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CRÍTICO. Fortuny es docente de Secundaria. / ARCHIVO
Francisco Fortuny: «No hay agresiones en todos los institutos, pero sí en muchos más de los que se dice»
DELEGADO DE LA ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE INSTITUTO (APIA)

Francisco Fortuny: «No hay agresiones en todos los institutos, pero sí en muchos más de los que se dice»

«La Consejería de Educación debería llevar la acusación cuando un profesor es atacado. No estamos respaldados». «Los jóvenes conflictivos tienen que estar en centros especializados para que dejen estudiar a los demás», afirma

IGNACIO LILLO

Domingo, 14 de octubre 2007, 03:49

Lleva 22 cursos impartiendo su especialidad, Lengua y Literatura, en centros de toda la provincia. Poeta, dramaturgo y novelista, Francisco Fortuny es además el nuevo responsable en Málaga de la Asociación de Profesores de Instituto.

¿Qué hace un poeta como usted en un lugar como este?

La poesía es exprimir todas sus posibilidades al lenguaje para que surja una verdad. La labor que intento hacer desde Apia es que la verdad salga a la luz. Una de las fuerzas que más mueve el mundo es la mentira.

¿De dónde provienen los problemas de convivencia?

El problema son los alumnos ineducables, por más que uno lo intente con buenas palabras o con sanciones. Es lamentable, y sintomático del estado general de la enseñanza, porque escapan a las posibilidades del profesor. Se niegan a ser educados, a adoptar los valores que queremos transmitirles, y no puede enseñársele nada a quien no quiere aprender. Ello genera malestar, porque se aburre y aparecen las conductas disruptivas.

¿En qué consisten?

Se entretiene dando la lata al vecino. Genera malestar porque impide dar la clase con normalidad. Si encima se rebela ante nuestras exigencias, empieza a haber problemas. Con los alumnos que son así, mientras no cambiemos el sistema educativo no hay salida.

¿A qué se debe? ¿A la obligación de estudiar hasta los 16?

Es evidente que es una de las razones. Están a la fuerza en el instituto y sus padres tampoco tienen interés en que sus hijos pierdan dos años, porque entienden que lo que van a aprender allí no les sirve para la vida que tienen programada para ellos, en su propio taller o en su negocio, que es digna y necesaria.

¿Hay soluciones?

Soy partidario de la escolarización obligatoria hasta los 16 años, pero no puedo estar de acuerdo en que haya una sola enseñanza para todos, porque va a haber siempre un porcentaje de alumnos que no va a querer recibirla. Cada persona tiene unas preferencias y vocaciones, y hay disciplinas que desarrollarían por motivación personal. Hay que ser más flexible en la enseñanza, obligatoria pero con itinerarios opcionales. Si no le interesa la Historia o la Física, que realice unas actividades más prácticas. Me dicen: «Si voy a ser albañil, para qué quiero saber sintaxis». Podía estar aprendiendo unos mínimos y el resto encaminado a su vocación, porque muchas veces su padre le ha buscado el trabajo y está esperando a que termine la obligatoria para ponerse a trabajar.

¿Qué pasa con los verdaderamente conflictivos?

Efectivamente, habría que distinguir entre alumnos disruptivos y alumnos conflictivos. Los conflictivos son realmente una minoría, pero nunca elegirían unos estudios llamados por una vocación, porque sus hermanos mayores, sus padres, se dedican a unos negocios que vamos a llamar oscuros. Estos niños solo conocen un sistema de valores, el de la ley del más fuerte, la jungla, y aunque son una minoría hacen mucho ruido. Para estos ahora mismo no hay ninguna solución. No entienden la educación, ni la necesidad de los estudios ni el respeto. Puesto que la ley obliga a que estén escolarizados, y que no podemos estar expulsándolos continuamente, porque sus padres los dejan estar en la calle, la única solución posible es la creación de centros especializados con un personal experto que acoja a estos niños. Existen pedagogos, psicólogos, educadores que pueden intentar salvar a estos niños de sí mismos. Son salvables, pero no podemos hacerlo en los institutos.

Hay quien dirá que esta medida es discriminatoria.

La discriminación se está produciendo actualmente en todos los institutos en que estos grupúsculos agresivos, acosadores mantienen a la mayoría del alumnado pacífico amenazado. Si permitimos que compartan el espacio escolar estamos discriminando a la mayoría. No es discriminación, se trata de ayudar a unos niños que tienen serios problemas, y en el instituto no podemos hacerlo.

¿Qué pasa con el papel del docente en la sociedad?

Cuando se implantó la Logse, como los profesores no estábamos de acuerdo, la Administración incentivó una campaña de desprestigio. Aunque ha cambiado de actitud, no hace lo suficiente. La gente tiene una visión poco respetuosa del profesor. Un pueblo que no respeta a sus profesores está condenado a la incultura. Muchos alumnos y sus familias no ven correcta la escolarización obligatoria más allá de la EGB, y van a los institutos fastidiados y con ganas de irse. Sus contextos grupales los apoyan y de ahí surgen las agresiones. Esto no es en todos los institutos, pero sí en muchos más de los que se dice. En estos casos, debería ser la propia Delegación de Educación la que llevara la acusación. Los profesores que lo sufren no se sienten respaldados por la Administración.

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