo de los hijos. La falta de consenso conlleva el incumplimiento posterior de las medidas dictadas por el juez

GEMA MARTÍNEZ

Lunes, 29 de octubre 2007, 09:08

Cuestión de dinero. Muy por encima de la custodia o del régimen de visita sobre los hijos, la cuantía de las pensiones es la causa que marca los desacuerdos insalvables en los procesos de divorcio, tanto que el 80% de los casos que finalmente optan por acudir a juicio para que un magistrado dicte sentencia sobre los términos de la ruptura, lo hacen por discrepar en la cuantía a dar y a recibir.

Así lo afirma el titular del Juzgado de Familia número cinco de Málaga, José Luis Utrera. Y lo confirma la presidenta de la asociación de Abogados de Familia de Málaga, Gabriela Domingo. Pensiones, vivienda y custodia. Por este orden. Y lo que es peor: «Desgraciadamente, en muchos casos, las cuestiones que atañen a los menores se utilizan para negociar», afirma la letrada.

Juez y abogada coinciden en otro punto esencial: siempre es mejor para todas las partes, incluídos ellos mismos, un divorcio cuyos términos sean fruto de un acuerdo consensuado entre los cónyuges: «Por regla general, los protagonistas de la ruptura llegan al juicio con las espadas desenfundadas, y los menores suelen ser en estos casos las principales armas utilizadas en el campo de batalla», recuerda el magistrado.

Incumplir medidas

Una de las principales consecuencias de un divorcio que llega a la vía de lo contencioso se traduce en el posterior incumplimiento en la ejecución de las medidas, que conlleva nuevas demandas, explica Utrera, quien deja clara una cuestión: «Una sentencia no termina con los problemas que se dan en las estructuras familiares. Un juicio es una mala forma de gestionar un conflicto familiar».

«Antes de que un divorcio llegue a los tribunales, los abogados de una y otra parte hemos intentado por todos los medios un acuerdo, porque sabemos el sufrimiento que conlleva un divorcio no consensuado», asegura Gabriela Domingo.

A pesar de ello, casi la mitad de las rupturas que se registraron en la provincia en 2006 pasaron a engrosar las estadísticas de los desacuerdos. Así, de los 5.422 divorcios, 2.263 fueron no consensuados. La tendencia se mantiene en los seis primeros meses de este año, y así, de los 2.754 divorcios que se han producido, casi 1.200 lo hicieron por la vía contenciosa.

Si bien es cierto que un porcentaje de ellos alcanzaron acuerdos, ya en la puerta del mismo juzgado, o incluso una vez iniciado el proceso, las discusiones y la falta de entendimiento han podido hacer mella. De hecho, la presidenta de la Asociación de los Abogados de Familia de Málaga mantiene que en los convenios forzados, que se alcanzan por los pelos, también son frecuentes los posteriores incumplimientos de las medidas. «Los términos del divorcio deben producirse con la mayor aceptación de ambas partes», explica.

En estos casos, las críticas mutuas se suceden, y también la búsqueda de un culpable. Todavía es muy frecuente que las partes acudan al juicio siguiendo la dinámica de ganador/perdedor, explica el juez de familia. José Luis Utrera recuerda que su función no es condenar o absolver, sino dictar las medidas que deben seguir uno y otro.

Casos traumáticos

El magistrado apunta que un 15% de las casi 6.000 rupturas que se registraron el pasado año se hicieron de forma muy traumática, con las consecuencias que ello puede acarrear en el desarrollo de los menores: «Al final, la ruptura es vivida por los hijos como una pérdida».

Además, el tiempo del proceso de ruptura y la tensión que genera el mismo se prolonga cuando no hay acuerdo. Así, mientras que un divorcio consensuado puede concluir en un periodo de entre uno y dos meses, en los casos en los que se recurre a la vía judicial, el tiempo, como poco, se duplica, cuando no se prolonga hasta alcanzar los seis meses, según estimaciones de la presidenta de la Asociación de Abogados de Familia de Málaga.

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